Madres solas por elección y la figura del padre ausente: ¿cómo manejan el tema?

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La figura del padre ausente en las familias monoparentales de madres solas por elección es una cuestión que estas mujeres han de manejar. La transmisión de esta figura a su descendencia es un tema que a muchas madres les preocupa y les cuesta elaborar.

Hoy en día cada vez son más las mujeres que deciden formar una familia por sí mismas, sin necesidad de tener una pareja. Muchas de ellas eligen su condición de madres solas y a otras son las circunstancias las que las han llevado a formar una familia ellas solas.

En cualquier caso, las madres solas pertenecen al grupo de familias monoparentales, cada vez más presente en nuestra sociedad. En este tipo de familias monoparentales, constituidas por la madre y su descendencia, la ausencia de la figura paterna es una realidad que las madres han de manejar.

Entre las madres, la sustitución de la figura del padre ausente tiene diferentes interpretaciones, marcadas por las distintas circunstancias de cada mujer y sus características personales.

Cuando se analizaron diversos colectivos de madres solas norteamericanas se encontró que ellas trataban de construir una imagen del “padre” que supliese la ausencia del padre. Dichas madres inventaban un supuesto padre genético para el niño con el fin de darle un sentido de sí mismo a su hijo.

En un análisis que se realizó a madres solas catalanas se encontró que entre ellas prevalecía la creencia de que sólo un hombre será el padre del niño y que este “papá social” llegará como pareja de su madre, casándose con ella y adoptando a los hijos. De esta manera, se reconstruiría la familia biparental, heterosexual convencional.

Sin embargo, otros estudios proponen que en el caso de las madres solas, la relación materno-filial sustituye a la relación de pareja. Según este planteamiento, la estructura familiar esencial no sería la pareja, sino la relación madre-hijo.

La figura paterna ausente

Realmente, las familias monoparentales son un grupo de familias que no cumplen el patrón socialmente aceptado y legitimado. Por ello, las madres solas tratan de normalizar y legitimar su situación familiar a ojos de los demás en una sociedad en la que prima la familia nuclear, biparental y heterosexual.

Muchas veces, en la búsqueda de esta aceptación social, las madres solas se apoyan en componentes ideales, pero también reales, de una pareja convencional.

En ocasiones, las madres solas por elección que han recurrido a técnicas de reproducción asistida idealizan al donante como una persona altruista y generosa. Esto unido al deseo de la mujer de tener hijos facilita la explicación al niño de su concepción como acto de amor, fruto del deseo y la generosidad de dos personas.

Además, las madres solas desmitifican la idea de que la pareja es la situación óptima para tener un hijo, justificando esta idea a través del conocimiento de casos de mujeres que, aun viviendo en pareja, se han tenido que hacer cargo ellas solas de sus hijos.