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La diferencia entre la adopción y el acogimiento familiar es que, en el primer caso, los padres biológicos del menor han perdido o cedido la patria potestad de su hijo, mientras que en el segundo tan sólo han perdido o cedido la custodia del niño o adolescente. En ciertos casos, un juez retira la patria potestad del menor en situación de acogida, haciendo posible su adopción.
El acogimiento puede ser el paso previo a la adopción

El acogimiento puede ser el paso previo a la adopción

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El acogimiento familiar es una medida de tránsito hacia medidas de protección definitivas como el regreso del niño a su familia biológica o la adopción.

Los niños que son acogidos no pueden ser adoptados por otra familia diferente a la biológica. La principal razón es que los padres han cedido la custodia del menor, pero no su patria potestad.

Esto significa que los padres siguen conservando sus derechos y obligaciones sobre el niño, a pesar de no poder hacerse cargo de las tareas de crianza y de la educación de sus hijos. Durante el acogimiento, además, los niños siguen en contacto con sus familias biológicas.

Si la situación familiar se resuelve pronto, el niño regresa con su familia en un espacio relativamente corto de tiempo (p.j: dos o tres años). En cambio, si se alarga más de lo esperado pueden pasar muchos años y el niño puede llegar a cumplir la mayoría de edad mientras está acogido en una familia.

En casos muy graves, como malos tratos, negligencias o abandonos, los niños están en condiciones de ser adoptados ya que un juez retira la patria potestad a los padres, y el paso previo para la adopción es el acogimiento preadoptivo.

Por Equipo editorial Elbebe.com

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Hasta finales de los 70, en España sólo existían dos medidas para los menores en situación de desamparo: el internamiento o la adopción.

¿Cuánto tiempo permanece el niño en la familia de acogida?

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En función del tipo de acogimiento, los niños permanecen más o menos tiempo en una familia de acogida.

¿Qué es el acogimiento familiar?

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A diferencia de la adopción, el acogimiento permite que el niño no rompa el vínculo de unión jurídico y afectivo con su familia biológica.

La decisión de adoptar

La decisión de adoptar

La adopción es un recurso que tiene como fin proporcionar una familia a los niños que carecen de ella.

El acogimiento familiar es una medida de protección de niños menores en situación de desamparo, de carácter temporal. La familia de acogida ejerce el cuidado del niño o el adolescente, comprometiéndose a ocuparse no sólo de su sustento sino también de su formación personal y educativa, hasta que el menor pueda regresar con un pariente biológico. La adopción, en cambio, tiene un carácter definitivo.
Muchas familias optan por el acogimiento familiar

Muchas familias optan por el acogimiento familiar

Todos los niños tienen derecho a unos padres. Éste derecho está recogido en la Convención de los Derechos del Niño, que establece claramente que, además de unos padres, los niños tienen derecho a recibir cariño y a vivir en un entorno que les permita desarrollarse integralmente como personas, desde el punto de vista material, afectivo, social y moral.

Por lo general, ese entorno lo proporciona la familia. Una familia para los niños con la que aprender, jugar, reír, crecer, madurar... y convivir hasta la edad adulta.

La realidad es que muchos niños carecen de una familia o la tienen, pero no pueden hacerse cargo de sus hijos por diversas razones, por ejemplo debido a dificultades económicas, problemas con la justicia, trastornos psicológicos, enfermedades, adicciones...

Algunos de estos padres recurren a los servicios sociales para que se ocupen del bebé o niño durante una etapa concreta. En otras ocasiones es la propia administración la que determina que un padre o madre no está capacitado para cuidar de sus hijos.

Niños en situación de desamparo

Los niños cuyos padres no pueden hacerse cargo de ellos se encuentran en una situación de desamparo. Esto significa que los niños pasan a ser tutelados o protegidos por la administración con objeto de responder a sus necesidades.

Hasta no hace mucho, la administración se hacía cargo de los niños enviándolos a un centro de menores (pisos tutelados, hogares funcionales, minirresidencias...). Con el tiempo se comprobó que el mejor hogar para el desarrollo de un bebé o niño era una familia. Así nacieron los primeros acogimientos.

La situación ideal para estos casos es evitar la separación del menor de su entorno familiar y que los niños permanezcan acogidos por su familia más próxima (abuelos, tíos....). Pero si esta situación no es posible, entonces se busca una familia de acogida con la que no exista ningún grado de parentesco.

