Los miedos en los niños de 3 a 5 años: ¿cómo actuar ante un niño miedoso?

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Entre los 3 y los 5 años, muchos niños comienzan a tener miedo ante situaciones que antes no temían. Esto se debe a que su desarrollo cognitivo está más desarrollado y les permite anticipar peligros potenciales de los que antes no se percataban. Además, el miedo tiene una base emocional. Expresa un sentimiento de inseguridad del niño. Los padres pueden ayudar a sus hijos a superar sus miedos ofreciéndoles empatía y comprensión.

El miedo es un sentimiento que todas las personas experimentamos alguna vez, sea cual sea nuestra edad. No todos tememos a lo mismo, cada persona tiene miedo a unas cosas y no a otras.

Los niños de 3 a 5 años también tienen miedo. A partir de esta edad, sus miedos son más complejos. Esto es así porque sus habilidades cognitivas están más desarrolladas que en edades anteriores. Por ello, pueden anticipar situaciones potencialmente peligrosas con más facilidad y sentir miedo ante circunstancias que de más pequeños no alcanzaban a comprender.

Del mismo modo, entre los 3 y los 5 años, la imaginación de los niños se desarrolla enormemente. De hecho, el pensamiento de los niños de esta edad se caracteriza por el realismo mágico; es decir, muchas veces les cuesta distinguir lo real de lo imaginario. Esto favorece también que surjan miedos a esta edad.

En este artículo sobre miedos infantiles:

¿Por qué surge el miedo en los niños de 3 a 5 años?

El miedo en los niños, además de ser un reflejo de la madurez de su desarrollo cognitivo, también refleja estados emocionales. El miedo de un niño ante una situación concreta puede manifestar un aspecto importante de su vida emocional. Por esta razón, es importante tratar de buscar cuál es el origen de un miedo infantil.

En algunos casos, el miedo puede tener su origen en cómo se ha tratado al niño en el pasado. Por ejemplo, un miedo infantil puede tener su origen en la negación de consuelo y contacto a ese niño cuando era un bebé.

Del mismo modo, el miedo también puede surgir como una estrategia de protección del niño para prevenir daños potenciales. En estos casos, los niños tienen miedo a ciertas situaciones o realidades porque son capaces de anticipar el peligro que entrañan.

Así, si definimos la inteligencia como la capacidad del ser humano para adaptarse al medio en el que vive, estos niños están demostrando ser muy inteligentes. De hecho, no es que sean más miedosos que los demás niños de su edad, sino es que son capaces de percibir y anticipar peligros de los que otros niños no se dan cuenta.

¿Cómo actuar ante un niño miedoso?

Cuando aparecen los miedos en los niños, el papel de los padres es ayudar a manejar estos miedos.

Algunas de las claves para ayudar a vencer los miedos infantiles son:

  • Entender por qué el niño tiene miedo, dónde está el origen del miedo. Para ello, es importante escuchar lo que el niño cuenta, observar el contenido de sus juegos y dibujos, estar atentos a las señales que pueden ofrecer información acerca del miedo.
  • Adoptar una actitud empática hacia el niño, poniéndose en su lugar para poder comprender el miedo que el niño está experimentando.
  • Explicar a los niños los temas sobre los que tienen miedo de una forma tranquilizadora.
  • Nunca forzar a un niño a exponerse a lo que le da miedo. Esto le provocaría mucha inseguridad y desconfianza, lo cual incrementaría el miedo.

Con tiempo y dedicación, los niños irán superando algunos miedos sin necesidad de exponerse a ellos directamente desde el principio. Por ejemplo, para ayudar a un niño que tiene miedo a los perros, los padres pueden jugar con él con un perrito de peluche, contar cuentos de perros o ver alguna película en la que salgan perros ejemplares.