La vuelta al colegio se encarece para los padres en 2010

gasto_vuelta_al_colegio_3001.jpgEste año, la vuelta al colegio será un poco más cara que en 2009. Esto es, al menos, lo señala un informe, elaborado por la Federación de Usuarios de Consumidores Independientes (FUCI), que analiza el impacto económico de la vuelta al colegio para las familias con niños en edad escolar de 200 colegios públicos, concertados y privados.

El coste medio de las familias, previsto para 2010, es de aproximadamente 820 euros por hijo, un 6,2% más que el pasado año. Este aumento, a juicio de la presidenta de FUCI, Agustina Laguna se debe “al incremento del IVA en dos puntos que unido a la constante subida del precio de los carburantes han dado lugar a un aumento del coste del regreso a las aulas que va a perjudicar aun más las maltrechas economías de miles de españoles“. Además, no es lo mismo estudiar en un colegio de la comunidad de Madrid (una de las regiones más caras junto a Cataluña y Valencia) que en otro de la comunidad gallega, canaria o aragonesa (las más baratas).

Por otra parte, para fomentar el ahorro de las familias, la entidad también nos proporciona algunas recomendaciones, que iremos desgranando a lo largo del artículo. ¡Esperamos que os sirvan de ayuda!

Las escuelas públicas, la opción más barata para los padres

Los colegios públicos son la opción más económica para el ahorro familiar. El gasto medio de un centro de este tipo se sitúa en 512 euros, mientras que el de los colegios concertados y privados es de 774 y 1.174 euros respectivamente.

Además, si el colegio exige uniforme, los padres debemos desembolsar entre 200 y 300 euros más. En cambio, si nuestro hijo acude a un centro público, el gasto en ropa (calzado y prendas de deporte y/o abrigo…) es de aproximadamente 100 euros.

En este caso, una recomendación para ahorrar hasta un 30% es evitar el “marquismo”. Y si disponemos de prendas de otros años, que todavía sirven a los niños, conviene reutilizarlas, según FUCI.

Las becas para libros de texto permiten un ahorro importante

En cuanto a los libros de texto, si no has solicitado ninguna beca, debes saber que este año costarán un 3,8% más que en 2009, a pesar de contar con un IVA superrreducido. Y que el desembolso medio que tendremos que realizar, en función de la etapa educativa en la que se encuentre el niño, es de 190 euros, tanto para los colegios públicos como para los concertados y privados.

Una solución para abaratar este gasto es pedir prestados los libros, comprarlos de segunda mano o bien aprovechar los descuentos que existen en las grandes superficies. Pero, además de libros, también tenemos que aprovisionar a los niños de material escolar (bolígrafos, tijeras, lápices de colores, cuadernos…).

Este gasto supone alrededor de 50 euros más para los niños que acudan a colegios públicos. Y esta cifra se incrementa hasta los 120 euros, en el caso de los colegios concertados y 125 euros más en el de los centros privados. En este sentido, antes de adquirir el material escolar, conviene que hagamos un inventario con el material que ya tenemos, y que nos sirve, de otros años.

Los comedores experimentan un aumento en sus precios

En cambio, los padres que decidan inscribir a sus hijos en el comedor escolar también tendrán que desembolsar algo más de dinero. Comer en un colegio público supone alrededor de 60 euros y el doble si se trata de un centro privado. En el caso de los colegios concertados, este gasto es de aproximadamente 114 euros.

Por último, el transporte que tendrán que pagar aquellos escolares cuyos padres no puedan llevarles y recogerles, supone una media de 115 euros mensuales, dependiendo de si el colegio es público (80 euros), concertado (115) y privado (150), indica la FUCI. Para reducir este gasto, conviene informarse de las becas de comedor y transporte que facilitan las Comunidades Autónomas.

En tu caso, ¿cuánto te ha supuesto la vuelta al colegio de los niños?, ¿has tenido que hacer algún gasto extra?, ¿qué opción prefieres: un colegio público, concertado o privado?, ¿qué tipo de recursos utilizar para abaratar el gasto de la vuelta al colegio?

