Cómo regular la conducta de tu hijo: factores clave

La autoridad es la capacidad que tenemos los padres para regular la conducta de nuestros hijos, transmitiéndoles normas de comportamiento y estableciendo límites. Se relaciona con el control del comportamiento, la comunicación entre la familia y la exigencia de responsabilidad a los niños.

La autoridad se refiere al poder que tiene o ejerce una persona sobre otra.

En el caso de los padres este poder sobre los hijos es claro: es un poder físico pero también de mayor conocimiento.

El tema de la autoridad es siempre fuente de conflictos.

Aunque es algo que viene dado por el hecho de ser padres, varía mucho la forma que tiene cada uno de ejercer este poder.

La autoridad implica una serie de puntos:

  • El control sobre los hijos es un continuo, que puede ir desde el control más estricto hasta un control laxo o falta del mismo.

Hay familias donde se quiere saber en todo momento qué hacen o dejan de hacer los hijos y cómo se lleva a cabo todo y otras en las que no se controla en absoluto a los hijos.

Además este control se puede llevar a cabo de varias maneras. Imponiendo las decisiones o mediante la inducción, el razonamiento de las normas acompañado de la gestión de premios y castigos.

  • La comunicación entre padres e hijos

Hay familias donde el diálogo es frecuente y se toma en consideración a los niños a la hora de tomar decisiones y otras en las que la comunicación es escasa y no se permite que los pequeños se expresen.

  • La exigencia de responsabilidad a los niños

Aquellos padres que animan a sus hijos a asumir responsabilidades acordes con su edad (que se vistan solos, que coman solos, que aprendan a hacer la cama,…) potencian la madurez de sus retoño.

Sin embargo, aquellos que subestiman constantemente las competencias de sus hijos favorecen que sean incapaces de forma perpetua.

  • El afecto en las relaciones es muy variado

Hay familias en las que las expresiones de afecto son frecuentes, mientras que en otros hogares la expresión es menor o solo circunscrita a la intimidad.

Según se combinen estos cuatro factores nuestro estilo educativo será de un tipo u otro.