¿Parto natural o parto con anestesia?

La decisión de utilizar o no algún tipo de analgesia durante el parto depende de la mujer y de sus circunstancias personales. Cada vez más mujeres optan por un parto natural, pero en ocasiones, si se presentan complicaciones en el parto, es necesario utilizar algún tipo de anestesia para operar a la madre.

La decisión de utilizar o no algún tipo de analgesia durante el parto depende de la mujer y de sus circunstancias personales.

Algunas prefieren un parto natural en el que, salvo complicaciones, no se utiliza ningún tipo de fármaco y se permite a la paciente decidir la posición que le resulte más cómoda para dar a luz.

En España cada vez está más extendida esta práctica. El Colegio Oficial de Enfermería y Matronas (teléfono 915 52 66 04) proporciona información sobre el parto natural y los centros donde se practica.

En ocasiones es necesario utilizar algún tipo de analgesia como la epidural en el parto, bien porque se presente alguna complicación, bien porque la propia mujer lo solicite.

En la imagen de la derecha podéis observar un vídeo del Ministerio de Sanidad de un parto natural en el que participan tres matronas: María Vázquez Lara, José María Mora Murillo y Luciano Rodríguez Díaz.

¿Parto natural o parto con anestesia?

La polémica creada entre el parto natural o el parto con anestesia tiene su origen en la instrumentalización del parto de forma generalizada en los hospitales y maternidades. Del parto en casa, íntimo y personal, se pasó al parto en el hospital, mucho más seguro desde el punto de vista médico. Sin embargo, muchas mujeres sentían cierta frialdad en un momento tan íntimo y personal como es dar a luz en los centros hospitalarios.

El personal sanitario (enfermeras, matronas, ginecólogos…) atendía con bastante frecuencia partos de bajo riesgo como si fueran de gravedad. A la mujer se le administraba oxitocina para acelerar las contracciones, se le practicaba una episiotomía para evitar desgarros y se le administraba la epidural para aliviar el dolor del parto de forma rutinaria, independientemente de que lo necesitara o no. 

Además, durante la fase de dilatación la mujer tenía que estar aislada, sin moverse, ni comer, ni beber. Durante el parto, la posición que más beneficia a la mujer para dar a luz es en cuclillas y no de forma horizontal, que es más cómoda para el equipo médico que atiende el parto. 

Todo ello favoreció que surgiera un movimiento de mujeres que defendía el parto como un hecho fisiológico más. La asociación «El parto es nuestro» lleva años pidiendo, siempre y cuándo sea necesario y no exista ninguna complicación que requiera una intervención mayor, evitar ciertas prácticas y recibir un trato más humano.

A raíz de esta reclamación y de los informes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó a finales del siglo XX en los que aconsejaba establecer una atención más humanizada en los paritorios, Sanidad publicó unas recomendaciones para humanizar los partos y reconocía la libertad de elegir libremente a las madres, recibir información sobre los servicios sanitarios a los que puede acceder y, sobre todo, el derecho al respeto de su personalidad, dignidad humana e intimidad.