Las embarazadas y los niños menores de 14 años recibirán la vacuna de la gripe A en otoño

En la actualidad hay 1.806 casos confirmados de gripe A . 19 personas permanecen ingresadas en la UCI desde mediados de junio. España contará con 37 millones de dosis de vacunas para hacer frente a la «nueva gripe». La reserva de antivirales también se ha incrementado para utilizarlos en caso de que fuera necesario.

La ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, anunció el pasado lunes 27 de julio de 2009 un paquete de medidas con el objetivo de «reducir el daño que la nueva gripe pueda causar en la población».

La vacuna estará disponible en otoño. A partir de este momento, las primeras personas que serán objeto de vacunación son las embarazadas, los niños menores de 14 años y todas las personas afectadas con patologías crónicas severas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias (como asma o EPOC), diabetes, insuficiencia renal o pacientes inmunodeprimidos…).

Los trabajadores sanitarios y de otros servicios esenciales básicos, que todavía están por definir, también serán vacunados al estar incluídos en lo que se consideran grupos de riesgo.

El grupo más afectado por la gripe A es el de los jóvenes al contrario que ocurre con la gripe común

Hasta el momento el número de casos confirmados es de 1.806 personas. La mayoría de los afectados evoluciona favorablemente.

Los adolescentes y adultos jóvenes son los que presentan cuadros más graves. Un total de 19 personas han sido ingresadas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Otros 16, que también estaban graves, ya han sido dados de alta de la UCI y permanecen estables en planta.

En algunas comunidades autónomas también se están produciendo brotes epidémicos que están afectando a jóvenes y niños que participan en campamentos de verano.

España adquiere vacunas para dar cobertura a un 40% de la población española y hacer frente a la nueva gripe

España, en estos momentos, cuenta con una reserva de 37 millones de dosis de vacunas tanto para los grupos de mayor riesgo como para las personas que lo necesiten.

La reserva de los antivirales, que continúan siendo una herramienta eficaz si se administran en las primeras 48 horas desde el inicio de la enfermedad, también se ha incrementado por si fuera necesario.

La gripe A es una enfermedad respiratoria de reciente aparición frente a la que no estamos inmunizados

La gripe A es una enfermedad respiratoria, similar a una gripe estacional común, que se contagia por un nuevo tipo de virus frente al que no estamos inmunizados.

Actualmente hay tres subtipos de virus de la gripe tipo A: H1N1, H1N2 y H3N2. La variante que causa la enfermedad es el H1N1.

Los síntomas son similares a los de la gripe común

Los síntomas son parecidos a los de una gripe común: fiebre alta (más de 38ºC), mucosidad nasal, tos o dolores de cabeza y de garganta. La gripe A también puede ir acompañada de diarrea o falta de apetito. Una persona puede transmitir el virus a otra desde las 24 horas anteriores a la aparición de la sintomatología hasta 7 días después del inicio de los mismos.

El contagio se produce al inhalar partículas que contienen el virus al toser o al tocar superficies contaminadas

La enfermedad se contagia a través de las vías respiratorias al inhalar partículas que contienen el virus. Por ejemplo, a través de la tos, los estornudos (al hablar) o al entrar en contacto con una superficie contaminada.

Ésta es la razón por la que debemos extramar las precauciones y adoptar unas medidas de prevención que señalamos a continuación.

¿Qué medidas de prevención podemos adoptar?

Las medidas de prevención para evitar el contagio por el virus de la gripe A (H1N1) son las siguientes que señalamos a continuación:

  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante, al menos, cinco minutos.
  • Tapar la boca y la nariz al estornudar o toser y utilizar pañuelos desechables.
  • Tirar los pañuelos a la basura una vez que los hayamos dejado de utilizar.
  • Evitar el contacto con los ojos, nariz y boca sin lavarse antes las manos.
  • Evitar, también, los besos y el contacto cercano.
  • Limpiar las superficies de la casa con los productos de limpieza habituales.
  • No compartir objetos que puedan estar en contacto con saliva o secreciones como vasos y cubiertos.

Además, en caso de síntomas, es necesario ponerse en contacto con los servicios sanitarios y guardar reposo en casa si se contrae la enfermedad, siguiendo las indicaciones de los médicos.