La diferencia fundamental entre la adopción y el regimen de acogimiento es que éste último no significa legalmente ser padres del niño. La familia de acogida es algo parecido a un tutor que se hace cargo del niño hasta que su situación familiar se resuelve.

¿Qué supone el acogimiento familiar para los niños?

El acogimiento supone la integración del niño en la vida de la familia que lo acoge. La familia acogedora, por su parte, se compromete a tenerlo consigo, cuidarlo, educarlo y proporcionarle una formación personal y educativa hasta que el bebé o niño pueda regresar de nuevo con su familia biológica.

Por lo general, esto ocurre cuando los padres demuestran que están capacitados nuevamente para cuidar de sus hijos y han superado sus problemas iniciales, por ejemplo alcoholismo, drogadicción...

A diferencia de la adopción, el acogimiento permite que el niño siga manteniendo el vínculo de unión jurídico y afectivo con su familia biológica. En algunos casos, esto significa que el niño sigue viendo a sus padres y que las familias de acogida no se convierten en padres del niño.

El acogimiento es una medida de protección del menor de carácter temporal, ya que el niño suele regresar con su familia de origen, mientras que la adopción es una medida permanente e irrevocable que dura toda la vida del menor.

Por Equipo editorial Elbebe.com

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Excepto en los casos en que un juez retira la patria potestad de un menor en situación de acogida, este no puede ser adoptado por otra familia.

Tipos de acogimiento familiar en España

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En función del tipo de acogimiento, los niños permanecen más o menos tiempo en una familia de acogida.

Los expertos señalan que antes de iniciar una adopción, es fundamental haber dicho adiós al embarazo y parto soñado y al hijo imaginario que se había creado en nuestra mente. En Elbebe.com te explicamos por qué.
Las parejas que no han podido ser padres tienen que despedirse del hijo imaginar

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Afortunadamente hoy día existen muchas formas de ser padres. Una pareja puede convertirse en padres de un niño de forma biológica, mediante técnicas de reproducción asistida o a través de la adopción.

Después de varios intentos para ser padres, algunas parejas optan por la vía de la adopción. No obstante, antes de iniciar este importante paso, es importante despedirse de las etapas anteriores.

Las parejas que han tenido problemas de fertilidad, que no han podido tener más hijos o que han perdido al bebé que esperaban, deben pasar previamente por un periodo de duelo antes de iniciar una adopción.

Este paso es fundamental para asimilar el dolor que supone no tener el hijo deseado o perder a un hijo biológico. Antes de iniciar la adopción, es fundamental decir adiós al embarazo y al parto soñado y al hijo imaginario que se había creado en nuestra mente.

Para ello, es necesario tomarse un tiempo y ser consciente de que aunque este proceso es difícil y doloroso, es imprescindible para recibir con los brazos abiertos a nuestro futuro hijo. Y, sobre todo, para que la adopción resulte una experiencia positiva.

¿Por qué decir adiós al hijo imaginario?

Según la guía Adopción Internacional en la Comunidad de Madrid, algunas de las razones por las que hay que decir adiós al hijo imaginado son:

  • Permite dar la bienvenida a una paternidad diferente a la biológica. 
  • Separa 3 importantes términos: capacidad para procrear, sexualidad y capacidad para ser padres. La capacidad para procrear no está reñida con la sexualidad, ni con la capacidad para ser padres. Afrontando esta decisión de forma consciente permite vivir esta experiencia de una forma gratificante.
  • Proporciona tiempo para nosotros. Para despedirse de una etapa, es necesario el tiempo para curar heridas, para cerrar etapas, para iniciar nuevos proyectos. Esto nos permitirá prepararnos con fuerza para una nueva etapa: la de la paternidad mediante la adopción.
  • Permite vivir este proceso de una forma más abierta. Los futuros padres no sentirán este proceso como una técnica de reproducción asistida más, si no como una forma de ser padres diferente, con otros trámites y otros tiempos.
Por Equipo editorial Elbebe.com

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El deseo de ser padres, ¿por qué adoptar un niño?

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La dificultad para concebir no es el único motivo que impulsa a diferentes modelos de familia a adoptar un bebé.

