¿Cómo prevenir la deshidratación del bebé recién nacido amamantado?

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Durante los primeros días de vida del bebé, cuando la lactancia aún no está bien establecida, pueden aparecer algunos problemas. Uno de ellos es la deshidratación asociada a una lactancia inadecuada. La prevención de este problema es muy importante, puesto que puede llegar a ser grave. La dificultad para detectarlo por parte de los padres hace que sea esencial un control de la buena alimentación del recién nacido.

Muchas madres tienen miedo de que su bebé se deshidrate cuando se está iniciando la lactancia materna. Este miedo es lógico, puesto que el bebé se alimenta a base leche materna únicamente y no es posible saber la cantidad que ha ingerido en cada toma.

Realmente, durante los primeros días de vida del bebé, cuando la lactancia aún no está bien instaurada todavía, pueden surgir problemas.

La deshidratación del bebé amamantado suele deberse a problemas en la técnica de alimentación. Está asociado a una inadecuada supervisión del establecimiento de la lactancia. Este problema puede prevenirse con una vigilancia cuidadosa por parte del personal sanitario de la maternidad durante los primeros días de vida del bebé.

La deshidratación asociada a una lactancia materna inadecuada suele producirse en bebés mayores de 5 días y menores de 6 semanas. La causa de esta deshidratación es que la ingesta de leche es escasa debido a que la succión del bebé es ineficaz o poco frecuente.

En este artículo sobre la deshidratación del bebé recién nacido amamantado:

¿Cómo se puede saber si el bebé se está deshidratando?

Los signos iniciales de deshidratación en el bebé amamantado son:

  • Letargia: el bebé se muestra muy inactivo y somnoliento. 
  • Ictericia: la piel del bebé presenta un color amarillento.
  • Irritabilidad y llanto excesivo: el bebé se muestra muy incómodo, molesto, llora con mucha frecuencia.
  • Escasez de deposiciones y micciones. Las deposiciones y micciones del bebé son escasas y de color oscuro.

Sin embargo, la deshidratación de los bebés amamantados suele ser difícil de detectar por parte de los padres. Por ello, la mejor manera de tratar este problema es prevenirlo.

¿Cómo puede prevenirse la deshidratación del lactante?

La deshidratación del bebé amamantado puede prevenirse con varias acciones:

  • Fomentar el contacto precoz entre el bebé y su madre tras el nacimiento.
  • No restringir el número de tomas del bebé.
  • No darle al bebé biberones, chupetes ni pezoneras para no interferir con la instauración adecuada de la lactancia.
  • Asegurarse de que antes de recibir el alta en la maternidad, está bien instaurada la lactancia.

¿Cuándo preocuparse?

Si el bebé ha tenido una pérdida de peso igual o mayor al 10% durante los primeros días de vida, realiza menos de 4 micciones diarias, las deposiciones son escasas o ausentes y muy oscuras, presenta ictericia, llanto o adormilamiento excesivo, es importante que se solicite a los especialistas de la maternidad que averigüen la causa antes de que les den el alta al bebé y a su madre.

Asimismo, si la madre presenta dolor en los pezones también debe consultar con un especialista, puesto que el dolor en el pecho está indicando que existe algún problema con la lactancia. Es posible que el bebé esté mamando en una posición inadecuada.

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