Falsas creencias sobre el llanto del bebé

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La respuesta al llanto del bebé es una cuestión controvertida en nuestra sociedad. Muchos profesionales, durante décadas, han recomendado a los padres desatender el llanto del bebé para que éste «no se acostumbre» o «no los manipule». Estas recomendaciones son del todo erróneas. En el siguiente artículo te explicamos por qué.

Todos los bebés lloran alguna vez durante los primeros meses de vida. El llanto es su sistema de comunicación durante esta etapa de la vida, no tienen otro. Lo preocupante es que no lloren nunca. Sin embargo, hay que desmontar algunas ideas falsas sobre el llanto.

La idea de que se debe dejar al bebé llorar en la cuna para que se acostumbre a estar solo es totalmente inadecuada. El bebé no necesita estar solo en una cuna, sufrirá al no recibir consuelo a su malestar y cada vez tendrá más angustia por no ver cumplidas sus necesidades.

El bebé no llora por gusto o por capricho. El bebé no sabe llamar la atención, ni chantajear ni manipular. Llora para comunicarse. No siempre significa que tenga un problema.

La vida extrauterina es algo nuevo para el bebé y recibe múltiples estímulos externos que pueden crearle cierta tensión o malestar. En este caso debemos proporcionar al bebé tranquilidad, cariño y compañía.

Por otra parte, el bebé llora porque necesita algo de nosotros. Esto puede ser alimento, calor o un cambio de pañal. También pueden tener molestias gastrointestinales, que pueden aliviarse con un leve masaje.

Muchas veces no sabremos la causa del llanto del bebé, por lo que deberemos tranquilizarle siempre, dándole afecto y compañía. Habitualmente, los bebés sólo necesitan amor y ternura, cosas que podemos darles sin ningún problema y que serán para nosotros una gran fuente de satisfacción.

El bebé siempre llora porque necesita algo

Nunca se debe permanecer impasible ante el llanto del bebé. No se pueden ignorar o desatender las necesidades de un niño recién nacido. Esto aumenta la angustia y desesperación del bebé.

Algunos recomiendan dejar llorar al bebé para que no nos manipule, lo que demuestra ignorancia y total insensibilidad e incluso, crueldad, por parte de los adultos. El bebé no posee las capacidades necesarias para tratar de manipular al adulto intencionadamente.

Habitualmente, cuando llora el bebé y los padres no pueden calmarlo, pueden sentir una mezcla de sentimientos. Inicialmente, son desasosiego y ternura, pero estos sentimientos pueden transformarse en una tensión o ira difícil de controlar.

Si el llanto del bebé provoca ira, debemos prepararnos para rechazar ese sentimiento y evitar regañar al bebé o perder el control.

Aunque no logremos que el bebé deje de llorar rápidamente, debemos ser conscientes de que el bebé no llora para «molestar» y de que nunca es culpable.

Sólo debemos dejar salir nuestros instintos, abrazar al bebé, hablarle y tranquilizarle, es decir, crear un ambiente seguro y cálido para ayudarle a superar el malestar que puede sentir.