Consejos para proteger a los bebés y niños del sol y el calor en verano

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Los bebés, especialmente los recién nacidos, y los niños son más vulnerables frente a una insolación o un golpe de calor, y su fina piel es más propensa a sufrir quemaduras. Averigua cómo proteger a tu hijo en verano o en días de calor.

Durante el verano pasamos más tiempo expuestos al sol. Realizamos más planes al aire libre con nuestros hijos en la playa, la piscina, la montaña, …

El sol produce muchos efectos positivos. Nos ayuda a sintetizar la vitamina D, esencial para desarrollar y tener unos huesos fuertes durante toda la vida desde la infancia hasta la vejez.

La vitamina D ayuda al organismo a fijar el calcio que obtiene a través de los alimentos y prevenir el raquitismos en los niños.

Basta con una exposición indirecta de veinte minutos para notar sus efectos.

La luz solar también mejora nuestro estado de ánimo al estimular la producción de las «hormonas del bienestar», la melatonina y la serotonina. Los rayos solares también fortalecen nuestra piel frente a las agresiones externas y mejoran afecciones típicas de la infancia como la dermatitis atópica.

Pero cuando los niños todavía son pequeños (recién nacidos o bebés hasta los cuatro años de edad) hay que extremar las precauciones frente a las radiaciones solares y el aumento de las temperaturas, ya que la falta de protección puede producir efectos graves para nuestra salud.

En general, los bebés soportan peor que los adultos los cambios de temperatura, tanto el frío como el calor.

En los días más calurosos del verano, los bebés pueden estar más irritables, cansados o nerviosos de lo habitual. Además están expuestos a las insolaciones, los golpes de calor o las quemaduras solares.

Para disfrutar al aire libre con tu bebé, basta con tomar algunas medidas de seguridad para prevenir cualquier riesgo en la salud de tu hijo relacionado con el sol.

¿Cómo proteger adecuadamente a los niños del sol?

A continuación te indicamos cuáles son las principales medidas de prevención para que puedas disfrutar del sol con tus hijos durante el verano:

1. Nunca expongas a los bebés y niños menores de cuatro años directamente al sol. Su piel es más fina e inmadura que la de los adultos y el riesgo de efectos negativos del sol es mayor (quemaduras, golpes de calor, insolaciones…).

2. Busca un lugar fresco y a la sombra para proteger a tu bebé de los rayos solares. Vístelo, además, con ropa preferiblemente de algodón, clara y seca, que cubra sus brazos y sus piernas. También utiliza un gorro o un sombrero para proteger su cabeza y su cara.

3. Ofrece con frecuencia líquidos a tu bebé, preferentemente agua, aunque no te la pida. De esta forma evitas que tu bebé se deshidrate. 

4. Evita el sol en las horas centrales del día, entre las 12.00 y las 16.00 horas. Durante este tiempo el sol golpea con más fuerza y tu bebé podría sufrir un golpe de calor o una insolación.

5. Utiliza gafas de sol para proteger sus ojos de las radiaciones solares. Los ojos de los bebés son más sensibles a las radiaciones solares que los de los adultos y la utilización de gafas de protección solar evita la aparición de problemas oculares en el futuro. Las lentes deben estar homologadas y los cristales filtrar al menos el 90% de los rayos UVA y UVB.

6. Aplica crema de protección solar adecuada a la edad y a las características del bebé o niño. Es muy importante incidir en las zonas más sensibles de su piel, por ejemplo nariz, nuca, orejas… Utiliza un factor de protección alto (30, 40 o pantalla total). Los expertos además recomiendan probarla unos días antes para descartar posibles alergias en la piel de los bebés. Extiéndela media hora antes de la exposición al sol y repite la operación cada 2 o 3 horas.  Si estás en una zona de baño conviene que la crema de protección también sea resistente al agua.