Un test británico revela el sexo del bebé a las 6 semanas de embarazo

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La prueba Rosa o Azul analiza el ADN del feto a las seis semanas de gestación de la madre. Se comercializa desde Internet a todos los países del mundo, excepto a China y la India, donde la preferencia por el varón es mayor. El precio del producto es de 277 euros, y si los padres quieren conocer los resultados en 4 días es de 350 euros. Algunas asociaciones pro vida consideran que el test puede inducir a algunas madres al aborto y el colegio de Tocólogos y Ginecólogos de Reino Unido aseguran que su fiabilidad no está demostrada.

Para saber el sexo del bebé, los padres tenían que esperar quince semanas a los resultados de una ecografía.  Y, esta prueba no siempre mostraba claramente si el recién nacido iba a ser un niño o una niña. Ahora es posible conocer el sexo del bebé a las seis semanas de gestación de la madre, gracias a un grupo de expertos ingleses. 

Las madres que quieran saber el sexo del bebé antes de lo esperado pueden adquirir el kit por Internet. Para hacerlo, la embarazada debe solicitarlo a la empresa que lo comercializa -DNA Worlwide- y extraerse un poco de sangre. Una vez recibida la muestra en los laboratorios, los especialistas buscan en el ADN el cromosoma Y, para determinar que es un varón, y si no lo encuentran, considerarán que es una niña. La madre recibirá la información por correo o Internet.

La fiabilidad del test es de un 99%, asegura la compañía DNA Worlwide. No opina lo mismo el colegio de Tocólogos y Ginecólogos de Reino Unido que señala que su fiabilidad no está demostrada.  En el caso de que los resultados sean erróneos, la empresa  británica devolvería el importe del paquete.

Una vez  realizada la prueba, si los padres quieren saber los resultados a los seis días, el precio del producto sería de 277 euros, en cambio si prefieren saberlo dos días antes, es de 350 euros.

Los únicos países excluidos de la venta son China e India, donde se da preferencia al nacimiento de los niños antes que al de las niñas. De hecho, asociaciones defensoras del derecho a la vida, como Prolife Alliance, no están de acuerdo con la comercialización de esta prueba.