A medida que nuestros hijos van creciendo y avanzando en el colegio, las tareas escolares se complican. Las preguntas, la lectura, la comprensión, el estímulo son nuevas situaciones a las que ellos se enfrentan como estudiantes y nosotros como padres. Pero, ¿cómo ayudar a los niños en sus tareas escolares?
Lo primero que parece evidente es que crear buenos hábitos es fundamental. Esto evita muchas situaciones que después resultan difíciles de manejar. Las tareas deben tener unos límites claros de tiempo y espacio (en función de la edad del niño), y deben hacerse cuando uno está descansado. Hay que tener claro, que durante el tiempo dedicado a las tareas, no se juega, ni se merienda o se ve la tele.
Conviene hacer las tareas en un lugar apropiado, con buena luz, y alejado de distracciones. También es importante que terminen cuando se ha acordado porque nunca deben quitar tiempo de hacer otras actividades tales como ducharse, cenar, relajarse, y por supuesto, han de respetar las horas de sueño. En contrapartida, si no fijamos un tiempo para las tareas, corremos el riesgo de que éstas se eternicen, no haya concentración, el niño se disperse y duren toda la tarde.
Consejos para que los niños afronten los estudios con facilidad
Un truco para conseguir un buen hábito es estudiar un poco todos los días. Estudiar, significa en primer lugar, hacer una lectura comprensiva de lo que se va a retener y memorizar. En este punto los padres tenemos que hacer un seguimiento para detectar posibles dificultades en la comprensión, o lagunas que haya que corregir. De esta forma se consigue un buen rendimiento, y no se llega a situaciones tensas, de estudiar el día anterior al examen o control.
Ante los niños que muestran bloqueos, ansiedad o angustia, que a veces llegan a psicomatizar, es necesario reforzar su autoestima con confianza, seguridad, valorando su esfuerzo y enseñándoles técnicas de relajación. En cambio cuando los niños muestran una timidez excesiva, no preguntan en clase, y se quedan con la duda de lo que no han comprendido, por miedo al ridículo, es importante ayudarles a superar su miedo y plantearlo como un reto personal. A menudo es necesaria la colaboración de los padres y de los docentes.
Memorizar sí, pero hay que comprender la información
El método de estudio debe ser racional, es decir, basado en la comprensión, la relación, y la lógica. Es necesario memorizar, pero no como un autómata porque entonces no se asimila la información. Una queja bastante frecuente de los padres, es la de que sus hijos pecan de exceso de optimismo, y cuando afirman saberse la lección, lo que en realidad han hecho, es leerla.
Para la mayoría de los niños, el esfuerzo memorístico no supone un problema hasta los doce años, más o menos. Es a partir de esa edad, cuando aumenta la dificultad y cantidad de datos a estudiar, y es entonces cuando impera la lógica, el saber esquematizar, relacionar y tener una visión global. Para asegurarnos de que lo han asimilado de verdad y se lo saben, es útil que ellos mismos se autoevalúen y demuestren sus conocimientos. Que repasen la lección con el libro cerrado, y ellos solos. No caigamos en el error de tener que estar detrás de sus tareas hasta que vayan al instituto.
En tu caso: ¿cuál es tu experiencia con las tareas escolares de tus hijos?, ¿utilizas algún truco para ayudar a los niños con sus tareas?, ¿suelen recurrir a vuestra ayuda cuando tienen dudas?
Autora: Ana Maqueda
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