¿Qué cuidados especiales reciben los bebés prematuros en el hospital?

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El bebé nacido prematuramente requiere unos cuidados especiales desde el momento en que nace. Por ello, los hospitales cuentan con unidades especiales, equipadas con la maquinaria necesaria para que el bebé salga adelante. Las incubadoras y las cunas térmicas aislan al bebé mientras conservan su temperatura corporal. Los monitores facilitan el control médico. Los respiradores, por su parte, les proporcionan el oxígeno necesario.

Las unidades de neonatología de los hospitales cuentan con profesionales muy bien preparados y habituados al manejo de estos bebés. Puede resultar difícil combinar la necesidad médica de vigilar al bebé con aparatos médicos y su extremada sensibilidad al tacto.

En general, el bebé prematuro se sobresalta cuando se le toca y se altera su ritmo respiratorio y su frecuencia cardiaca. Como tampoco es capaz de moverse por sí solo, conviene que le cambien de postura a menudo.

En este artículo sobre los cuidados del bebé prematuro en el hospital:

Transporte del bebé prematuro

Para evitar que el bebé pierda calor durante su traslado desde el quirófano a la unidad neonatal o a otro hospital, se utilizan incubadoras portátiles. Otras veces se les envuelve en papel de aluminio y algodón. También se les debe cubrir la cabeza con un gorrito. También es posible el transporte de un bebé prematuro dentro de la incubadora portátil y conectado a un respirador.

La incubadora

La incubadora es una cabina acristalada en dónde se mantiene al bebé prematuro. Cumple varios objetivos:

  • Ayudarle a mantener su temperatura corporal.
  • Evitar que se contamine.
  • Facilitar que se pueda ver todo su cuerpo para observar eventuales complicaciones.
  • Facilitar que reciba aire enriquecido con oxígeno.

La cuna térmica

Es una cuna especial que tiene un foco de calor encima para ayudar al bebé que sale de la incubadora a que se adapte de forma paulatina a la temperatura ambiente, de modo que poco a poco sea capaz de regular por sí mismo la temperatura de su cuerpo.

Los cuidados «canguro»

En algunos países pobres que no disponían de incubadoras para tratar a los bebés prematuros, descubrieron que éstos evolucionaban muy bien si sus madres los mantenían todo el tiempo posible junto a su cuerpo, en contacto directo con su propia piel. Esta observación ha animado a algunos hospitales a probar esta técnica, que permite además a los padres participar en el cuidado de su bebé y empezar a relacionarse con él.

Los bebés en cuidados «canguro» pueden pasar diariamente entre varios minutos y unas cuantas horas sobre el pecho de su padre o su madre. Se ha comprobado que por este método: los bebés engordan más deprisa, mantienen mejor su temperatura y su respiración es más regular. Además, no se infectan más de lo esperado.

Desgraciadamente sólo unos pocos hospitales facilitan a padres y bebés este tipo de contacto. Hay que tener en cuenta si el bebé padece alguna enfermedad seria y no puede salir de la incubadora sin peligro.

Los monitores

Un monitor es un sistema que vigila el funcionamiento de alguna función del cuerpo. En general disponen de una pantalla donde queda registrada una cifra o una imagen que indica lo que está ocurriendo al otro lado del aparato. Los monitores están conectados a alguna parte del cuerpo por medio de sensores y cables.

En medicina se utilizan monitores de muchos tipos. Sirven para registrar el funcionamiento de un órgano o sistema. Esto permite a los sanitarios detectar las variaciones normales y actuar en caso de alteraciones que signifiquen un riesgo para el paciente/bebé. Algunos ejemplos son:

  • Monitores cardiacos: conectados a electrodos sobre la superficie del cuerpo/piel, permiten conocer el funcionamiento del corazón. Hay diversos tipos. Suelen registrar la frecuencia cardiaca o número de veces que el corazón late en un minuto, la forma del electrocardiograma, el ritmo cardiaco, es decir, si late más despacio o más deprisa de lo normal.
  • Monitores respiratorios: detectan el movimiento del tórax con la respiración. Por eso registran la frecuencia respiratoria o número de respiraciones que se hacen en un minuto; si la respiración es rítmica o se producen pausas o apneas.
  • Monitores de gases sanguíneos: detectan a través de la piel el contenido de oxígeno o de anhídrido carbónico en la sangre. Estos dos gases indican si los pulmones están funcionando adecuadamente.
  • Monitores de presión arterial: pueden estar aislados o unidos al monitor cardiaco. Periódicamente toman la tensión arterial al paciente (en este caso, al bebé).
  • Monitores de presión intracraneal: se utilizan en caso de que el bebé tenga hidrocefalia y haya sido o vaya a ser operado de la cabeza. Miden la presión del líquido cefalorraquídeo dentro del cerebro. Estos son menos habituales.

Respiradores

El respirador es un aparato que ayuda al bebé a respirar. Por una parte le proporciona oxígeno y aire respirable en distinta proporción según sus necesidades y ayuda a que se elimine el anhídrido carbónico de la sangre. Por otra, se lo hace llegar directamente a los pulmones, a distinta presión, según el bebé pueda hacer movimientos respiratorios por sí solo o no.

La presión del aire ayuda, además, a que los alvéolos no se colapsen al final de la espiración y puedan volver a llenarse de oxígeno. El bebé recibe el aire:

  • Por la nariz, con un par de cánulas de plástico.
  • Directamente en la tráquea si ha debido ser intubado (que es lo más habitual). Los bebés intubados deben estar sedados o anestesiados.

El aparato puede ajustar su funcionamiento a las necesidades del bebé. Se puede modificar la frecuencia o número de respiraciones por minuto, el volumen o cantidad de aire que se envía en cada respiración, la presión con que se hace entrar el aire en los pulmones del bebé y la proporción de oxígeno. De este modo se pretende que el bebé reciba en su sangre suficiente oxígeno y así funcionen el resto de las células del cuerpo, mientras que el bebé va madurando.

Poco a poco el bebé será capaz de regular sus propios movimientos respiratorios. Entonces se irá modificando el trabajo del respirador, hasta que se pueda desconectar. Los demás monitores (cardiaco, de gases, etc.) avisan en caso de que algo no funcione correctamente, a fin de que los profesionales sanitarios hagan los correspondientes reajustes.

Cateterización

Consiste en introducir un tubo por distintos conductos del cuerpo. En cada caso tendrá una finalidad distinta. Por ejemplo:

  • Cateterización umbilical. Es la que más a menudo debe realizarse en un bebé prematuro. En este caso, el catéter se introduce por una de las venas o arterias del ombligo (por las que el bebé recibía la sangre de la placenta). Sirve para administrar al bebé líquidos y medicamentos endovenosos, pero en una vena más gruesa que las que se usan para poner sueros (en los brazos o en las de la superficie del cráneo).
  • Cateterización central. En caso de que no haya sido posible usar los vasos umbilicales, se hace llegar un fino catéter a una de las venas gruesas cercanas al corazón, introduciéndola a través de la piel, desde la ingle, el cuello o el brazo. Es más complejo que la vía umbilical.
  • Cateterización vesical. Suele decirse más a menudo sondaje vesical. Se introduce un tubo (o sonda) en la vejiga de la orina a través de la uretra. Sirve para comprobar la cantidad exacta de orina que produce el bebé y, de ese modo, observar el funcionamiento de sus riñones.