¿Qué hacer ante las bronquiolitis, bronquitis espásticas o bronquitis disneizantes en los bebés?

Las bronquiolitis son una afección de las vías respiratorias. Generalmente están producidas por un virus. Normalmente comienzan como un resfriado común. Después de unos días, el bebé comienza a estar más molesto. La tos empeora y le cuesta respirar. Algunas veces se pueden complicar. Es importante saber cómo prevenirlas.

La bronquiolitis también recibe otros nombres como bronquitis espásticas o bronquitis disneizantes. Esta enfermedad consiste en la inflamación y estrechamiento de los bronquios. En los bebés pequeños, menores de dos años, la causa principal son los virus y entre ellos el más frecuente se llama Virus Respiratorio Sincitial (VRS).

Algunos niños, después de un primer episodio de bronquiolitis, siguen teniendo frecuentes resfriados con sibilancias, también llamados bronquitis obstructivas. Esta afección se debe a cierta hipersensibilidad de sus bronquios.

Los bebés y niños con hipersensibilidad bronquial tienen de nuevo tos, pitidos en el pecho y la respiración silbilante cuando hay cambios de clima. Sobre todo si respiran ambientes contaminados o son infectados por un nuevo virus. Por supuesto, no hay que olvidar que estos niños recaen en la enfermedad con más facilidad si en su hogar hay personas fumadoras.

¿Cómo se manifiesta?

Una bronquiolitis empieza como un resfriado común, moco nasal clarito, algo de tos y quizá un poco de fiebre.

Pero en uno o dos días, la tos empeora y le dificulta dormir. En ocasiones, le provoca vómitos, el bebé se queja, su respiración es jadeante y se puede escuchar algún “pito” dentro de su pecho.

Todo esto se debe a que los bronquios se han inflamado, por tanto están más estrechos y el aire “silba” al pasar por ellos. Suele notarse más cuando el bebé expulsa el aire, en la respiración.

El bebé tiene que hacer más esfuerzo del normal para respirar y mueve el abdomen al hacerlo o se le hunden los músculos intercostales.

Además, sus bronquios segregan más moco y el bebé intenta expulsarlo mediante la tos. En esta fase puede haber más o menos fiebre, pero lo principal es la tos y la dificultad del bebé para respirar. 

¿Qué tenemos que hacer?

Lo más importante es asegurarnos de que el bebé puede respirar:

  • Limpiarle bien la nariz para que no esté obstruida por mucosidad.
  • Incorporarle
  • No forzarle a comer (lo hará mejor con cuchara, poco a poco)
  • Darle agua a menudo, ya que le ayudará a ablandar las secreciones.
  • Un humidificador también le ayudará.

¿Son útiles las medicinas?

Entre las medicinas más habituales se encuentran las siguientes:

  • Antibióticos: Al ser una enfermedad causada por virus, no son necesarios. A veces se dan, si se sospecha que haya una infección bacteriana sobreañadida (en ese caso, el bebé seguramente tenga más de 39 de fiebreº, y /o durante más de 2-3 días).
  • Antivíricos: No se ha comprobado que sean útiles. Además, son muy caros. Se reservan para niños con dificultades añadidas, como ser prematuros o padecer una inmunodeficiencia.
  • Broncodilatadores: Se pueden emplear por medio de aerosoles o nebulizadores y pueden ser de gran ayuda.
  • Antiinflamatorios (Corticoides): También pueden ser de gran ayuda. Unas veces se administran en aerosol, otras en gotas o incluso en inyectables.
  • Mucolíticos: Aunque se utilizan a menudo, su efecto no es superior al simple hecho de aumentar el aporte de líquidos o poner un humidificador.
  • Antitusivos: No son recomendables. El bebé necesita toser para mantener limpias las vías respiratorias.  

¿Se puede complicar?

Sí. De hecho, los bebés pequeños suelen necesitar estar vigilados en el ámbito de un hospital.

Ellos tienen menos fuerza, se cansan de toser y puede resultar difícil alimentarlos.

Si necesita saber si su bebé requiere atención médica, sepa que los síntomas de que el bebé necesita atención especializada son los siguientes:

  • Tiene los labios azulados. Esto indica que le llega poco oxígeno.
  • Al respirar se le hunde la piel entre las costillas, por encima del esternón o por debajo del borde de las costillas. Esto se llama “tiraje” e indica que tiene que hacer un esfuerzo “extra” para respirar.
  • Respira muy deprisa, pero muy flojito.
  • Vomita todo lo que toma.
  • Está muy decaído.
  • Tiene fiebre alta.

¿Se puede prevenir?

Casi todos los inviernos hay pequeñas epidemias de bronquiolitis por el Virus Respiratorio Sincitial, que pueden afectar a los bebés entre 3 y 9 meses.

Los bebés amamantados también pueden padecer bronquiolitis, aunque quizá de forma algo más leve.

Padecer un primer episodio de bronquiolitis puede predisponer al bebé a tener bronquitis de repetición.

A partir de los 2-3 años, los bronquios de los niños son ya de mayor calibre y suelen mejorar este tipo de bronquitis salvo en el caso de que se asocie asma o algún tipo de alergia.

Una buena manera de proteger al bebé es evitar el tabaco dentro de casa.

Si un bebé tiene más de 3 episodios de bronquitis obstructivas en un periodo corto de tiempo, la mayoría de los pediatras recomiendan medicamentos preventivos tales como:

  • Ketotifeno (es un jarabe).
  • Corticoides inhalados .