¿Cómo es el temperamento de los bebés en el primer mes de vida?

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Desde las primeras semanas de vida, los bebés dan muestra de un tipo de temperamento o carácter, a la hora de comer, dormir, en el baño…

Diversos estudios psicológicos han observado que los bebés se comportan de distinto modo en función de su temperamento.

Esto no significa que el bebé esté marcado de por vida, pero determinar el tipo de temperamento o carácter de nuestro hijo nos puede ayudar a encauzarle, y darle el tipo de cuidado que necesita.

Se han descrito tres tipos de temperamento en los bebés recién nacidos (el bebé fácil, el bebé difícil y el bebé apático), si bien hay distintos grados en cada uno y no siempre se dan en estado «puro». Es interesante saberlo, pues cada bebé requiere distinta atención por parte de sus padres y esa atención influye en la evolución del propio temperamento «para mejorarlo» o «empeorarlo».

Cada bebé tiene además unos padres diferentes, con su propio temperamento y sus propias circunstancias, que harán más sencillo o más complicado establecer un vínculo cálido, el apego, para que se produzca una maduración adecuada.

El bebé de temperamento «fácil»

Se caracteriza porque:

  • Es regular en sus hábitos: sueño, comida…
  • Es fácil de entender, sus reacciones son previsibles.
  • Se adapta bien a los cambios.
  • Sonríe con facilidad.
  • Cuando llora, es fácil consolarlo.

El bebé de temperamento «difícil»

Los bebés difíciles sin duda suponen un reto para cualquier padre, incluso para los más motivados y amorosos. A largo plazo, se obtienen resultados muy positivos cuando se derrocha paciencia.

No conviene colocar una etiqueta definitiva sobre el niño a tan temprana edad. Lo más posible es que cambie y que mejore. Cuando el bebé comprueba que puede confiar en sus padres y recibe de ellos seguridad y afecto, siempre mejora de temperamento.

Se caracteriza porque:

  • Es irregular en todo: horario de comida, sueño…
  • Es irritable. Cualquier cambio en la rutina o cualquier leve molestia le hace llorar.
  • Tiene un humor negativo, le cuesta sonreír.
  • Tiene un umbral bajo para tolerar las molestias, el estrés.
  • Tolera peor la rutina o sus cambios.

El bebé de temperamente «apático»

Se caracteriza porque:

  • Es un bebé aparentemente tranquilo, poco problemático, protesta poco…
  • pero resulta difícil obtener de él una respuesta social, una sonrisa.
  • Como protesta poco, suele recibir menos estímulo. Se le coge menos, se le habla menos y esto le enlentece. Es decir, además de ser un bebé lento de por sí, la carencia de estímulos hace que aún sea más lento su desarrollo. No quiere decir que sea anormal, pero pueden darse casos de bebés que por carencia de los estímulos adecuados en fases precoces, arrastren siempre «lagunas» en su desarrollo, lo que puede hasta afectar a su inteligencia y a su rendimiento posterior.