Prevención y tratamiento de la retinopatía en el bebé prematuro

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La falta de oxígeno y la inmadurez de los órganos al nacer son circunstancias que pueden dar lugar a una retinopatía en el bebé prematuro. Esta tiende a desaparecer en la mayoría de los casos, pero los bebés que presenten este problema deben ser vigilados por un oftalmólogo durante los 2 primeros años.

La visión de los bebés prematuros puede verse afectada por una retinopatía, una lesión que afecta al desarrollo de los vasos sanguíneos de la retina (el fondo del ojo) del bebé prematuro. 

La aparición de este problema está directamente relacionada con el tiempo que el bebé ha necesitado altas concentraciones de oxígeno y  con la inmadurez. Tienen más riesgo los bebés que pesen menos de 1.250 gramos al nacer o que tengan menos de 3 semanas de gestación.

La primera medida es la prevención, vigilando los niveles de oxígeno que recibe el bebé prematuro. La segunda la vigilancia: el oftalmólogo deberá comprobar periódicamente que el desarrollo de los vasos sanguíneos en la retina se produce de forma normal.

Si en efecto, el bebé padece la retinopatía, se puede recurrir al láser o a crioterapia para intentar paliar sus efectos. El tratamiento con crioterapia reduce el grado de ceguera en un 36%. Si se utiliza fotocoagulación con láser, los resultados pueden ser aún mejores.

Los bebés que sufren este problema deben ser vigilados por un oftalmólogo durante los 2 primeros años de vida.

Aunque la mayoría de las veces tiende a la curación espontánea, la retinopatía pude dejar distintas secuelas, desde la miopía leve a la ceguera. La forma grave de retinopatía puede hacer que un bebé tenga una miopía intensa ya al año de edad.