La decisión de adoptar

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La adopción es un recurso que tiene como fin proporcionar una familia a los niños que carecen de ella.

Reportaje I: Los niños adoptados tienen derecho a conocer su origen

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En España, desde que se aprobó la Ley de Adopción Internacional el 28 de diciembre de 2007, todos los hijos, incluso los concebidos mediante técnicas de reproducción asistida, tienen derecho a conocer sus orígenes biológicos.

Es común asociar el deseo de una pareja de adoptar un niño con la imposibilidad de tener hijos biológicos. Sin embargo, muchas parejas deciden adoptar un bebé o niño sin que exista tal imposibilidad. El deseo de ser padre o madre debe ser la motivación que impulse a una persona o pareja a adoptar un niño, al margen de cualquier otra consideración.
Adopción de niños. Hijos adoptados. Hijos biológicos.

El deseo de tener hijos es algo natural entre dos personas que se quieren, aunque no siempre es fácil conseguir un embarazo.

La gran mayoría de las mujeres logra embarazarse entre los ocho meses y el año, aunque otras lo consiguen al primer intento.

Otro porcentaje pequeño no alcanza su deseo hasta años después o descubre que tiene problemas de fertilidad.

Algunas parejas deciden ser padres de otra forma menos convencional adoptando a un bebé o niño. El proceso para adoptar a un niño depende del país en el que se decide iniciar el proceso de adopción.

En España los niños están sujetos a una situación jurídica concreta, de forma que no todos los niños que carecen de una familia o de unos padres que no pueden cuidarlos se pueden adoptar.

Las adopciones internacionales a veces resultan más sencillas, pero los tiempos de espera dependen de los trámites burocráticos que requiere el país de origen del niño.

A continuación os detallamos las principales razones de las parejas que optan por ser padres mediante la adopción de un niño.

Dificultad para concebir

Las parejas, cuando son conscientes que tienen problemas para tener hijos, inician una carrera de fondo que tiene como meta llegar a ser padres.

Y ante la dificultad de concebir, acuden a un especialista para encontrar una solución a sus problemas de fertilidad. Entonces, inician tratamientos largos y costosos como fecundaciones in vitro o inseminaciones artificiales.

Cuando todas las vías se empiezan a cerrar y el bebé no llega, la pareja pasa por altibajos emocionales que oscilan entre la ilusión y momentos de frustración. Después de varios años intentando tener un hijo biológico, algunas parejas deciden abandonar la carrera por ser padres.

Para otras, sin embargo, la puerta de la maternidad y la paternidad se abre y deciden iniciar los trámites de la adopción.

El deseo de ser padres

La adopción es una medida de protección que consiste en proporcionar unos padres a los niños que carecen de ella, ya que todos los niños tienen derecho a una familia.

El deseo de ser padres debe ser la motivación principal a la hora de adoptar a un bebé o niño. Y en ningún caso debe responder a pretensiones egoístas de los padres como sentirse solos, solucionar un conflicto de pareja, haber sufrido la pérdida de un hijo o no poder tenerlos.

Las parejas que han tenido problemas de fertilidad, que no han podido tener más hijos o que lo han perdido deben pasar previamente por un periodo de duelo antes de adoptar. Este paso es fundamental para asimilar el dolor que supone no tener, o perder, un hijo biológico.

De esta forma, antes de iniciar los trámites de adopción, es fundamental decir adiós al embarazo y al parto soñado y al hijo imaginario que se había creado en nuestra mente.

Para ello es necesario tomarse un tiempo y ser consciente de que, aunque este proceso resulte difícil y doloroso, es imprescindible para recibir con los brazos abiertos a nuestro futuro hijo, y que la adopción resulte una experiencia positiva.

Tipos de familias que deciden adoptar

Las parejas que sufren algún tipo de infertilidad no son las únicas que optan por la vía de la adopción para ser padres.

Algunas personas también lo hacen a pesar de poder tener hijos biológicos.

En la mayoría de los casos encontramos familias que ya tienen uno o dos hijos, y luego deciden adoptar.

En otros, las parejas deciden ser padres adoptivos primero, y biológicos después.

También, algunas familias monoparentales, las formadas por un solo miembro, tienen claro su deseo de ejercer la paternidad o maternidad en solitario, por lo que deciden iniciar los trámites de adopción

Por Equipo editorial Elbebe.com

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La adopción es un recurso que tiene como fin proporcionar una familia a los niños que carecen de ella.

