Las alergias alimentarias en la infancia

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En los últimos años se ha producido un aumento de las enfermedades alérgicas y cada vez hay más visitas a los consultorios médicos y a los centros hospitalarios relacionadas con alergias alimentarias.

La alergia a alimentos es más frecuente en los niños, sobre todo en los primeros años de vida, que en la edad adulta.  Afecta hasta a un 6% de niños menores de 3 años de edad.

En Europa la prevalencia de alergia a alimentos en niños oscila entre el 0,3% y el 7% entre la población general y alrededor del 10% entre los niños atópicos.

Las alergias alimentarias más comunes en España son, por orden de frecuencia, las proteínas de huevo (39,1%) y leche (32,3%), seguidas del pescado (11,3%), los frutos secos (18,8%) y las frutas (12%).

Sin embargo, el que haya más o menos alergias a determinados alimentos depende del tipo de dieta de una población en particular.

Un estudio realizado sobre alergia alimentaria en la población de Leganés mostró una incidencia acumulada a los 24 meses de vida del 4, 59% y una quinta parte de los alérgicos mediados por IgE tienen alergias alimentarias a más de un alimento.

¿Por qué se procucen las alergias alimentarias?

En los niños se produce un aumento de la permeabilidad intestinal/mayor absorción lo que facilita el paso de alérgenos alimentarios en la etapa de recién nacido y el lactante.

Como en la mayoría de las enfermedades alérgicas, no existe un solo factor que predisponga hacia una alergia alimentaria. Suelen entrar en juego factores genéticos, perinatales, inmunológicos y ambientales, aunque se considera como un factor de riesgo elevado en la aparción de la alergia alimentaria la existencia de un historial atópico en la familia.

Un niño con al menos un familiar directo (madre, padre o hermano/a) con historia de atopia (alergia alimentaria, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica) representa un factor de riesgo significativo.

La probabilidad aumenta si son dos miembros directos de la familia (en especial si se trata de ambos progenitores).

Hay que resaltar la asociación de alergia alimentaria con otras enfermedades atópicas (dermatitis atópica, asma , rinitis alérgica).

La dermatitis atópica parece ser un factor predisponente importante en el desarrollo de alergia alimentaria, ya que hasta en un 40% de los lactantes y niños pequeños con dermatitis atópica moderada-grave, presentan sensibilización a algún alimento, fundamentalmente huevo. Varios estudios indican que la exposición pasiva al humo de tabaco durante infancia y la adolescencia se asocia con un aumento en el riesgo de alergia a alérgenos alimentarios .

 

4. ¿Pueden desaparecer a medida que el bebé/niño crece?

La historia natural de la alergia alimentaria en la infancia es favorable en la mayoría de los pacientes, siendo su evolución hacia adquisición de tolerancia en un periodo de tiempo, con desaparición de la clínica que previamente presentaba tras la ingesta del alimento.

Pero esta buena evolución no ocurre en todos los pacientes, ni es igual en el tiempo para todos los alimentos.

A los 4-5 años alcanzan la tolerancia hasta el 83% de alérgicos a la leche de vaca y el 57% de los alérgicos al huevo, pero la alergia al pescado, legumbres y frutos secos tiende a persistir durante muchos años.

 

5. ¿En qué consisten? ¿Cuál es la diferencia entre la alergia a los alimentos y la intolerancia?

La “alergia a alimentos” es una reacción de hipersensibilidad a alimentos con mecanismo patogénico inmunológico demostrado.

Se clasifica en mediada por inmunoglobulina E (IgE), la más frecuente y no mediada por IgE, en función del mecanismo que la produce.

La alergia alimentaria mediada por IgE afecta a individuos atópicos que presentan anticuerpos IgE específicos a alimentos. La reacción tiende a ser inmediata y suele existir una reacción directa entre la exposición al alérgeno y la aparición de síntomas. En la alergia alimentaria no mediada por IgE no se comprueba la existencia de IgE frente al antígeno. Se denomina enterocolitis mediada por el alimento o FPIES.

La “intolerancia a alimentos” es una reacción adversa a un alimento en la que no se demuestra un mecanismo patogénico inmunológico. Pueden deberse a defectos enzimáticos (intolerancia a la lactosa) , efectos farmacológicos de sustancias añadidas a los alimentos o presentes en ellos (cafeína, histamina…) o a reacciones no definidas (intolerancia a aditivos

6. ¿Cómo se manifiestan? ¿Cuáles son las señales o los síntomas?

