¿Por qué es beneficioso el masaje en los bebés para el vínculo afectivo?

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El masaje infantil promueve la comunicación e interacción positiva entre padres e hijos. Por ello, los beneficios emocionales que ofrece a ambos son importantes. Esto, además, refuerza el vínculo afectivo entre padres e hijos.

Como mamíferos que somos, los seres humanos venimos al mundo con la necesidad de proximidad y contacto con nuestros congéneres, lo que favorece la supervivencia de la especie. Es decir, tenemos la necesidad de establecer un vínculo basado en el contacto físico.

Este vínculo se produce inicialmente sólo con las personas más cercanas. El masaje del bebé es una forma de facilitar y mejorar este vínculo.

En el masaje del bebé se desarrolla un conjunto de técnicas en las que se utiliza el tacto, la voz y la mirada. Estos factores se combinan formando una estructura que no aporta sólo beneficios fisiológicos.

Al estimular las fibras sensibles del sistema emocional, el masaje del bebé crea un ambiente de seguridad, confianza, comunicación y desarrollo emocional.

Esto permite que el crecimiento del bebé esté equilibrado en todos los aspectos de su vida.

El vínculo afectivo es fundamental en los primeros años de vida y el masaje es una de las formas de crear y fortalecer este vínculo que es muy importante para la comunicación entre la madre (padre o hermanos mayores) y el bebé.

Beneficios emocionales del masaje para bebés

El masaje ejerce efectos emocionales muy importantes en el adulto que da el masaje, por lo que cuanto más vinculados estén los padres con el niño, más vinculado estará éste con ellos.

La estrecha comunicación con los padres por medio del masaje es una base muy importante para el desarrollo personal del bebé en un ambiente de seguridad, confianza y afecto.

El padre o algún hermano mayor también pueden realizar el masaje, lo que permite establecer este fuerte vínculo afectivo también con ellos, formando una base muy importante para el bebé.

El masaje permite establecer una comunicación muy fuerte con el bebé desde el inicio de su vida.

Se ha comprobado que al mejorar el vínculo afectivo, el masaje reduce la probabilidad de abandono físico, psíquico o emocional y, en consecuencia, también disminuye el riesgo de maltrato infantil.

Los vínculos afectivos fuertes crean una buena base para el conocimiento mutuo entre padres e hijo, lo cual también es beneficioso para el bebé. Al poder darse por la madre, padre o, incluso, hermanos, favorece la consolidación de los lazos familiares.