La atención temprana en bebés, ¿cómo trabajarla desde casa?

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La atención temprana consiste en un conjunto de actividades que tiene como objetivo la detección y la intervención temprana para posibles trastornos del desarrollo.

Mejorar las habilidades motoras, cognitivas, sociales y afectivas del bebé o el niño es el cometido de la atención temprana.

Se trata de una acción global, importantísima, en sus primeros años de vida.

De hecho, la atención temprana ya no solo se emplea en bebés que puedan presentar algún tipo de patología o discapacidad.

También se utiliza en bebés prematuros con algún retraso en su desarrollo, ya que han nacido antes de tiempo.

Los profesionales en atención temprana

Un bebé prematuro es aquel que nace antes de las 37 semanas de embarazo. Los bebés prematuros pueden tener retrasos en su desarrollo, ya que no han podido madurar completamente en el útero materno. Por eso, la atención temprana en estos bebés es muy importante.

En el caso de los bebés prematuros, el retraso en su desarrollo es de tipo fisiológico: tienen muy bajo peso al nacer y, por tanto, en la atención temprana se incide en el control del peso y la talla.

Sin embargo, en el caso de los grandes prematuros, bebés que han nacido alrededor de las 28 semanas, los problemas de desarrollo son más graves.

De hecho, algunos a veces tienen problemas de visión, entre otros.

Algunos hospitales han comenzado a trabajar, mediante equipos interdisciplinares, hacia una acción global en atención temprana. Estos equipos están formados por profesionales como: pediatras, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, logopedas, trabajadores sociales, psicólogos… especialistas que han orientado su salida profesional en esta dirección.

Por eso, una formación especializada en atención temprana es muy útil para este tipo de profesionales. Una formación como por ejemplo el máster en atención temprana de Euroinnova. Un máster oficial y de modalidad online.

¿Cómo trabajar la atención temprana con mi bebé?

La atención temprana es un trabajo conjunto, en el que profesionales y familias deben trabajar al unísono, para mejorar la evolución del bebé. El papel de las familias en la atención temprana es esencial. Y es que con el trabajo de los expertos no essuficiente. El niño o la niña aprenderá a ser más autónomo, gracias también a la atención que reciba en casa.

Estimularlos desde pequeños es muy importante cuando el aprendizaje se encuentra en su cénit. Este es el momento en el que el cerebro dispone de una mayor plasticidad. Por tanto, lo mejor es que se empiece cuanto antes.

Estos son algunos ejemplos de ejercicios para hacer en casa con bebés de 0-12 meses:

  • Para trabajar las habilidades cognitivas: El famoso “cucú” tiene su por qué. Aparecer y desaparecer frente a tu hijo o hija detrás de una manta, le ayudará en su estimulación cognitiva. Asimismo, que él coja la comida, la palpe, note las distintas texturas y los sabores… también le será beneficioso. Para propiciar el parpadeo, puedes darle un pequeño toquecito en la nariz y ver cómo reacciona.
  • Para trabajar la motricidad fina: Con el objetivo de trabajar la psicomotricidad, un ejercicio muy sencillo y práctico es poner nuestro dedo índice dentro de su mano. Y que él o ella, a partir de su reflejo, nos lo coja y haga fuerza.
  • Para trabajar la motricidad gruesa: Para propiciar que mueva la cabeza (estamos hablando de bebés muy pequeñitos), un truco es poner juguetes llamativos, con colores vivos, a ambos lados. De esta manera, el pequeño moverá la cabeza para buscarlos. Además, un masaje por su cuerpo o jugar dando palmadas son otras ideas para trabajar su motricidad. Cuando empiece a gatear, otro ejercicio es que tú también te pongas a gatear por la casa y él o ella te siga.
  • Para trabajar las habilidades sociales: Un ejercicio que suele gustar mucho es aquel en el que pones a tu hijo delante de un espejo, con el objeto de que se reconozca. Esta actividad fomenta el autoconocimiento corporal.
  • Para trabajar el lenguaje: Hablarle constantemente, llamarlo por su nombre, nombrar siempre a una persona por el mismo apodo (si es la “tía”, que sea siempre “tía” y no un día “tita” u otro “tieta”…) y enseñarle a identificarla, asociar animales con sus onomatopeyas (el “guau guau” o el “miau miau”), leerle cuentos…

 Los beneficios de la atención temprana en bebés son muchísimos y se extienden a todos los niveles. Por tanto, trabajar la atención temprana desde el primer momento resulta imprescindible en su crecimiento y bienestar.