Comparte tus dudas, opina sobre este artículo y consulta los comentarios.

Autora: M. Abalo

sin comentarios actualmente

Sanidad elimina de los colegios la bollería industrial

ninos_obesos_298.jpgUn dulce cubierto de chocolate puede ser un producto muy apetecible para un niño, pero poco saludable si el menor adopta la costumbre de tomarlo todos los días sin ningún tipo de control. Por esta razón, y para evitar el aumento de la obesidad y el sobrepeso infantil, el Ministerio de Sanidad junto al resto de comunidades autónomas acaban de aprobar un documento con recomendaciones para fomentar hábitos alimenticios saludables en los colegios.

España tiene una de las tasas más altas de Europa de sobrepeso y obesidad infantil. Uno de cada cuatro niños españoles padece este tipo de patologías. Aunque esta tendencia no es una característica de nuestro país, sino de los países desarrollados. En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está advirtiendo de que se trata de un problema de las sociedades modernas y que se ha convertido en la “epidemia del siglo XXI”.

El documento aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) establece, por primera vez, criterios comunes para todas las regiones españolas sobre las características nutricionales de los menús en los comedores escolares. Y se fijan límites a los productos que pueden adquirirse en las máquinas expendedoras, bares, cantinas y quioscos ubicadas en los centros educativos.

Pautas de alimentación infantil en los comedores escolares

Las recomendaciones que se han elaborado pretenden que los niños coman bien, de forma sana y equilibrada, al menos en los colegios. El documento no prohibe nada, simplemente establece pautas saludables de alimentación infantil.

¿Qué deben comer los niños?, ¿qué cantidades son las adecuadas?, ¿cuántas comidas al día deben hacer? Los niños podrán conocer las respuestas a estas preguntas desde pequeños en los centros escolares. Si un niño come bien desde el inicio de su desarrollo, comerá bien en la edad adulta. No hay que olvidar que el mejor tratamiento contra la obesidad es la prevención desde la primera infancia.

En los colegios, expertos en nutrición y alimentación infantil ayudarán a supervisar los menús escolares adaptándolos a los diferentes grupos de edad y a las características de los niños. Hay que recordar que no es lo mismo alimentar a un niño de 5 años que a uno de 14 años, ya que tienen unas necesidades específicas. Los menús estarán compuestos de frutas, verduras y legumbres, cereales, pan y lácteos, acordes con la pirámide de alimentos.

Un niño que dedica poco tiempo a comer, probablemente tendrá más problemas relacionados con la alimentación que otro que come más despacio y con calma. Por esta razón, los niños tendrán al menos media hora para comer en los centros escolares. Además, durante las comidas sólo se servirá agua. Y los niños con alergias o intolerancias (celíacos, intolerantes a la lactosa …) tendrán la posibilidad de seguir una dieta adaptada a sus características. Si las condiciones del centro no lo permiten, los niños podrán traer de casa menús especiales para tomar en el colegio.

El fin de la bollería industrial en las escuelas de primaria

El Ministerio de Sanidad también ha acordado limitar la venta de alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, sal o azúcar y con escaso valor nutricional. En los bares, cantinas, quioscos y máquinas expendedoras sólo se podrán adquirir alimentos nutritivos adecuados para ellos.

Las máquinas expendedoras quedarán fuera del acceso de los niños menores de 12 años, aunque no de los que van al instituto. En estos servicios, los productos envasados de forma individual o en cajas no podrán superar las 200 calorías ni contener un nivel superior de 0,5 gramos de sal. Tampoco podrán llevar edulcorantes artificiales, ni contener cafeína u otras sustancias estimulantes, excepto las que lleva de forma natural el cacao.

