Distress respiratorio neonatal o membrana hialina en el prematuro

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El síndrome de distress respiratorio neonatal, también conocido como membrana hialina, es una complicación respiratoria típica de bebés prematuros, especialmente de los «grandes prematuros». Sus síntomas son tiraje (la piel marca las costillas), aleteo de las fosas nasales, quejido al respirar y taquicardia. Su tratamiento requiere intubación y respiración asistida.

La membrana hialina o distress respiratorio neonatal es una de las complicaciones médicas más típicas de los bebés prematuros.

Cuanto menor es la edad gestacional del bebé prematuro, más probabilidades tiene de padecer distress respiratorio neonatal.

El distress respiratorio neonatal, también conocido como membrana hialina, consiste en una dificultad progresiva del bebé para respirar. El diagnóstico de distress respiratorio se basa en la radiografía de los pulmones del bebé prematuro y en el análisis de los gases en su sangre.

En este artículo sobre el distress respiratorio neonatal:

Síntomas de distress respiratorio en el bebé prematuro

El bebé prematuro que padece distress respiratorio neonatal respira más rápidamente (taquipnea) e invirtiendo en ello mayor esfuerzo que un bebé sin distress.

El esfuerzo que el bebé prematuro con distress respiratorio pone en respirar, se nota en:

  • La piel del prematuro con distress se pega a las costillas, que quedan marcadas (los médicos emplean la palabra “tiraje” para designar este fenómeno).
  • El prematuro con distress hace un ruido especial que se llama “quejido” .
  • Un bebé con distress respiratorio abre las ventanas nasales tratando de coger aire (este síntoma se llama “aleteo”).
  • El cuerpo del bebé prematuro con distress respiratorio se tinta progresivamente de un tono más azulado, aunque le administren oxígeno.

Además, el bebé prematuro con distress respiratorio suele tener taquicardia.

Al hacerle una radiografía al bebé prematuro con distress respiratorio, los pulmones no parecen transparentes como los de un bebé sano. El aspecto de los pulmones de un bebé con distress respiratorio es, al contrario, casi opaco, debido a la escasez de aire.

Estos síntomas pueden ocurrir en otras enfermedades de los prematuros, por lo que habrá que realizar pruebas que determinen si se trata exactamente de distress respiratorio neonatal. 

Causas de distress respiratorio en bebés prematuros

La causa del distress respiratorio neonatal, al igual que la mayoría de las complicaciones médicas del bebé prematuro, está en la inmadurez del recién nacido. 

Por una parte, tanto los pulmones como la pared torácica del bebé prematuro son más débiles. Por otra, el bebé prematuro no ha tenido tiempo de fabricar una sustancia llamada “surfactante”, que es la que permite que los alvéolos del pulmón se puedan llenar de aire durante la respiración.

Si falta esta sustancia, cuando el bebé prematuro expulsa el aire, su alvéolo se queda cerrado y ya no puede volver a abrirse. Por eso, el bebé se va quedando sin oxígeno progresivamente y su organismo tampoco puede eliminar el anhídrido carbónico.

Cuando no se pueden mantener abiertos los alvéolos, se producen “atelectasias” (colapso de una parte o de todo el pulmón).

A partir de las 35 semanas, el bebé prematuro puede tener suficiente surfactante y es raro que sufra esta enfermedad.

La enfermedad de membrana hialina afecta más a los bebés nacidos de madre diabética.

Tratamiento del distress respiratorio en prematuros

Cuando nace un bebé prematuro se debe evitar que sufra cambios metabólicos para que puedan madurar sus pulmones con menos estrés. Se debe evitar que el bebé se enfríe.

Con toda probabilidad, el bebé va a necesitar ayuda para respirar. Esto significa que será necesario que una máquina bombee el oxígeno en sus pulmones, para que no vuelvan a quedarse colapsados.

También es posible administrar al bebé prematuro surfactante artificial por medio de aerosoles.

Consecuencias del distress respiratorio en el prematuro

El manejo de la enfermedad de membrana hialina en bebés prematuros requiere intubación y respiración asistida, dar oxígeno en dosis altas y otros cuidados especiales como cateterización umbilical, etc. Debido a su complejidad, algunos prematuros no logran superar el distress respiratorio y fallecen.

La evolución de la enfermedad depende de varios factores como:

  • la edad y madurez del bebé prematuro
  • la presencia de otras complicaciones en el bebé prematuro
  • cuánto tiempo necesite el bebé oxígeno y respiración asistida

En general, el distress respiratorio neonatal empeora los primeros 3 días y luego empieza a mejorar.

Cuando el bebé necesita respirador durante más de 4 semanas, indica que sus pulmones son débiles, no han podido madurar y puede padecer displasia broncopulmonar.

Otra posible complicación, derivada del distress respiratorio neonatal, es que se produzca una lesión de la retina del ojo debida al oxígeno (retinopatía del prematuro).

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