Uno de cada tres menores de cinco años tiene problemas de sueño

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El Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Sueño en Niños y Adolescentes de la Comunidad Valenciana arroja datos concretos sobre los problemas de sueño en la infancia. Los resultados del trabajo, que tiene previsto realizarse a escala nacional, indican que uno de cada tres menores de cinco años tiene el sueño alterado y más de la mitad de los adolescentes duerme menos de 8 horas diarias.

Uno de cada tres menores de cinco años duerme mal por la noche y tiene dificultades para conciliar el sueño durante el día. Un 12% de los bebés no duerme en la posición adecuada, es decir boca arriba, para evitar el síndrome de muerte súbita y los niños pequeños cada vez duermen menos siestas.

Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Sueño en Niños y Adolescentes de la Comunidad Valenciana y de la revisión de estudios anteriores desarrollados por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP).

Los expertos realizaron un control mediante encuestas a niños entre los 6 meses y los 15 años. Según este estudio piloto, que tiene previsto realizarse a escala nacional, cerca de un 40% de los niños entre 6 meses y 7 años tiene dificultades para dormir o tiene el sueño alterado.

La situación de los adolescentes no es más halagüeña. Los chicos entre 14 y 15 años duermen menos de 8 horas diarias y durante el día presentan síntomas de excesiva somnolencia. Según los responsables del estudio, este tipo de trastornos tiene múltiples efectos negativos en su desarrollo físico e intelectual.

Los trastornos del sueño afectan al crecimiento de los más pequeños y favorecen la aparición de obesidad o de fallo de medro (peso insuficiente para la edad). También tienen consecuencias en el comportamiento, ya que existe mayor riesgo de desarrollar déficit de atención o problemas de aprendizaje, que conllevan a un mayor fracaso escolar. En el caso de los adolescentes que se desplazan en moto, una de las consecuencias de no dormir suficientes horas es el riesgo a sufrir más accidentes.

Insomnio y despertares nocturnos en los niños pequeños

En la muestra participaron 454 niños menores de tres años. Sus padres han señalado que la sensación de insomnio infantil aumenta de forma progresiva desde los 6 meses hasta los 3 años. Por lo general todos los niños se despiertan por la noche cuando son pequeños. Sin embargo, entre el 20-40% de los niños entre los 6 meses y los 7 años necesitan ayuda para volver a dormirse cuando se desvelan. De ellos, entre el 13-20% se despierta al menos 5 noches por semana.

Los pediatras señalan que estos problemas suelen ser estables a lo largo de la infancia. Por ejemplo, un bebé con problemas de sueño a los ocho meses mantendrá estas dificultades hasta los 3 años de edad. Y si estos trastornos de sueño se manifiestan a los 24 meses, probablemente se prolongarán hasta los 12 años.

Déficit crónico del sueño

Los niños y adolescentes tampoco duermen el número de horas suficientes. Esto hace que su sistema inmunitario, que se desarrolla durante el sueño, se debilite. En el caso de los más pequeños, niños de 24 a 36 meses, cada vez duermen menos siestas en las guarderías y centros educativos. La razón principal es que los horarios escolares no se ajustan a las necesidades biológicas de los niños. Según los datos del estudio, un 80% de los niños sólo duerme una siesta al día, un 16% nunca lo hace y un 4% duerme dos.

En otra revisión de diferentes estudios, los padres denuncian dificultades en el sueño de sus hijos como resistencia y ansiedad a la hora de acostarse, inicio del sueño retrasado, colecho como respuesta a las demandas de los niños que no pueden dormirse, despertares nocturnos, pesadillas, sonambulismo, excesiva somnolencia diurna o problemas de incontinencia urinaria como enuresis.

De hecho, según datos del Estudio Epidemiológico, un 20% de los menores sufre insomnio, un 17% sonambulismo, un 10% alteraciones respiratorias o ronquidos, y un 2% apnea o síndrome de las piernas inquietas.

El caso de los adolescentes la situación también es preocupante ya que duermen menos horas de lo necesario, se sienten cansados al levantarse y tienen problemas para mantenerse despiertos en clase de forma habitual. «Los adolescentes van a clase pero su cerebro sigue en la almohada», explica el doctor Gonzalo Pin, coordinador del grupo de trastornos del sueño de la SEPAEP.

Mayor control de los trastornos del sueño

Existen enfermedades como el asma, la dermatitis, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad que también alteran los problemas de sueño. «Pensar que estos problemas se pasarán solos es una actitud totalmente equivocada que no favorece a la salud de los niños», añade el especialista en sueño, el doctor Gonzalo Pin.

Algunas de las recomendaciones de la AEPap y SEPEAP para mejorar los trastornos del sueño son recurrir a los profesionales de la salud para tratarlos y favorecer hábitos saludables del sueño, es decir más cantidad y calidad. Para ello es aconsejable evitar la estimulación luminosa artificial y reajustar los horarios a la hora de irse a la cama.