La clínica clásica es una respuesta inmediata mediada por IgE cuyos síntomas aparecen poco después de la ingestión del alimento. El paciente puede presentar un amplio abanico de síntomas que van desde un leve eritema perioral a un cuadro grave de shock anafiláctico. Las manifestaciones clínicas características de la reacción alérgica inmediata se inician generalmente entre pocos minutos a una hora de la exposición al alimento, y su expresión clínica más frecuente es la cutánea. Si se acompañan de más de un órgano afecto se trata de una Anafilaxia con un cuadro de gravedad variable. Pueden ser síntomas digestivos (náuseas, vómitos, dolor abdominal, disfagia, diarrea), respiratorios (rinoconjuntivitis, disnea, tos, sibilancias..), o cardiovasculares (alteración del ritmo cardiaco, hipotensión) que puede comprometer la vida del paciente. En los cuadros graves, de clínica respiratoria y/o cardiocirculatoria, pueden presentar broncoespasmo grave, edema laríngeo o shock anafiláctico. La enterocolitis mediada por el alimento o FPIES consiste en vómitos repetidos a partir de las 2 horas de la ingesta del alimento, acompañándose de letargia, palidez, decaimiento, hipotermia e hipotensión.

7. ¿Cómo se diagnostican?

Cuando la historia clínica es sugestiva, se utilizan para el diagnóstico:

1.- Las pruebas alérgicas en piel con las que se intenta demostrar la sensibilización al alimento que se sospecha pueda ser el desencadenante de la clínica. Las pruebas en piel se realizan habitualmente en el brazo. Las más utilizadas se llaman “prick tests”. Se pone una gota de líquido con el alergeno (alimento) sospechoso, y se punciona la piel a través de la gota con una lanceta cuya punta mide un milímetro. El alergeno penetra en la piel, y si se tiene alergia, al cabo de unos 15-20 minutos se forma una pápula, un abultamiento de la piel con enrojecimiento.

2.- Puede realizarse también una analítica de sangre en la que se mide la de IgE total o IgE específica frente a ese alimento. Los análisis de IgE específica también pueden denominarse RAST, CAP o UniCAP, ELISA y algún otro nombre. El valor normal de IgE específica se mide en kU/L. Las personas no sensibilizadas tienen valores indetectables de IgE específica. Si no se tiene IgE se dice que es negativa; si se dice que es positiva significa que hay IgE presente. Las pruebas pueden realizarse a cualquier edad. Si se obtienen resultados positivos de alguna de estas dos pruebas se dice que esa persona está sensibilizada. Entre las personas sensibilizadas, algunas tienen síntomas causados por el alergeno sensibilizante, y entonces decimos que son alérgicas. Otras personas no tienen síntomas y decimos que están simplemente sensibilizadas pero no son alérgicas. El alergólogo pediatra debe valorar estos resultados y decidir si es necesario el realizar una prueba de provocación oral controlada que nos proporcionará el diagnóstico definitivo

8. ¿Cuál es el tratamiento? ¿Hay tratamientos nuevos?

Las personas que sí que tienen síntomas, igual que con otras alergias, pueden necesitar tres tipos de tratamiento: el tratamiento de rescate de una reacción aguda, el tratamiento preventivo, y el tratamiento etiológico o de la causa.

El tratamiento de rescate dependerá de los síntomas que presente el niño, Como lo más frecuente es que los síntomas sean cutáneos o digestivos se empleará un antihistamínico no sedante. En casos de reacciones cutáneas muy extensas o con angioedema (hinchazón) de párpados o labios, pueden emplearse corticoides. Para los síntomas de asma, reacciones de anafilaxia o en cualquier reacción grave debe usarse la adrenalina. Una vez solventada la fase aguda de la reacción el paciente y la familia deberán ser instruidos en las medidas de evitación del alimento responsable, y en su reconocimiento en el etiquetado de los productos elaborados. En el caso de lactantes con alergia a las proteínas de la leche de vaca deberá recomendarse la toma de fórmulas extensamente hidrolizadas o fórmulas vegetales preparadas para la alimentación de lactantes (soja, arroz hidrolizado) En los últimos años se realiza el tratamiento denominado Inmunoterapia Oral con Alimentos. Consiste en tomar el alimento en cantidades pequeñas al principio, e ir aumentando la cantidad lentamente, hasta llegar a tomar cantidades normales, habituales. Se puede hacer la inmunoterapia con cualquier alimento, pero con los que más experiencia existe es con la leche de vaca y el huevo. Se hace habitualmente en las personas cuya alergia no desaparece espontáneamente. Se puede hacer tanto en personas con alergias leves como con alergias graves siendo más útil en las que tienen reacciones graves, para protegerlas de tomas accidentales del alimento culpable. Se puede realizar a cualquier edad aunque lo habitual es comenzarla a partir d elos 2 años de vida. Se hace en centros médicos con alergólogos pediátricos experimentados con está técnica y con capacidad de tratar reacciones graves.. Cuando ya se ha alcanzado la cantidad definitiva, el paciente debe seguir tomando esa cantidad en su domicilio todos los días, sin interrupciones, hasta que el especialista se lo indique.