En cuanto a los azúcares, los productos sólo podrán contener un 30% como máximo, aunque este límite no se aplicará a las frutas, hortalizas, zumos de fruta, leche o productos lácteos. Y salvo en los frutos secos, los productos lácteos y cárnicos, los alimentos no podrán tener ácidos grasos trans ni más de un 10% de grasas saturadas. Esto significa el fin de la bollería industrial, los aperitivos como las patatas fritas y “snacks” y chucherías similares.

En tu caso, ¿consideras que las pautas de alimentación de tu hijo son las adecuadas?, ¿qué te parece la medida?, ¿crees que evitará la obesidad y el sobrepeso infantil?, ¿echas en falta alguna medida adicional?

Comparte tus dudas, opina sobre este artículo y consulta los comentarios.

Autora: M. Abalo

2 comentarios actualmente

Efectos de la vitamina A en el embarazo y en el bebé

alimentacion_ambarazada_250.jpgLa vitamina A, también conocida como retinol, es fundamental para nuestro organismo, sobre todo en el embarazo. Gracias a este nutriente nuestros tejidos se desarrollan adecuadamente y nuestros huesos se fortalecen. También desempeña funciones esenciales para la visión, el sistema inmunitario y nervioso.

Esta vitamina podemos encontrarla en numerosos alimentos como huevos, carne, leche, queso, hígado o riñón. Sin embargo, no conviene abusar de ellos porque contienen grasas saturadas y colesterol. Pero existen otros alimentos ricos en vitamina A, como los betacarotenos, que se encuentran en alimentos de origen vegetal. Entre ellos las zanahorias, brocoli, espinacas, calabacín y frutas como el albaricoque o el melón.

En el embarazo, la vitamina A es esencial para la formación del embrión. Sin embargo, un exceso o un defecto de esta vitamina pueden producir efectos con graves consecuencias para la madre o el futuro bebé.

La falta de vitamina A en el embarazo puede producir pérdidas de visión en la madre

Un estudio reciente, publicado en la revista The Lancet, realizado por un equipo de investigadores del Columbia University Medical Center analizó el cuadro clínico de una mujer de 24 años, embarazada de 26 semanas, que padecía pérdidas de visión de forma progresiva durante 7 semanas. Analizando las causas que podían producir esta circunstancia se descubrió que las reservas de vitamina A de la madre eran insuficientes, de modo que las que pocas que tenía se las “apropiaba” el feto para su formación, dejando a la madre sin niveles suficientes para el correcto funcionamiento de su organismo. De ahí su pérdida de visión.

La razón principal por la que se produjo este hecho puede ser consecuencia de una mala absorción intestinal debido a una cirugía bariatrica (intervención para reducir el estómago), a la enfermedad de Crohn´s o a un mal funcionamiento del páncreas, según los expertos. La joven padecía anorexia nerviosa. Durante siete años había restringido su dieta a cebollas, patatas y carne roja. La futura madre recuperó totalmente su visión tomando, bajo prescripción médica, suplementos de vitamina A.

Los expertos consideran clave para el buen desarrollo del feto y del bienestar de la madre durante el embarazo seguir una dieta sana y equilibrada, rica en vitaminas y minerales.

El exceso de vitamina A en el embarazo puede producir graves problemas en el feto

Un exceso de vitamina A durante la gestación también puede producir defectos congénitos o malformaciones en el feto, o incluso una pérdida del bebé en el embarazo.

Nuestro organismo necesita alrededor de 800 microgramos diarios de este nutriente durante el embarazo. La intoxicación por vitamina A se produce cuando tomamos más cantidad de la que realmente necesitamos. Este hecho se produce principalmente cuando abusamos de suplementos vitamínicos, ricos en vitamina A, sin consultar previamente con nuestro médico o especialista. En este caso la visita al ginecólogo es obligada para que nos informe de las posibles contraindicaciones que pueden existir en el embarazo.

Durante el embarazo y en el periodo de lactancia también conviene asesorarse sobre los efectos de utilizar determinados productos que se utilizan para tratar las quemaduras solares o acelerar el bronceado, ya que pueden contener altas dosis de vitamina A o betacaroteno.