Hasta no hace muchos añosos hablar de adopción entre padres e hijos adoptivos era sinónimo de silencio. Los padres creían que informar sobre la verdad podría a afectar al buen desarrollo de los hijos. Hoy, los estudios de psicología infantil demuestran que no revelar el origen del niño produce efectos perjudiciales en la persona y genera desconfianza e inseguridad entre padres e hijos.

María Abalo/elbebe.com

El encuentro con su madre de nacimiento

Beatriz consiguió contactar con su madre de nacimiento. “Ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Curiosamente estaba muy nerviosa, pero no lo suficiente como para no poder explicarme. Al final quedamos en vernos.”, explica

Durante el encuentro hablaron y supo todo lo que necesitaba. No había antecedentes de ningún tipo de enfermedad genética, pero averiguó que su abuela materna había sido melliza, algo que podía afectar a su hija.

Hoy Beatriz se siente en paz porque el mayor frente que tenía a la hora de conocer sus orígenes biológicos eran sus padres. Su vida no ha cambiado mucho desde entonces. Sin embargo, ahora puede hablar de la adopción tanto con sus padres como con sus hijos.

Ahora su mayor reto es dar a conocer su historia y que su testimonio sirva de referente para muchas familias que viven situaciones familiares. “Me gustaría que todo el mundo fuese consciente de que no pasa nada por conocer tus orígenes, de que no hay peligro. De que más allá del abismo hay que tender un puente y unir presente, pasado y futuro. El futuro suele venir determinado no sólo por el presente, sino también por el pasado”, concluye esbozando una sonrisa Beatriz.

Servicios de postadopción por Comunidades Autónomas

 
ANDALUCÍA

Andalucía Oriental 
952 217 822
Andalucía Occidental 
945 222 917

ARAGÓN


Asociación Afada
625 516 630

CASTILLA LA MANCHA

Asociación Amada
926 541 286 o 618 139 684

CASTILLA LEÓN

Asociación Arfacyl
983 298 963

CATALUÑA

 Servicio de Postadopción del ICAA
934 831 824

EUSKADI

 Asociación Ume Alaia Bizkaia
688 649 282
Ume Alaia Gipuzkua
 943 245 606
Diputación Foral de Guipúzcoa
943 112 677

BALEARES

 Asociación AIBA
656 599 955

MADRID

 Adoptantis
914 164 837
Centro de Psicología Dinámica Th Reik
915 932 434
 








































[pág. 4 de 4]


¿Para qué sirve el servicio de postadopción?

Por Equipo editorial Elbebe.com

La mayoría de los hijos adoptados en algún momento de sus vidas decide conocer su pasado y buscar a su familia biológica. A veces, este momento llega acompañado de dudas, temor e inseguridad para los hijos adoptados y para los padres adoptivos. Los hijos temen buscar y preguntar por miedo a molestar a su familia biológica. La familia adoptiva, en cambio, teme a que su hijo los pueda reemplazar y/o abandonar.
Imagen destacada

Su mayor problema se debatía entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad de su madre de nacimiento. “Yo tengo derecho a saber, pero ella tiene derecho a estar oculta”, comenta Beatriz. Sin embargo, después de analizar bien la situación y de recibir ayuda para comprender que estaba en su derecho, decidió llegar hasta el final. No había marcha atrás.

La terapia le hizo ver que quién sentía dolor era ella y que en sus manos estaba mejorar la relación con sus padres. “En realidad el esfuerzo grande ha sido decirle a mis padres todo lo que les tenía que decir. Primero, lo mucho que les quiero. Segundo, lo bien que lo han hecho, excepto una cosa que ni siquiera habían hecho, decirme que era adoptada y tercero, que había encontrado una información que llevaba cinco años sin darle importancia.” Pero de la misma forma que sabía que les iba a hacer daño, también sabía que les iba dar la solución, la cura a sus heridas. “Yo iba a seguir ahí. Soy el motivo de sus alegrías y sus penas, como lo hemos sido toda la vida. Lo hemos compartido todo: mi embarazo, mi boda, mi divorcio… y era fundamental que ellos me apoyaran en esta decisión”.

