La exposición de los niños a las pantallas: efectos y recomendaciones sobre su uso

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Nos rodean y se han convertido en compañeras infatigables de nuestras vidas. Ya no entendemos nuestra existencia sin ellas. Las usamos en el metro, en el trabajo, mientras comemos o «hablamos» con los amigos. En ocasiones son varias las que están encendidas. Y lo peor es que nuestros hijos están más enganchados que nosotros. Son las pantallas: de televisión, de ordenador, de móvil…

En 2006 el pediatra alemán Peter Winterstein realizó un estudio en el que solicitaba a unos 2.000 niños de entre 5 y 6 años estudiantes de escuelas públicas, que realizasen el dibujo de una figura humana.

Tras analizar distintos hábitos de los niños, entre ellos el consumo de televisión, agrupó los dibujos según su exposición diaria a la pantalla.

El resultado fue muy elocuente.

Los niños que consumían menos de una hora de televisión (franja superior del dibujo) estaban realizados con más detalle, expresividad y relieve.

Los de los niños que veían más de tres horas al día (franja inferior en la imagen) eran apenas unos trazos sin detalles, burdamente dibujados, más inmaduros.

Hace ya varias generaciones que los niños pasan muchas horas de su tiempo frente a todo tipo de pantallas electrónicas. La mayoría de nosotros nos hemos criado con la televisión.

Sin embargo desde hace diez años el uso de ordenadores, tabletas y móviles está exponiendo a los pequeños a muchas más horas. La facilidad de acceso a estos dispositivos y la capacidad para absorber su atención son razones muy poderosas para estar alerta de los riesgos.

Estamos hablando de un elevado porcentaje de niños que con menos de dos años son consumidores intensivos y pasivos de televisión o de vídeos en los móviles.

¿Cómo afecta a los niños la exposición a pantallas?

Existen muchos estudios que analizan sus efectos.

En 2012 el investigador francés Michel Desmurguet realizó un amplio estudio para conocer los efectos que la exposición a las pantallas producía en los niños (“Efectos sobre el desarrollo cognitivo de los niños de una exposición crónica a las pantallas”), en el que llegó a la conclusión de que éstos impactan negativamente en muchas áreas de su desarrollo y que se resumen en:

  • Pérdida de logros escolares
  • Retrasos en el desarrollo lenguaje
  • Disminución de la capacidad de concentración y atención
  • Merma en las horas de sueño
  • Aumento de la agresividad

Además incrementa el riesgo de sufrir depresión en la juventud.

También son importantes los efectos que se producen en el estado físico de los pequeños tal como revela el estudio del Dr. Trucker “La relación de la televisión con respecto al estado físico y la obesidad de las personas” y en el que se concluye que un consumo moderado de televisión está relacionado con buen estado de forma, mientras que el uso intensivo afectaba muy negativamente al tono físico generando sobrepeso y obesidad.

Sin embargo, es sobre el efecto en el desarrollo del cerebro de los niños menores de 5 años dónde debemos estar más preocupados, tal como demuestran los dibujos del Dr. Winterstein.

Antes de los tres años el cerebro de los niños se está desarrollando con gran rapidez y son muy sensibles al entorno que les rodea.

Se están construyendo la estructura y las conexiones cerebrales sobre las que se van a desarrollar su cerebro a lo largo de los siguientes años. Esta etapa se llama periodo crítico y sus efectos durarán para siempre, marcando la personalidad e inteligencia de la persona y su capacidad para establecer relaciones sociales.

Los niños necesitan estímulos del exterior, en un entorno de tres dimensiones, con los tiempos de respuesta y con todas las sensaciones del mundo real.

Las pantallas no pueden ofrecerles olores, experiencias para el tacto, escuchar la voz de sus padres, estímulos frente a un gesto o una sonrisa, escenarios en tres dimensiones con profundidad de campo, ni respuestas a largo plazo que signifiquen procesamiento cerebral.

Estas son las reglas que han marcado nuestra evolución y que han desarrollado nuestras conexiones neuronales desde hace miles de años y por tanto nuestro comportamiento de especie social e inteligente.

Las pantallas ofrecen a los niños sobre todo respuestas inmediatas en forma de colores, formas y sonidos que activan en su cerebro la producción de dopamina, neurotransmisor responsable de estimular las sensaciones de bienestar y recompensa y relacionada con el placer inmediato.

¿Sabías que la cocaína y el tabaco son también estimuladores de dopamina, la causa principal de su poder adictivo?

¿Cómo podemos evitar o controlar la sobreexposición de los niños a las pantallas?

Frente a estos riesgos y debido a la facilidad con que los más pequeños pueden caer en una exposición intensa ante las pantallas, la AAP (American Academy of Pediatrics)realiza una serie de recomendaciones sobre el uso de las pantallas:

  • Evitar el uso de ordenadores, smartphones y tabletas en los menores de 2 años.
  • Los preescolares, de los 3 a los 6 años, no deberán consumir más de una hora al día en programación infantil de calidad cómo “Sesamo Street”, “Teletubbies”, «Pocoyó»,…
  • En la escuela primaria y durante la adolescencia no permitir que el consumo de contenidos multimedia reemplace actividades muy importantes como al menos una hora de ejercicio físico diario, las comidas en familia, horas de sueño suficientes o jugar con amigos.
  • Para todas las edades los padres deben ser los consejeros mediáticos de sus hijos.

Además la APP ofrecen la posibilidad de crear un plan de consumo de medios para toda la familia de forma online.

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