¿Cómo actuar frente a la fiebre infantil?

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El aumento de la temperatura corporal es un mecanismo fisiológico de defensa frente a las infecciones. La fiebre, además, desencadena otros mecanismos corporales que ayudan a combatir las enfermedades infecciosas. Por este motivo, no siempre es necesario reducir la fiebre bruscamente ni administrar medicamentos si no son necesarios.

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal, que actúa como mecanismo de defensa frente a los microorganismos y pone en marcha otros mecanismos corporales que ayudan a combatir las enfermedades infecciosas.

Sólo se considera fiebre una temperatura mayor de 38º C. Las temperaturas inferiores a ésta no deben tratarse porque indican que se trata de procesos benignos y autolimitados.

Los niños con fiebre suelen estar decaídos, irritables y no tienen apetito.

Algunas medidas recomendables frente a la fiebre son:

  • Mantener al niño en un ambiente fresco (aproximadamente, 20°), con poca ropa y lejos de estufas o radiadores. Cuanto mayor sea la temperatura, menos abrigado debe estar el niño.
  • Deben ofrecérsele pequeñas cantidades de agua, zumos de fruta azucarados o leche a demanda.
  • No se debe obligar al niño a comer o a beber si no lo desea.
  • Si no está incómodo no es necesario administrarle antitérmicos. Si la fiebre es alta (de 38° C ó más) o está muy incómodo, se le puede administrar un antitérmico (paracetamol o ibuprofeno, normalmente).

En este artículo sobre cómo actuar frente a la fiebre infantil:

¿Qué hacer si la temperatura corporal del niño es muy alta?

Cuando la temperatura es superior a 40° C pueden aplicarse los siguientes medios físicos media hora después de haberle administrado el antitérmico:

  • Friccionar cuerpo y cabeza con una esponja empapada en agua templada. Repetir cada vez que el agua se haya evaporado hasta conseguir que la temperatura descienda un grado.
  • Baño en agua: preparar la bañera con unos 10-15 cm de agua a una temperatura de 29-32°. Mantener al bebé dentro del agua, mojándolo con una esponja durante un periodo de 15-20 minutos, conservando siempre la misma temperatura del agua.
  • La temperatura debe controlarse 3 ó 4 veces al día, pero no se debe despertar al niño para ello si está dormido o con aspecto relajado. 
  • No es necesario que el niño permanezca en reposo si se encuentra bien. Puede jugar como hace habitualmente. No debe realizar un ejercicio muy activo porque esto podría aumentar la temperatura corporal.

¿En qué casos se debe llevar al niño con fiebre al médico?

Es necesaria la atención pediátrica inmediata si el niño:

  • Tiene muy mal aspecto (palidez, decaimiento excesivo)
  • Si aparece una erupción cutánea rojiza o hemorrágica (puntiforme, con pocos elementos o múltiple con grandes zonas amoratadas).
  • Experimenta una convulsión debida a la fiebre.
  • Tiene somnolencia excesiva, no puede mantenerse en pie, tiene vómitos en chorro y dolores de cabeza intensos junto a rigidez al doblar la nuca.
  • Si es un lactante y tiene un llanto débil en forma de gemido.
  • Si el llanto es muy agudo y persistente, y presenta la piel pálida o amoratada, o postración excesiva.
  • Si le cuesta respirar o se queja continuamente.
  • Si es menor de 3 meses y su temperatura rectal supera los 39°.
  • Si la fiebre es alta (mayor de 39º) y no ha descendido después de 6-12 horas de tratamiento.
  • Si la fiebre dura más de 48 h sin síntomas acompañantes orientativos de su causa o es superior a 40° en un niño mayor de 3 años.
  • Si vuelve a aparecer tras un periodo de 24 a 48 horas.
  • Si el niño experimenta dolor o escozor al orinar.
  • Si tiene antecedentes de convulsiones febriles previas.