Después de pasar varias fases de entendimiento con sus padres, Beatriz les agradeció todo su apoyo y les ayudó a espantar el miedo al abandono que sienten muchos padres adoptivos cuando sus hijos les dicen que quieren conocer a sus padres biológicos. Esto ocurre por temor a perderlos. “En muchos casos, subyace el concepto de frustración por no haber tenido hijos y las limitaciones de los padres a la hora de expresar sus sentimientos. Quizás por falta de madurez, por pudor o por incapacidad.”, explica Felipe Marín, psicólogo del centro de Psicología Th. Reik.

Y lo más importante, les explicó que, a pesar de tener una vida fantástica, le faltaba algo muy importante: conocer su código genético. Necesitaba saber si podía sufrir alguna enfermedad y, en caso afirmativo, si podía afectar a sus hijos. Esta preocupación es recurrente en la mayoría de los hijos adoptados que desconocen su historial médico.

El encuentro con su madre de nacimiento

Beatriz consiguió contactar con su madre de nacimiento. “Ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Curiosamente estaba muy nerviosa, pero no lo suficiente como para no poder explicarme. Al final quedamos en vernos.”, explica

Durante el encuentro hablaron y supo todo lo que necesitaba. No había antecedentes de ningún tipo de enfermedad genética, pero averiguó que su abuela materna había sido melliza, algo que podía afectar a su hija.

Hoy Beatriz se siente en paz porque el mayor frente que tenía a la hora de conocer sus orígenes biológicos eran sus padres. Su vida no ha cambiado mucho desde entonces. Sin embargo, ahora puede hablar de la adopción tanto con sus padres como con sus hijos.

Ahora su mayor reto es dar a conocer su historia y que su testimonio sirva de referente para muchas familias que viven situaciones familiares. “Me gustaría que todo el mundo fuese consciente de que no pasa nada por conocer tus orígenes, de que no hay peligro. De que más allá del abismo hay que tender un puente y unir presente, pasado y futuro. El futuro suele venir determinado no sólo por el presente, sino también por el pasado”, concluye esbozando una sonrisa Beatriz.

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Reportaje II: ¿Cómo asimilan los niños adoptados la información sobre su origen?

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El proceso de comprensión de la condición de hijo adoptivo varía según el desarrollo de los hijos.

El proceso de comprensión de la condición de hijo adoptivo varía según el desarrollo de los hijos. No revelar el origen del niño adoptado produce efectos perjudiciales en la persona y genera desconfianza e inseguridad entre padres e hijos. La edad ideal para comunicar a nuestro hijo que es adoptado es en los primeros años de vida.
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Los expertos en adopción consideran que desconocer nuestros orígenes puede llegar a afectar nuestra salud emocional, nuestra forma de relacionarnos con los demás y en definitiva, condicionar nuestra felicidad personal.

En el caso de Beatriz, su madre le confesó que era adoptada tiempo más tarde, sin embargo madre e hija nunca profundizaron en el tema. “En el fondo lo que más temen los padres adoptivos son los reproches de sus hijos a que no los consideren padres al uso”, explica Beatriz. Pero reconoce que sus padres, lejos de mermar su autoestima, siempre le imprimieron carácter positivo y le hicieron tener buena consideración de sí misma, sentirse alguien feliz y afortunada. “Han pasado muchas cosas, pero en ningún momento he sentido rechazo. Me he sentido silenciada, pero no engañada u ocultada”, considera.

La relación con sus padres siguió dentro de los cauces de la normalidad. Supo que ellos querían hablar con ella mucho antes, pero fueron pasando los años y no fueron capaces. “Mis padres lo han hecho todo bien, solo una cosa que no han hecho ni siquiera mal, que es hablar. Esto es por miedo, por precaución, llámalo como quieras. Las cosas, al final, se tienen que resolver y los silencios, sean conscientes o inconscientes, sean secretos o por simple omisión, se tienen que romper”, señala Beatriz.
Pasados los treinta años, días antes de casarse por el juzgado, solicitó la partida de nacimiento y se encontró con todos sus datos de filiación, incluidos el nombre y apellidos de su madre de nacimiento, tal y como ella prefiere denominarla.