La vitamina A para el bebé en el periodo de lactancia

Prácticamente todos los niños nacen con bajas reservas de vitamina A. Un método para solucionar esta carencia es alimentar al bebé mediante lactancia materna, ya que la leche de la madre contiene altas dosis de este nutriente. Por ejemplo, el calostro (la primera leche de la madre) contiene más dosis de vitamina A que cualquier otra leche de fórmula, e igualmente ocurre con la leche materna que produce la madre después.

Los niños que tienen bajas dosis de vitamina A pueden llegar a enfermar. Algunos de los trastornos más comunes son la pérdida de apetito, la aparición de problemas oculares o una menor resistencia a determinadas infecciones. Por esta razón, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), conviene alimentar a nuestro bebé con lactancia materna, al menos, hasta los seis meses de vida.

En tu caso, ¿has tenido problemas con la alimentación durante el embarazo?, ¿has tomado algún suplemento alimenticio sin consultar previamente con el ginecólogo?, ¿has sufrido déficit de vitamina A en el embarazo?

Comparte tus dudas, opina sobre este artículo y consulta los comentarios.

Autora: M. Abalo

Más información en elbebe.com sobre alimentación:

4 comentarios actualmente

Alimentación infantil en verano: ¡Mi niño me come mucho!

introduccion_alimentacion_solida_316.jpgHa llegado el calor y todos cambiamos hábitos. Y, con más motivo, los niños. Ellos son más sensibles a las modificaciones en el horario, la temperatura, la luz, etc. Con el calor, lo que más se ve afectado es la rutina en la alimentación. Por lo general, los niños sienten menos necesidad de comer alimentos sólidos y más de ingerir líquidos. Por lo que oigo a otras madres, esto es lo más habitual. Sin embargo, mi niño me tiene totalmente despistada. Siempre ha comido mucho y muy bien. Ya tiene 17 meses y hace ya unos cuantos que empezó a comer sólidos.

En un primer momento, yo pensé que al llevarle más tiempo masticar la comida, su apetito iba a disminuir pero lo cierto que una vez que se ha acostumbrado al proceso de masticación, no ha disminuido la cantidad que come ni las ganas de probar cosas nuevas. Y desde que ha llegado el calor, ha aumentado la cantidad de comida que ingiere tanto al mediodía como en la cena. Intento ofrecerle comidas frescas e incluso el biberón se lo preparo prácticamente frío ya que pasa mucho calor comiendo. Se lo termina prácticamente todo. Y, momentos después, cuando nosotros comemos o cenamos siempre nos pide probar de lo que hemos cocinado.

Todo el mundo no para de repetirme que tener un niño que come bien es una bendición y que lo contrario es un infierno. Por otro lado, no es un niño delgado pero tampoco tiene un peso preocupante. Está en la media de lo esperable para su edad. Pero claro, en mi familia sí existe una cierta tendencia al sobrepeso y me preocupa que mi hijo pueda llegar a padecerlo. Así que, en la medida de lo posible, intento no tentarle con comida y, por supuesto, trato de que todo lo que coma sea natural y casero. Sé que el mayor riesgo está en las comidas preparadas. También la pediatra me ha insistido mucho en este punto. Pero, al margen de lo que ingiera cuando come, son muy importantes los hábitos de alimentación. Para ello, soy bastante estricta y no le ofrezco comida fuera de los horarios establecidos para comer, así como tampoco intento que repita cuando se le termina lo que tiene en el plato.

Al mismo tiempo, con la llegada del verano, es más habitual que organicemos cenas en casa o que vengan invitados a tomar algo a media tarde y estos son los momentos que me preocupan especialmente pues observo que no es capaz de contenerse con la comida y quiere probar absolutamente todo lo que hay encima de la mesa aunque acabe de cenar. Está claro que es muy pequeño para distinguir si tiene hambre o no y le puede su curiosidad. Pero no quiero dejar pasar la ocasión sin educarle en unos buenos hábitos alimenticios, rutina en los horarios de comida y alimentación variada y equilibrada. Sé que el último objetivo lo cumple él solo sin ayuda. Así pues, como madre, tendré que ser más insistente en el resto. En cualquier caso, me da la sensación de que todavía me queda una larga tarea por delante!

