¿Cómo actuar ante el bebé que no quiere dormir en su cuna?

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Muchos bebés no quieren dormir en la cuna. Lloran en cuanto se les deja en ella, incluso aunque se les haya dormido en brazos previamente. Para muchos padres es difícil manejar esta situación. Sin embargo, pueden llevarse a cabo algunas acciones prácticas para dar respuesta a los reclamos de estos bebés.

Muchos bebés rechazan estar en su cuna prácticamente desde que nacen. También rechazan estar en el cuco del cochecito.

Duermen plácidamente en los brazos de sus padres. Pero en el momento que el adulto va a dejar al bebé en su cuna para que continúe durmiendo, éste se despierta abruptamente y se pone a llorar.

Los padres vuelven a tomarlo en sus brazos, el bebé vuelve a quedarse dormido pero, una vez más, en cuanto lo dejan en su cuna se despierta y llora desconsoladamente.

Esta situación puede llegar a ser muy angustiosa para los padres, que no saben qué pueden hacer para que su bebé se quede durmiendo en su cuna.

En realidad, el bebé que rechaza dormir en su cuna está respondiendo de manera instintiva al peligro potencial que le supone quedarse solo.

Esto es un mecanismo natural de supervivencia que los bebés humanos mantienen.

Aunque hoy en día dormir solito en una cuna no supone un riesgo para la vida del bebé, antiguamente sí lo era.

Por eso el bebé que busca el contacto continuo con su progenitor está buscando protección.

Pero actualmente puede resultar complicado dar respuesta al bebé que no quiere dormir en su cuna, puesto que éste necesita dormir muchas horas y los padres no pueden tenerlo permanentemente dormido sobre ellos, puesto que tienen otras obligaciones a las que responder.

Sin embargo, existen algunos consejos prácticos que pueden ayudar a los padres de bebés que no quieren dormir en la cuna.

¿Qué hacer si el bebé no quiere dormir en su cuna?

Algunos bebés no aceptan quedarse en su cuna en una habitación separada, pero si se les deja en la cuna en la misma habitación en la que están sus padres, sí aceptan dormirse allí. En estos casos es eficaz poner una cuna en la sala de estar y otra en el dormitorio, o mover la misma cuna de una habitación a otra en función de dónde estén los padres.

Si el bebé no acepta estar en la cuna aunque ésta se sitúe en la misma habitación que los padres, hay varias posibilidades:

  • Los padres pueden colocar a su bebé en un portabebés (fular, bandolera, mochila ergonómica…) y que el bebé se eche sus siestas diurnas en él. Este sistema permite a los padres continuar con sus actividades diarias mientras el bebé duerme junto a ellos.
  • Para dormir durante la noche, el colecho es una opción idónea para estos bebés. El bebé dormirá tranquilo junto a sus padres en la misma cama. Los padres podrán responder rápidamente a sus despertares y el bebé tardará poco en volver a conciliar el sueño de nuevo.
  • También se puede adosar una cuna especial para el colecho a la cama de los padres si no requiere compartir cama con el bebé. Estas cunas son cunas normales a las que se les quita uno de los laterales, convirtiéndose en una prolongación de la cama de los padres.
  • Pero para los padres que no deseen practicar el colecho de ninguna manera, la solución es diferente. Estos padres deberán asumir que han de dedicar tiempo y tener mucha paciencia para conseguir que su bebé se sienta seguro en la cuna. Tendrán que acompañar a su bebé acariciándolo hasta que se quede dormido en la cuna, meciéndolo y cogiéndolo en brazos siempre que lo reclame. Poco a poco el bebé adquirirá la confianza que necesita para poder quedarse en la cuna solo, pero conseguir esto lleva su tiempo.