Hasta aquel momento solo sabía que había nacido en un hospital de Madrid, que sus padres adoptivos la recogieron 24 horas después de su nacimiento y que días más tarde, regresaron a Bilbao. Durante todo ese tiempo, Beatriz se había hecho una fantasía sobre su madre biológica. Pensaba que posiblemente era una chica jovencita que se había quedado embarazada de una violación o de un novio que no se quería hacer cargo de ella y que, por creencias o motivos económicos, su familia la obligó a dar a luz y entregar a su hija en adopción.

Sin embargo, su sorpresa fue comprobar que no se trataba de una persona joven, como ella pensaba, sino de una mujer hecha y derecha de 29 años de edad. “En ese momento empecé a hacerme preguntas, ya no de quién era yo, sino de qué le pasó a esa mujer. Yo fui madre soltera y tuve un hijo con 19 años. Y encontré, de alguna forma, una línea de conexión y sentí la necesidad de decirle gracias por haberme dado la vida”, comenta Beatriz.

¿Para qué sirve el servicio de postadopción?

Beatriz estuvo cinco años dándole vueltas a qué hacer o no hacer, si decírselo a sus padres o seguir buscando más datos. Gracias a la legislación actual, muy diferente a la de la época en la que ella nació, Beatriz pudo hacer uso de los servicios postadopción que hoy existen.

Estos, además de evaluar a las familias para ver si son aptas o no aptas para adoptar, ofrecen ayuda a los padres y a los hijos, tanto para temas puntuales como para problemas a largo plazo en materia de adopción. Beatriz recurrió a uno de los dos centros que hay en Madrid y explica “con todo el mundo he podido hablar de la adopción, excepto con mis padres y mis hijos”.

El psicólogo, después de unas cuantas sesiones de terapia, fue el que finalmente la apaciguó y la ayudó a encontrar el equilibrio entre su familia -esas tres piezas que, de alguna forma, integran sus padres, sus hijos y su madre de nacimiento- y sus conflictos internos. Beatriz necesitaba conocer sus orígenes, saber quién era y qué le había ocurrido a aquella mujer sin hacer daño a nadie.

Por Equipo editorial Elbebe.com

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Hasta no hace muchos años hablar de adopción entre padres e hijos adoptivos era sinónimo de un sepulcral silencio. Los padres creían que informar sobre la verdad a sus hijos podía afectar a su desarrollo físico y emocional. Hoy, los estudios de psicología infantil demuestran que no revelar el origen del niño adoptado produce efectos perjudiciales en la persona y genera una brecha de desconfianza e inseguridad entre padres e hijos adoptivos.
Muchos niños adoptados desconocen su origen

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En España, desde que se aprobó la Ley de Adopción Internacional el 28 de diciembre de 2007, todos los hijos, incluso los concebidos mediante técnicas de reproducción asistida, tienen derecho a conocer sus orígenes biológicos a partir de la mayoría de edad.

Un derecho que ya reconocía el Código Civil y que las Comunidades Autónomas recogían en sus respectivas legislaciones, ya que las competencias en materia de adopción están transferidas.

Sin embargo, la realidad es otra. Para muchos hijos adoptados su historia y origen familiar todavía son como una hoja en blanco, pendiente de ser escrita. Este no es el caso de nuestra madre protagonista, Beatriz (Madrid, 1971), que fue todo un regalo para sus padres.

Su infancia transcurrió dentro de la normalidad, como la de cualquier niño, feliz y sin demasiadas complicaciones, pasando por las etapas propias de la vida: infancia, adolescencia, madurez... Sus padres adoptivos le brindaron todo el amor, comprensión y cuidado desde sus primeras horas de vida, y así ha sido hasta hoy. Sin embargo, no hablar de su adopción como algo natural la condujo, años más tarde, a hacerse muchas preguntas en silencio.

A finales de los años 70, la adopción era un hecho casi privado, sin notoriedad pública, reservado a la familia y a un grupo reducido de amigos. Nadie preguntaba nada, ni nadie daba explicaciones. En aquel momento se protegía más la voluntad de los padres que el derecho a la información de los hijos.

Además, los padres adoptivos vivían con un temor acérrimo a que su entorno los estigmatizara por sus problemas de esterilidad o que en algún momento sus hijos le "espetasen" eso de “quiero saber algo de mi familia de origen”, o años más tarde aquello de “cállate, tu no eres mi padre”. "Algunas de las razones por las que los padres temen hablar de la adopción son el pudor, la falta de preparación o las limitaciones a la hora de expresar sus sentimientos", señala Felipe Marín, psicólogo y psicoanlista del Centro Th. Reik, que ofrece un servicio de apoyo postadoptivo a las familias residentes en la Comunidad de Madrid desde el año 2005.

