Las malas madres salen del armario

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Laura Baena (Málaga, 1981) es madre de 2 «buenashijas» (3 años y 1 mes y medio) y creadora del club de las malas madres, que cuenta con más de 180.000 socias. Una cifra récord teniendo en cuenta que se creó hace poco más de un año. La idea surgió cuando tuvo a su primera hija y se dio cuenta de que no era tan buena madre como creía que iba a ser porque no cumplía con los cánones establecidos: hacer croquetas, bordar la mantita, tener paciencia infinita, dotes de organizadora perfecta y vivir por y para los buenos hijos. Desde entonces, esta ex creativa publicitaria y una gran legión de malas madres tratan de desmitificar la idea de la «madre perfecta». En Elbebe.com la entrevistamos.

Decidí crear el club tras incorporarme al trabajo después de la baja maternal de mi primera «buenahija» porque era imposible conciliar

P: ¿A dónde huiría una mala madre si tuviera un cohete?

Lejos y donde reinara el silencio por unos minutos.

P: Dice un dicho popular que “ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos”. Tengo la sensación de que las malas madres son mucho mejores madres de lo que parecen o quieren hacer creer y de que los buenos padres no son tan buenos como los pintan… ¿Qué hay de cierto en esto?  

El nombre de “malasmadres” es una crítica social, igual que los términos “buenpadre”, “buenaabuela”, “buenhijo”.

En este mundo creado todos son buenos menos las madres. Por supuesto es una ironía de la vida, de lo que está establecido.

Ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos. Lo que está claro es que cada una somos las mejores madres que podemos ser para nuestros «buenoshijos».

Ellos no nos exigen tanto como la sociedad, el entorno o nosotras mismas.

Tu mundo se trastoca al ser madre, vives una crisis existencial que te hace repensar todos tus roles. Había dos opciones: llorar o gritar al mundo: “soy malamadre y qué”.

P: Imagino que el mundo está lleno de «malasmadres» todavía sin salir del armario. ¿Cómo podemos identificarlas?

Siempre hay un momento en el que te das cuenta de que la idea de maternidad que nos han vendido no es cierta y entonces chocas contra esa realidad establecida.

Es entonces cuando descubres que no existe esa “madre perfecta o que simplemente no quieres ser así y sales del armario.

Es liberador.

P: ¿Por qué crees que el club ha conectado tan bien con las madres?

Porque era un sentimiento que nadie expresaba por no ser malinterpretadas.

En este sentido, existían hasta ahora muchos prejuicios. El niño parece el centro de atención, el único protagonista de nuestros días, y todos se olvidan de nosotras: las madres.

En el 2.0 hemos encontrado una comunidad emocional donde nos desahogamos y reímos de nosotras mismas sin culpas.

Malas madres

P: A pesar de no saber hacer croquetas, ¿las malas madres se defienden en la cocina? ¿Cuál es su mejor plato? ¿Y su mejor utensilio/herramienta?

Esto es como todo. Cada uno tiene habilidad en algo.

A mí particularmente se me da fatal, es el buenpadre el que cocina.

Mi mejor plato es sacar el tupper de la buenabuela…

Y en cuanto a las herramientas, no me atrevo ni a tocarlas…

¡Creo que aún no sé como funciona el horno!

P: ¿Realmente una mala madre vive sin sentimiento de culpa o es algo inherente a la maternidad?

Nosotras decimos que es ese ‘tío pesado’ que siempre aparece y al que cuesta dar esquinazo.

Ese sentimiento aflora en determinadas situaciones pero nosotras luchamos por sacudírnoslo para vivir mejor nuestra maternidad.

Malas madres buenospadres

P: ¿El buen padre lo tiene?

Curiosamente nunca se lo he preguntado.

Pero por educación, por cómo está construida la sociedad, creo que es algo que aflora más en las mujeres.

Por eso hay que ir cambiando los cimientos y que las generaciones futuras lo vivan de otra manera.

Nuestro objetivo como club es desmitificar la maternidad, tomarnos esta vida con humor, cambiar el modelo social de madre, echando por tierra el mito de superwoman y luchando por no perder nuestra identidad como mujer, tanto en el entorno personal como profesional. 

P: En vuestra iniciativa #concilia13f señaláis que el 35% de las encuestadas que trabaja por cuenta ajena decide hacerlo con una jornada parcial para dedicar más tiempo a la responsabilidad familiar. Sin embargo, su nivel de satisfacción no llega al aprobado. ¿El trabajo por cuenta ajena tampoco es la solución a la conciliación?

