Una de cada cinco mujeres de alto nivel profesional renuncia a la baja por maternidad

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Conciliar la vida laboral y familiar todavía es una tarea pendiente, tanto para las empresas como para sus directivos, según una encuesta on line y varios artículos elaborados por el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), publicados antes de la entrada en vigor de la ley de Igualdad. En el caso de las mujeres, los impedimentos son todavía mayores que en los hombres.

Desde hace años ocupar un alto cargo en el trabajo ya no es un tema exclusivamente de hombres. Poco a poco, las mujeres se han ido incorporando al mercado laboral hasta llegar a ocupar puestos directivos en pequeñas y grandes empresas, aunque desgraciadamente todavía no es lo más habitual.

El problema surge a la hora de conciliar vida laboral y familiar. En este sentido, los hombres sufren menos situaciones de conflicto que las mujeres con un alto nivel profesional.  Un estudio, elaborado por  el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), señala que las principales fuentes de conflicto para las mujeres directivas son simultanear el trabajo y la familia, la «doble jornada» (el trabajo en la oficina y en el hogar) y la falta de comprensión de sus superiores a la hora de priorizar sus deberes familiares.

Las mujeres que deciden acogerse a la baja por maternidad consideran que supone un freno en su trayectoria profesional. Algunas de ellas deciden no hacerlo (un 18%) en función de las posibilidades que tengan de ascender en su puesto de trabajo. «Uno de cada cuatro embarazos se traduce en un despido para ella, por lo que la maternidad se convierte en el principal riesgo laboral para la mujer», considera la directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE, Nuria Chinchilla.

Algunas mujeres renuncian a la promación laboral

Por el contrario, otras mujeres optan por tener un horario que les permita compaginar su trabajo y sus responsabilidades familiares, al renunciar personalmente a ascender más puestos en el organigrama de su empresa. Esta barrera, que ellas mismas se imponen, es lo que los expertos definen como «techo de cemento». En cambio, un 10% de las mujeres prefiere ser autónoma para conseguir un horario más flexible sin la necesidad de reducir la jornada, ni sus honorarios.

Las mujeres se preocupan más por los temas familiares que los hombres y acaban relegando su tiempo de ocio para organizar y cuidar de los suyos. Tanto ellos como ellas consideran que el papel de los hombres es fundamental en el ámbito familiar. Sin embargo, un 41% de mujeres señala que su implicación directa todavía no es suficiente.

Algunas empresas ayudan a conciliar

A las mujeres les supene un gran esfuerzo compatibilizar su vida familiar y laboral y las empresas apenas hacen nada para aliviar esa carga. Pero esto no ocurre en todas las compañías. En este sentido, otro estudio publicado por el IESE, considera a más de veinte empresas instaladas en Madrid como flexibles y responsables. Para valorarlas se tuvo en cuenta algunos de los siguientes factores como excedencias para el cuidado de familiares, servicios gratuitos o subvencionados como guarderías, flexibilidad para combinar el trabajo presencial o a distancia a través de medios interactivos como videoconferencias, asesoramiento familiar, psicológico, legal, financiero o fiscal o la posibilidad de proporcionar tickets restaurantes, entre otros. «Las compañías que obtienen una valoración positiva por sus distintas medidas corporativas a favor de la familia son galardonadas con un certificado que incrementa su reputación empresarial al reconocer los avances de los que disfrutan sus empleados«, señala el director general de la Fundación Familia, Rafael Fuertes.