¿Cómo ayudar a los niños en el proceso de aprender a leer y a escribir?

¿Cómo ayudar a los niños en el proceso de aprender a leer y a escribir?


Los padres podemos facilitar a nuestros hijos el aprendizaje de la lectura y la escritura. Es importante establecer una rutina desde que son pequeños en la que se incluya el leerles un cuento y sentarse a garabatear. También podemos ayudarles a desarrollar su capacidad de atención y memoria a través de juegos diseñados para ello. De una forma lúdica, estaremos facilitando el aprendizaje posterior de la lectoescritura.

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Los padres ayudan a los niños a leer y escribir

Para que nuestros hijos aprendan a leer y escribir sin dificultades, los padres debemos tener en cuenta una serie de apoyos que pueden hacer el camino de este aprendizaje más sencillo.

Desde casa, los padres podemos enseñar a los niños a adquirir una serie de hábitos y rutinas, que son muy importantes para desarrollar el hábito de la lectura. También podemos ayudarles a mejorar su concentración y memorización con actividades lúdicas, cuando son un poco mayores.

A continuación os mostramos algunas pautas que os pueden ayudar en este fascinante camino, que culmina cuando nuestro hijo domina el arte de leer y escribir. ¡Esperamos que os sirvan de ayuda!

En este artículo sobre la lectura y la escritura:

La importancia de las rutinas en el hábito de leer y escribir

Existen ciertas capacidades básicas que favorecen el aprendizaje en general, pero más si estamos hablando de habilidades tan complejas como la lectura y la escritura. Desde el nacimiento es fundamental que el niño adquiera unas rutinas y unos hábitos, pero esto es especialmente importante desde el inicio de la vida escolar.

En principio son simples rituales en relación a cómo estructurar el tiempo en casa. Por ejemplo, qué suelen hacer los niños por las tardes: primero meriendan, luego juegan un rato, más tarde se bañan y, por último, cenan antes de irse a la cama.

La forma de estructurar este tiempo es algo propio de cada familia. Lo interesante es que sea algo constante y repetitivo y que se vaya adaptando a cada edad del niño.

A lo mejor, a los 3 años dedicamos más tiempo al juego y a partir de los 4 o 5 se dedica un tiempo al juego y otro a las tareas de tipo escolar (leer un libro, garabatear en un papel...).

Este reparto del tiempo varía con los años y las propuestas que llegan desde la escuela. Por tanto, adquirir una serie de rutinas favorecerá que el niño sea ordenado y le ayudará a desarrollar el "hábito de estudio". 

Técnicas para fomentar la memorización de los niños

Los padres también podemos ayudar a los niños a fomentar su memorización y atención y concentración. Contrariamente a lo que pueda parecer estas habilidades pueden trabajarse de forma lúdica en el día a día.

Para la memoria es muy útil el empleo de canciones y poesías infantiles. Los padres podemos ir cantando o recitando en el coche camino del colegio. Como padres, es divertido empezar cantando nosotros y pronto observaremos cómo los niños quieren participar en las canciones y recitar con nosotros. Así, cuando veamos que ya conocen bastante las canciones, vamos retirándonos. Por ejemplo, empezamos recitando una estrofa y, al final, nos callamos para que la acaben ellos. Es decir, cantamos canciones "a medias".

La atención y concentración se trabajan de forma muy variada: hay muchos juegos que ayudan a desarrollarlas. Para los más pequeñines podemos observar libros con ellos y pedir que busquen y nos señalen cosas. Un poco más mayores, cuando ya sepan hablar bien y hayan empezado a trabajar determinadas letras en la escuela se puede jugar al "veo-veo".

Y cuando han pasado ya a la educación primaria les ayudan mucho los juegos reglados del tipo: "¿Quién es quien?", "Hundir la flota", que favorecen la observación y contribuyen a la concentración.

Trucos para favorecer el gusto por la lectura de los niños

De forma más concreta, los padres también podemos potenciar el aprendizaje de la lectura y la escritura apoyando la labor de la escuela. Para ello, se hace imprescindible que preguntemos a la maestra, que nos ponga al día sobre qué están viendo en cada momento, con qué letras está trabajando, si ha observado alguna dificultad en nuestro niño y qué tareas nos recomienda para apoyarle en casa.

En cualquier caso, este apoyo se debe realizar de forma lúdica, sin sobrecargar al niño, ni que éste entienda que le estamos exigiendo determinados resultados. Para aquellos niños que la lectura y la escritura se les empieza a hacer difícil, el insistir sobre determinados puntos puede generar rechazo. Así que si no le gusta leer, forzarle a hacerlo puede resultar contraproducente. Más bien, debemos hacer que la lectura le resulte algo atractivo.

Para los más pequeños podemos escribir en letras grandes y con caligrafía de escuela los nombres de objetos que haya en casa y, plastificados, colocarlos al lado del objeto al que corresponda. Llenar así la casa de "letreros", por ejemplo, baño, cocina, ordenador, lavabo, espejo. Así mismo podemos poner su nombre y el nuestro en carteles y jugar a ponerlos junto a fotos nuestras. Observar si con el tiempo aprende a distinguir dónde está escrito su nombre o qué es lo que pone en cada uno de los letreros.

Cuando ya sean más mayores, podemos sentarnos con ellos a leer un ratito cada día: libros que les resulten atractivos y leer a medias las páginas. O leerles un cuento a la hora de dormir, haciendo que ellos también participen en la lectura de alguna manera. Muy importante resulta la dramatización que hacemos de lo que leemos: poner voces, gesticular, escenificar acciones,... todo esto hará que la historia les enganche y quieran saber qué hay escrito en cada página. Podemos ayudar aquí a su memoria siendo repetitivo con las historias y dejando que ellos nos desvelen "¿qué va a suceder ahora?" Todas estas acciones ayudan sobremanera al desarrollo del gusto por la lectura.

Asimismo, es importante dejarles experimentar con los lápices, participar con ellos en dibujos, guiarles a la hora de crear imágenes, jugar juntos a escribir. Pero, por encima de todo, lo fundamental es sorprendernos con cada cosa que ellos hacen y felicitarles por todo aquello que realizan aunque sean sólo juegos... El reforzamiento positivo y nuestra participación en las tareas junto a ellos son la clave de todos los aprendizajes.