Tal y como están concebidos los horarios laborales y el culto al presentismo laboral es muy complicado conciliar de esta manera.

P: ¿Qué haría falta cambiar en España?

Hay que concienciar a la sociedad y para ello tenemos que tener a las instituciones de nuestro lado y vigilantes para que las empresas cumplan con lo que tienen que cumplir.

Actualmente con nuestro proyecto #concilia13f, también luchamos por la conciliación, ese cuento chino que nos creímos.

P: ¿Qué estamos haciendo mal?

Es un problema complicado en el que hace falta cambiar el concepto de sociedad que tenemos, la cultura de calentar el asiento y que nos demos cuenta de que mayor número de horas no es igual a mayor productividad. Hay que trabajar por objetivos.

Pero sobre todo hay que evitar que las mujeres seamos penalizadas en el ámbito laboral por ser madres. Eso no se puede permitir.

Malas madres conciliación

P: En esto de la conciliación da la sensación de que los buenos padres no tienen nada que decir. ¿La conciliación es una cosa de madres?

La conciliación es cosa de dos indudablemente. Los «buenospadres» también concilian y es necesario que sea así.

El problema es que si ya está mal visto en la empresa que una madre se ausente por un problema familiar, un hombre en muchas ocasiones no lo puede ni plantear.

Vivimos en una sociedad construida por y para hombres, que hasta ahora no se han preocupado por conciliar.

Nuestra generación es la que está cambiando el planteamiento de ese sistema y es una lucha difícil, pero lo conseguiremos.

P: Cambiando de tema. Una mala madre no habla únicamente de sus hijos. ¿Qué otros temas le interesan?

Pues las malasmadres tienen intereses, depende de los gustos de cada una, actividades de ocio que les divierten, deportes que practican… Pero sobre todo, madres que quieren seguir creciendo profesionalmente o sintiéndose satisfechas no sólo en su entorno familiar, sino también personal.

Malas madres wathsapp

P: ¿Qué importancia tienen las redes sociales para ella?

Creo que es una herramienta muy potente que en el caso del club nos ayuda a sentirnos comprendidas, a que no estamos solas. El día a día es tan rápido que muchas veces el 2.0 se convierte en nuestra manera de comunicarnos con otras madres que se sienten igual, que acaban convirtiéndose en nuestras amigas.

No nos gusta que no se entienda el concepto y se de una imagen errónea de lo que es malamadre.

P: Recientemente leí un tweet en el que señalabas: “hay periodistas que interpretan las palabras como les da la gana y eso NO puede ser”… ¿Cómo os afectan las críticas?

Tenemos la suerte de tener pocas críticas pero no nos gusta que no se entienda el concepto y se de una imagen errónea de lo que es malamadre. Creo que lo intentamos explicar muy bien y quién no lo entiende es porque no quiere.

No queremos gustar a todos, ni mucho menos, pero que algún periodista use el poder de su pluma sin criterio, poniendo palabras que no has dicho es inadmisible. Por suerte, los medios nos han apoyado siempre y son en parte responsables de que hoy en día seamos una comunidad cada día más grande. No podemos más que dar las gracias a todos aquellos que nos han ayudado a alzar la voz.

malas madres cuidados

P: ¿Qué hace feliz a una mala madre?

Un rato de silencio, una escapada en solitario, que el «buenpadre» se lleve a las «buenashijas» al parque, depilarte las dos piernas el mismo día, leer un libro sin voz de teletubbi, salir con bolso de mano, pero también que te digan que eres la mejor madre del mundo con un beso “apretao” y darte cuenta que las #malasmadres cambiaremos el mundo si no morimos antes de sueño…

Posdata: ¿Por qué recomendarías el libro Soy buena malamadre?

Porque es la Biblia de las Malasmadres, ese libro de consulta, para tener en la mesita de noche y volver a leer cuando nos acecha la culpa.

Es el alegato de toda una nueva generación de mujeres, nacidas para luchar…

Soy buena malamadre, la biblia de las malas madres

Soy Buena MalaMadreSoy buena malamadre (ed. Lunwerg) es un alegato contra la desidia, que va a revolucionar el mundo de la maternidad y a poner de moda un nuevo verbo: “malamadrear”.

Escrito por Laura Baena, fundadora del club de las malas madres, incluye un test para saber si eres una de ellas, un diploma de mala madre y 8 postales recortables.

¿El precio? 16,95 €

*Todas las imágenes pertenecen al Club de las Malas Madres.