Amenaza de aborto: una situación de incertidumbre

La amenaza de aborto pone en juego muchas emociones de la mujer: su ilusión, sus expectativas, su deseo de ser madre, su proyecto de una vida en familia.

Una amenaza de aborto es una situación que indica que el embarazo está en peligro.

El pronóstico dependerá de cada caso, pero se sabe que, aproximadamente el 50% de los embarazos que sufrieron amenaza de aborto en el primer trimestre llegará a término.

Cuando una mujer sufre una amenaza de aborto se enfrenta a una situación de incertidumbre, algo difícil de manejar.

Su embarazo se ve amenazado, pero es imposible determinar lo que sucederá. Lo único que puede hacer es esperar.

Desde el momento en que la pareja decide que quiere tener un bebé y, más aún, cuando la prueba de embarazo da positiva, la mujer comienza a representar simbólicamente a su futuro bebé. Empieza a generar expectativas, deseos e ideas en torno a ese bebé y comienza a vincularse afectivamente con él.

Es más, la representación simbólica sobre la propia maternidad surge muy pronto en la mujer, desde que la niña que fue sabe que quiere ser madre.

Por ello, aunque solo hayan transcurrido unas pocas semanas desde que el embarazo se inició, el vínculo afectivo de la mujer con su embarazo y la representación de su maternidad es fuerte.

Así pues, cuando su embarazo se ve amenazado, la realidad es que toda la representación que la mujer ha construido en torno al bebé también corre peligro.

Emociones fluctuantes ante la amenaza de aborto

El miedo a la pérdida genera mucha angustia y ansiedad a la mujer. También la incertidumbre sobre lo que sucederá.

La mujer entra en una “montaña rusa” de emociones: en ocasiones se encuentra optimista y animada mientras que otras veces su estado de ánimo cae en picado hacia el más absoluto pesimismo y la desesperación.

Estas emociones variables suelen ser difíciles de manejar, puesto que para la mujer es una situación completamente desconocida, para la que no está preparada.

Además, en este proceso de incertidumbre, la mujer suele encontrarse bastante sola e incomprendida. La reacción social más común es restar importancia a lo que supone la amenaza de aborto.

Para las personas de su entorne es difícil empatizar con la mujer que está experimentando la amenaza, puesto que no conocen toda la representación simbólica con la que la mujer ya ha vinculado afectivamente con su embarazo y su futuro hijo.

Por otro lado, la recomendación de reposo absoluto, que es la pauta médica que se da cuando existe amenaza de aborto, complica más todavía las reacciones emocionales de la mujer.

El no poderse mover limita mucho el entretenimiento y la distracción de la mujer, lo cual repercute en que centre más su atención en la amenaza de aborto.