La adopción. La cara y la cruz de una madre adoptada

En el caso de Beatriz, llegó un momento en que no podía dejar de preguntarse por qué era tan diferente de sus padres. Y aunque había muchas similitudes fruto de la convivencia, también había bastantes diferencias. Hoy sabe lo que es ser madre, ya que tiene tres hijos. Y la única pieza de su historia que le faltaba por conocer, la ha conseguido encajar. Ha deshecho el nudo que llevaba dentro y reducir, si cabe, la distancia que la separaba de su familia producida por la ausencia de comunicación. Un silencio que ha mimetizado de sus padres y que, por extensión, también ha marcado su relación con sus hijos.

¿Qué ocurre cuándo descubre que es adoptada?

Beatriz necesitó saber quién era cuando fue algo mayor, alrededor de los 30 años, momento en que ya era madre de tres hijos, estaba felizmente casada y la relación con sus padres era buena. Conoció su condición de adoptada desde que tuvo uso de razón, alrededor de los 7-8 años.

Desde pequeña fue una niña muy curiosa y sobre todo, muy observadora. El primer indicio de sus sospechas fue la diferencia de edad que la separaba de sus padres, ya que eran algo mayores a los de su generación de amigos. El segundo fue su condición de hija única. Su madre, aparte de cuidar a su padre y a ella como si fuesen familia numerosa, siempre manifestó su pesar por no tener más hijos, pero nunca le ofreció una explicación clara de por qué no podía tener descendencia. El tercero fue cuando encontró una fotografía de su madre en bañador y sin tripa un mes antes de su nacimiento. Y el último, estudiando los grupos sanguíneos en clases de biología, cuando tenía once o doce años, se dio cuenta de que genéticamente era imposible que fuera hija biológica de sus padres.

Beatriz siempre tuvo dudas, pero no tenía certezas. Durante todo ese tiempo calló y no dijo nada. Hasta que llegó un día, con 13 años, que le comentó a una amiga que creía que era adoptada y ella, para su sorpresa, le respondió- Anda, ¡pues claro!.

Muchos menores, al igual que Beatriz, sospechan de su condición de hijos adoptados desde temprana edad. Sin embargo, el temor de las familias a revelar la verdad sobre sus orígenes conduce a muchos de ellos a inhibir su capacidad de preguntar e inconscientemente frenan su curiosidad natural.“Una de las consecuencias de la ausencia de información es anular el deseo de conocer. Estas situaciones conducen a los hijos a pensar que saber resulta peligroso y que puede poner en peligro el amor que tienen los hijos por sus padres”, señalan Lila Parrondo y Juan Alonso Casalilla en el libro El reto de ser padres (Ed. Salvat).

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La mayoría de los hijos adoptados en algún momento de sus vidas decide conocer su pasado y buscar a su familia biológica.

Los servicios de postadopción se encargan de ofrecer apoyo psicológico y asesoramiento a las familias que adoptan ante las dificultades relacionadas con la adopción.

Por ejemplo, si la pareja se quiere separar después de la adopción o si los hijos adoptivos quieren buscar a su familia biológica.

En España este servicio es relativamente reciente. Algunas Comunidades que disponen de servicios de postadopción son las siguientes que señalamos a continuación:
 

ANDALUCÍA

Andalucía Oriental 
952 217 822
Andalucía Occidental 
945 222 917

ARAGÓN


Asociación Afada
625 516 630

CASTILLA LA MANCHA

Asociación Amada
926 541 286 o 618 139 684

CASTILLA LEÓN

Asociación Arfacyl
983 298 963

CATALUÑA

Servicio de Postadopción del ICAA
934 831 824

EUSKADI

Asociación Ume Alaia Bizkaia
688 649 282
Ume Alaia Gipuzkua
943 245 606
Diputación Foral de Guipúzcoa
943 112 677

BALEARES

Asociación AIBA
656 599 955

MADRID

Adoptantis
914 164 837
Centro de Psicología Dinámica Th Reik
915 932 434
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