Los centros de educación infantil
Por Equipo editorial Elbebe.com
La enseñanza no es obligatoria hasta los 5 o 6 años de edad en España. Hasta ese momento, muchos padres no saben con quién dejar a su hijo. Su situación laboral les obliga a barajar otras alternativas como dejarlos al cuidado de los abuelos, llevarlos a una guardería o contratar una cuidadora.
En ocasiones esta elección produce bastante inquietud en la mayoría de los progenitores. Y ante esta situación, algunas de las preguntas más frecuentes que se plantean son ¿Estará bien cuidado? o ¿se integrará pronto en su entorno?. Tras barajar las ventajas y los inconvenientes algunos padres optan por llevarlos a un centro de educación infantil.
En el proceso de selección ¿Qué hay que tener en cuenta?
Descartar una guardería y escoger otra es un proceso bastante laborioso. Algunos padres valoran factores como la proximidad a su centro de trabajo o a su domicilio. Según los expertos lo más importante que se debe tener en cuenta son las normas del centro, conocerlas e interesarse por ellas, y verificar que las instalaciones son seguras y no suponen ningún peligro para los niños.
Los educadores deben ser profesionales cualificados y poseer una titulación que garantice su especialidad. El papel del educador es de vital importancia para estimular el desarrollo psicomotor de los más pequeños. En esta etapa el niño aprenderá a relacionarse con otros niños y desarrollar nuevas habilidades, que lo harán más independiente.
A la hora de elegir una guardería hay que tener en cuenta factores como el espacio de las instalaciones y el número de alumnos y profesores por aula.
Las zonas de recreo deben estar separadas de las aulas y de las zonas de higiene. Tanto los profesores como los niños contarán con un aseo propio.
La normativa establece que el número de alumnos por clase debe ser de un máximo de 8 niños para la edad comprendida de 0 a 1 año, de 1 a 2 años serán 13 y de 2 a 3 años tendrán una capacidad para 20 alumnos.
Si el número de aulas excede las 9, el patio de juegos tendrá una extensión igual o mayor a 75 metros cuadrados. Y, el área destinada exclusivamente para los niños podrá ser utilizada como comedor, aunque el espacio será de 30 metros cuadrados.
¿Qué objetivos deben cumplir las guarderías?
Las guarderías se rigen por la ley orgánica de Educación de 2006. Este documento establece algunos de los objetivos que deben cumplir los centros de educación infantil:
- Enseñar al niño a reconocerse a sí mismo y mostrarle hábitos saludables.
- Fomentar su desarrollo e independencia para que adquiera mayor seguridad.
- Ampliar su círculo de relaciones y ayudarles en su integración con los demás.
- Promover los vínculos afectivos entre los adultos y los niños.
- Incentivarles a la ayuda y colaboración con los demás.
- Mostrarles su entorno e indicar cuáles son sus características y propiedades principales.
- Ayudarles a dominar el lenguaje.
- Desarrollar sus habilidades artísticas.
En esta etapa los niños son muy receptivos y aprenden con más facilidad que en otras épocas de la vida. En la guardería el papel de los educadores es estimular su inteligencia a través de sus habilidades y del juego.
Ningún niño es igual a otro, ni aprenden de la misma forma. Cada uno tiene su propia evolución y los educadores deben respetar e incentivar su desarrollo personal de una forma autónoma. En función de la edad en la que se encuentre el bebé o niño, las actividades serán diferentes. Por lo general, en los centros de educación infantil le ayudarán a mejorar su equilibrio, si todavía no anda; dejar los pañales, si todavía no controla los esfínteres y fomentar su curiosidad a través del juego.
Las guarderías son una fuente de contagio de virus. Los niños tienen un sistema inmunológico más inmaduro que los adultos y están más expuestos a contraer enfermedades. En ocasiones puede ocurrir que el niño contraiga una enfermedad, por ejemplo un resfriado. El contacto diario entre unos niños y otros facilita la transmisión de bacterias. Las afecciones más frecuentes en estos centros son las diarreas o las infecciones respiratorias.
Al final del tercer año los niños son más inquietos y es frecuente verlos correr para desplazarse o saltar sin motivo aparente. Es normal que puedan sufrir algún golpe o caída, pero también puede suceder si están al cuidado de los padres, de los abuelos o de una cuidadora. No obstante es necesario prestar atención a sus movimientos.
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