En tu caso, ¿tu hijo tampoco se sacia después de comer?, ¿te preocupa el sobrepeso?, ¿eres estricta con sus horarios y rutinas? 

Comparte tus dudas, opina sobre este artículo y consulta los comentarios.

Autora: Ainhoa Uribe

9 comentarios actualmente

Los mordiscos en los niños o el arte de morder en la guardería

mordiscos_ninos_320.jpgEstoy encantada con la guardería donde acude mi niño. Además, la profe que tiene este año está también muy contenta con él y su progreso. La verdad es que no es para menos ya que, en general, no es un niño que dé problemas: come muy bien, duerme bastante y del tirón, no suele quejarse, ni llorar. Por eso me sorprendió tanto el otro día cuando llegué a buscarle y estaba llorando desconsoladamente. La profesora me explicó que llevaba todo el día peleando con él porque se había estado dedicando a perseguir a niños de la clase para morderlos. El día anterior ya me había comentado que había intercambiado bocados con otro compañero. Sé que ella hace todo lo que puede: está muy pendiente del niño para que no lo haga y lo único que puede hacer si llega a morder es ponerse seria con él y enfadarse para que entienda que no puede ir mordiendo a todos sus compañeros.

Lo cierto es que a mí, como madre, se me presenta un dilema. Mi niño está frito con los dolores de los dientes. En los últimos cuatro meses le han salido 2 dientes y dos muelas y se despierta algunas noches rabioso de dolor. Lo único que al parecer le calma es morder lo más fuerte que puede cualquier cosa que le roza cerca de la boca. A mí misma me muerde un brazo o un dedo si me descuido. Está claro que no puedo dejarle que muerda a diestro y siniestro dado que hace daño y tiene que saber respetar a los demás. Y, al mismo tiempo, entiendo su desesperación y no quiero que aprenda a reprimir un impulso que le sale cuando algo en él le molesta. La cosa sería muy diferente si fuera ya un niño de colegio y mordiera con la intención de hacer daño a algún compañero. Me hago cargo de que en la guardería es muy difícil controlar la situación dado que en su clase no está él sólo, sino que hay 7 niños más. Sin embargo, tampoco creo que mi hijo tenga la madurez suficiente para entender por qué se le castiga y me da la sensación de que la conclusión a la que va a llegar es que tener ganas de morder es “malo”. Cuando lo verdaderamente perjudicial no es “sentir” esto sino “morder a otra persona y hacerle daño”.

No quiero que coja miedo a expresar su dolor o desesperación. Le doy mucha importancia a la educación emocional de mi hijo porque creo que es vital para un adulto saber qué nos molesta en cada momento y tener recursos para solucionarlo. Así pues, al igual que actúo cuando hace trastadas que no debe (abrir la puerta del horno, tirar cosas a la bañera,…), le explico que no puede morder en un tono serio y le ofrezco algo alternativo que sí pueda hacer y le enseño cómo. En este caso, le dejo mordedores a mano que pueda utilizar para paliar esa necesidad de morder algo sin que tenga que ser el brazo o la mano de otra persona. Esto es lo que yo hago en casa, pero claro, no me gusta que en la guardería le castiguen en una esquinita o le riñan y hagan llorar por este motivo.

En tu caso, ¿qué haces para evitar que tu hijo muerda a otros niños?, ¿has tenido problemas en la guardería?, ¿utilizas mordedores para calmar el dolor de encías?

Comparte tus dudas, opina sobre este artículo y consulta los comentarios.

Autora: Ainhoa Uribe

13 comentarios actualmente

Siguiente »

.