Cumplir un deseo a niños gravemente enfermos genera beneficios en su salud

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Consulta las interesantes conclusiones del «I estudio sobre el efecto de las emociones positivas en niños enfermos».

Conocer a los cantantes David Bisbal, Dani Martín o al actor Paco León, ir de compras en limusina con las amigas, montar a caballo, cuidar de un mapache, ser pintora, piloto de tren o princesa… son algunos de los deseos de algunos niños con enfermedades graves (crónicas o de mal pronóstico) que, gracias a los esfuerzos de la Fundación Pequeño Deseo, entidad sin ánimo de lucro, han visto recientemente cumplidos sus sueños. «Cuando sueñas y se cumple tu sueño, parece que estás menos enfermo«, señala uno de los niños agraciados. Ahora, un estudio reciente revela que científicamente esto es así.

El I estudio sobre el efecto de las emociones positivas en niños enfermos, realizado por la Fundación Pequeño Deseo junto a un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid, el apoyo del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y la financiación de la Fundación Lafourcade Ponce, señala que cumplir un deseo a niños enfermos genera cambios positivos sobre su bienestar físico y emocional. Los niños se sienten más fuertes, esperanzados y confiados, pero curiosamente sus padres también.

Para realizar el estudio, los investigadores Covadonga Chaves, Carmelo Vázquez y Gonzalo Hervás, dividieron a 100 niños de entre 5 y 18 años en 2 grupos: los que habían experimentado el deseo y los que no. La selección se realizó de forma aleatoria. El 72% tenía cáncer, el 13% necesitaba un trasplante y el 15% otras patalogías. El estudio se realizó en diferentes centros hospitalarios de la comunidad de madrid: Ramón y Cajal, La Paz, Niño Jesús y Gregorio Marañón. También participaron 38 padres y 85 madres. 

¿Cómo se realizó el estudio en niños enfermos?

Los investigadores evaluaron las emociones de los niños que participaron en el estudio antes (1 o 2 días), después (3 semanas) y su prolongación en el tiempo (6-9 meses). Los resultados señalan que el día del deseo los niños se sintieron felices y fuertes en contraposición a la tristeza que manifestaban anteriormente. Se comprobó, además, que se reducían las emociones negativas. Los niños se sentían menos solos, manifestaban un sentido de la vida más profundo y un crecimiento personal mayor que aquellos que no lo habían experimentado.

«Los deseos relacionados con «conocer» o «visitar» tienen efectos más beneficiosos en los niños y sus padres en comparación con los deseos relacionados con «tener». Estos efectos diferenciales se mantienen 6-9 meses después», señalan los autores del estudio.

Para los niños, los deseos nunca produjeron decepciones. De hecho, ver cumplido su deseo les ayudó a olvidarse de la enfermedad y del entorno sanitario durante unas horas. Y estas emociones perduraron en el tiempo: el 97% e los niños señaló que la experiencia le sirvió para animarse en los momentos malos y el 81% afirmó que aumentó su espíritu de lucha.

Los autores del estudio señalan que «experimentar un alto nivel de emociones positivas en el día del deseo se relaciona con menor ansiedad en los tratamientos, mejores relaciones sociales, mejor funcionamiento cognitivo y menos problemas de funcionamiento«. Para los padres, ver a sus hijos felices y relajados, también les favoreció desde el punto de vista emocional. Por último, los expertos recomiendane realizar diferentes actividades que favorezcan el recuerdo del deseo, como escribir un diario, ver fotos, o realizar un vídeo.

Miles de sueños cumplidos en la Fundación Pequeño Deseo