¿Cómo enseñar a los bebés a reconocer los sonidos? Las onomatopeyas y el silencio

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El bebé es capaz de distinguir sonidos incluso antes de nacer. Durante sus primeros años, escucha atentamente la procedencia de los sonidos, que le ayudarán a desarrollar su capacidad de identificación y memoria. También descubre que él mismo puede producir algunos de esos sonidos que tanto le gustan, como aplaudir, imitar con la voz, golpear algunas partes de su cuerpo…

Nuestro mundo está plagado de todo tipo de sonidos. El bebé se percata de ello incluso antes de nacer, ya que a partir de la semana 18 de embarazo el feto puede oír.

Durante sus dos primeros años, el bebé busca la procedencia de algunos de esos sonidos, mostrando interés y gusto por muchos de ellos. A medida que pasa el tiempo, su capacidad para reconocerlos aumenta notablemente.

En sus primeros años de vida, el bebé escucha atentamente los sonidos, que le ayudan a desarrollar su capacidad de identificación y memoria. El bebé descubre con gran motivación que él mismo puede producir algunos de esos sonidos que tanto le gustan, como aplaudir, imitar sonidos con su voz, golpear algunas partes de su cuerpo…

También descubre otros sonidos: los del ambiente y la naturaleza. Los padres podemos ayudar al bebé llevándolo con frecuencia a la montaña, al parque…, a aquellos lugares donde se escuchan cosas que en casa no.

Conviene llevarlos al zoo, porque aunque muchos padres pensemos que no se dan cuenta, en realidad los bebés están escuchando sonidos nuevos, que seguramente nunca antes habían oído. Cuantas más experiencias ofrezcamos al bebé, mejor estimularemos su oído y memoria.

En este artículo sobre el bebé y los sonidos:

¿Cómo utilizar las onomatopeyas?

Reconocer las onomatopeyas es importante para los bebés. Pero si los padres no las utilizamos adecuadamente pueden entorpecer el desarrollo del lenguaje.

El niño tiene que aprender qué sonido hacen las cosas, pero no debemos utilizar esos sonidos para referirnos a ellas. Por ejemplo, el bebé sabe que el perro hace “guau, guau”, pero es preferible que desde un principio sepa cómo se llaman correctamente, para luego no generarle ningún tipo de lío.

Una buenísima técnica para enseñar los sonidos y las onomatopeyas, son los cuentos.

Además de ser un buen ejercicio, a los niños les encanta imitar el sonido del animal u objeto que aparece en el cuento. Intentad meter la mayor cantidad de sonidos posibles. De esta manera, haremos que el cuento sea mucho más divertido y además, estaremos enseñando a nuestro pequeño.

¿Por qué es importante el silencio?

Pero no todo es el sonido. La única forma de conocer los sonidos es escuchándolos. Y la mejor forma de escucharlos es conociendo el silencio.

El silencio es algo a lo que no se le presta la atención que se debería y sin embargo es muy importante. Los niños deben aprender desde muy pequeños a valorar el silencio, a estar en silencio para escuchar, incluso a estar en silencio para relajarse.

Un juego muy sencillo para tratar el silencio es aquel que hacemos desaparecer un objeto, para volver a hacerlo aparecer. Seguro que alguna vez habéis tapado vuestra cara con las manos para después descubrirla haciendo algún ruidito.

Pues bien, ese momento de estar escondido, es un momento de silencio, en el que el niño, instintivamente, casi siempre se queda quieto y callado, alerta para cuando vuelva a aparecer. Casi sin que nosotros hagamos nada, ellos solos aprenden a que hay momentos en los que para escuchar necesitan estar en silencio.