¿Gases o resfriado? Según el médico la niña tiene gases. La madre opina que es un resfriado. ¿Quién tiene razón?

No es ninguna novedad. Empieza el otoño, cambia bruscamente el tiempo y mi hija de 11 años se pone enferma, no demasiado, solo los síntomas típicos de un resfriado: nariz taponada con mocos, dolor de garganta,  leve dolor de tripa, malestar general en fin… pero nada terrible.

Decido pedir cita en el médico, no vaya a ser que el tema se complique y ¡acabe con una anginas de caballo! Y aquí es dónde comienza mi desconcierto. La niña acude al pediatra de su zona acompañada de su padre que conoce, creo, los síntomas (jejeje).

Cuál es mi sorpresa cuando recibo el parte de los dos: GASES. ¡La niña tiene gases! Si yo pensaba que tenía anginas, catarro, gripe, algo relacionado con las vías altas, como se suele decir. Y no, lo que tiene son gases y el dolor de garganta se le pasará.

A veces pienso que el mundo está del revés.  ¿Cómo es posible que teniendo la nariz taponadísima y dolor de garganta, reciba un diagnóstico de gases y que tome una medicina que le ayude a expulsarlos? Probablemente el médico tenga razón, y…yo también.

Pero sinceramente tras dos días sin ir ir al cole, mi hija tiene una congestión nasal tal que ha consumido varios rollos de papel higiénico.

En tu caso: ¿has tenido alguna experiencia similar?, ¿sueles acertar con el diagnóstico que realizas a tus hijos?

Autora: Miriam Rodríguez

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