9. En caso de reacción alérgica grave, ¿cómo actuar?

La adrenalina se usa para el tratamiento de las reacciones alérgicas graves. Las reacciones alérgicas pueden ser de tipo asma, de rinitis, de conjuntivitis, de inflamación, de piel, digestivas, o generalizadas como la anafilaxia. La gravedad de estas reacciones varía mucho entre pacientes, y en el mismo paciente de unas veces a otras. Cuando una reacción es amenazante para la vida, el tratamiento de urgencia es la adrenalina. Se usa en casos agudos de asma con grave dificultad para respirar. La dificultad puede ser tal que no permita casi ni respirar de los inhaladores. La adrenalina inyectada dilata los bronquios de forma casi instantánea. Se usa en caso de inflamación de las vías respiratorias, de la laringe o cuerdas vocales. La adrenalina inyectada reduce la inflamación muy rápidamente. Se usa en caso de bajada de la tensión (shock), que da mareos o pérdida de conciencia. La adrenalina acelera el corazón y sube la tensión. La adrenalina se usa para tratar reacciones asmáticas o alérgicas graves que ponen en peligro la vida. Se aplica en inyección intramuscular en el muslo; existe un dispositivo auto-inyectable para la aplicación por personas sin experiencia o por el mismo paciente. Se usa, cuanto más precozmente mejor, si se padece una reacción grave, se repite si es necesaria, si existen dudas, y sin miedo a efectos secundarios, porque es un medicamento que salva la vida. Las personas en riesgo deben tener acceso inmediato a la adrenalina en todo momento. Se puede usar, si es necesario, aunque esté caducada, y no se puede sustituir por otros medicamentos tipo cortisona. Su especialista en alergia pediátrica hará la indicación de si es necesario disponer de adrenalina y cuándo usarla, proporcionará la receta, y aclarará las dudas que le surjan.

10. ¿Ha aumentado el número de alergias en los últimos años? ¿Hay alergias nuevas?

En los últimos años se está asistiendo a un incremento de todas las enfermedades alérgicas, en especial de la alergia alimentaria con incrementos de hasta el 30%, asi como de la gravedad de las reacciones clínicas que produce, habiéndose incluso multiplicado por 5 los ingresos por anafilaxias debidos a alergia a, los alimentos. Las alergias alimentarias se producen con los alimentos que se consumen habitualmente. Con la globalización actual tenemos acceso a múltiples alimentos nuevos con lo que están apareciendo nuevas alergias frente a estos.

11. ¿Se pueden prevenir de alguna manera?

En la aparición de la alergia alimentaria intervienen simultáneamente dos tipos de factores, uno de ellos es nuestra genética y sobre ella influyen los factores ambientales. El primer factor no es en la actualidad modificable pero si podemos actuar sobre el segundo, los factores ambientales. Asi, la edad de introducción de los alimentos, la vía de exposición, el tipo de parto, el tabaquismo, el consumo de antibióticos, los niveles de Vitamina D, de ácidos grasos polininsaturados etc, pueden influir en el desarrollo de la alergia alimentaria ¿Puede influir de alguna manera la introducción de alimentos sólidos en la dieta del bebé? Es decir, el momento en el que se introduce el alimento y el tipo de alimento Recientemente se han publicado los resultados de un estudio de prevención de alergia al cacahuete en niños de riesgo (estudio LEAP) que ha demostrado que la introducción precoz del cacahuete en la alimentación del lactante (antes de los 11 meses) comparada con la introducción tardía reduce hasta en un 80% la probabilidad de sufrir una a alergia al cacahuete a los 5 años de vida. Resultados no tan concluyentes se han obtenido también con la introducción precoz (4-6 meses9)del huevo cocido junto con la lactancia materna. Lo que está ampliamente demostrado es que el retraso o la evitación de los alimentos más potencialmente alergénicos no sirve para la prevención de las alergias alimentarias e incluso pudiera favorecerlas.

12. ¿En qué momentos deben estar los padres más alerta de una posible reacción?

Siempre que se introduce un alimento por primera vez en la alimentación de un niño deben estar los padres vigilantes por la posible aparición de alergias alimentarias. Estas serán más probables en aquellos niños con riesgo atópico como son los niños con dermatitis atópica, con alergia previa a otro alimento o con antecedentes familiares de enfermedades alérgicas

13. ¿Qué se recomienda en el caso de que el bebé/niño deba comer fuera de casa?

Cuando un niño alérgico a un alimento come fuera de casa hay que asegurase que len a comida que va a tomar no exista el alimento responsable de su alergia. Por ley deben estar claramente identificados los principales alimentos que originan alergia e incluso en centros donde se comen alimentos elaborados deben disponer a petición del interesado de un listado de los alérgenos que contienen sus productos. Aquellos niños en riesgo de reacciones graves deben llevar siempre consigo los autoinyectores de adrenalina que le salvarán la vida caso de tener una reacción anafiláctica grave. Los padres y los niños mayores deben estar entrenados en su utilización por su alergólogo pediátrico e incluso disponer de un plan escrito de tratamiento de sus reacciones adversas. Madrid, 12 de abril 2019