La prueba del Triple Screening. ¿Qué indican los resultados?

Al final del primer trimestre del embarazo o al principio del segundo se recomienda realizar la prueba del Triple Screening a todas las embarazadas. A través de esta prueba se obtiene un índice de riesgo para determinados trastornos, como la presencia o no de malformaciones en el bebé. El Triple Screening solo indica si es necesario hacer otras pruebas como la amniocentesis.

El Triple Screening es una prueba no invasiva que se realiza en el embarazo para conocer las probabilidades que existen de que el bebé pudiera presentar determinadas malformaciones congénitas o genéticas. Se realiza a través de un análisis de sangre.

El Triple Screening se basa en la cuantificación bioquímica de 3 hormonas en la sangre de la embarazada:

  • Alfafetoproteína (AFP)
  • Gonadotropina coriónica (HCG)
  • Estriol

Si los niveles de AFP están aumentados, esto indica que existe riesgo de que el bebé tenga defectos del tubo neural. También indica que existe riesgo de que la embarazada tenga la presión arterial alta en los meses sucesivos.

Si los niveles de AFP están por debajo de lo normal, esto indica riesgo de que el bebé presente Síndrome de Down.

Un aumento en los niveles de HCG indicaría también riesgo de que el bebé presente Síndrome de Down.

¿Cuándo se realiza esta prueba?

El Triple Screening se puede realizar en dos períodos: entre la semana 9 y la semana 11 de embarazo o entre la semana 14 y la semana 16.

¿Qué mujeres deben realizarse esta prueba?

Esta prueba se recomienda de forma rutinaria a todas las embarazadas, porque es una prueba no invasiva.

¿Qué indican los resultados del Triple Screening?

Los resultados del Triple Screening permiten obtener un índice de riesgo para determinadas patologías. Así, ofrece un índice de riesgo bajo, moderado o alto de que el feto pudiese presentar dichas patologías.

Los resultados del Triple Screening han de completarse con el estudio de translucencia nucal para obtener el índice de riesgo.

El Triple Screening no ofrece un diagnóstico. Es decir, que la información obtenida a partir de esta prueba sólo indica una probabilidad (alta, moderada o baja), no detecta la presencia o ausencia del trastorno.

Las mujeres que deseen obtener un diagnóstico fiable tendrían que plantearse someterse a una amniocentesis.