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El Mobile World Congress niega el acceso a una madre lactante con su bebé de 5 meses y la acusan de poco profesional

 

No sé que os parecerá a vosotros, pero a nosotros indignante. No encontramos otra palabra mejor para calificar este hecho. El pasado jueves 25 de febrero de 2016, Esther Yuste intentaba acceder al recinto del Mobile World Congress (MWC), que se celebra en Barcelona, con su acreditación correspondiente. Hasta que le negaron el acceso al recinto por ir acompañada de su hijo, un bebé de 5 meses. Ante la negativa, Yuste señaló: » No es un niño, es un bebé lactante, que no se mueve ni llora. No lo llevo al congreso por capricho, sino por necesidad de conciliar vida profesional y familiar«. Tras esto, sentenciaron: «entrar con un bebé en el congreso es muy poco profesional«. Sigue leyendo

El difícil arte de conciliar, a debate gracias a Bescansa

Conciliación laboral y familiar

Recientemente alabábamos la decisión del primer político nipón Kensuke Miyazaki, de 34 años, de acogerse a un permiso de paternidad para favorecer la crianza de su futuro hijo. Mientras, aquí, en España, las portadas de los periódicos se llenan de opiniones en contra de la actitud de la diputada y número tres de Podemos, Carolina Bescansa, que acudió el pasado miércoles 13 de enero de 2016 al hemiciclo con su bebé en brazos.

Hay quienes dicen que se trata de un gesto meditado con fines políticos. El congreso tiene guardería (aunque de pago) desde el año 2006 y voto telemático desde 2011. Y también quienes señalan que el trabajo no es lugar para un bebé. “La conciliación pasa por estar más tiempo en sus espacios (en el de los hijos), no ellos en los nuestros”, tuiteaba al calor de la discusión la periodista Belén Carreño con el apoyo y retuiteo de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona.

Si bien es cierto que el Congreso no es el mejor escenario para un niño, sí lo es también que en nuestro país es necesario seguir trabajando el tema de la conciliación, una de las peores de Europa (jornadas laborales interminables, falta de ayudas para los padres, horarios escolares descoordinados con los de los progenitores,…). Las mujeres lo siguen teniendo difícil: para trabajar, para ser madres y para conciliar. ¿Qué problema hay en llevar al niño al trabajo si la situación lo requiere? Lo importante es poder elegir el qué, cómo y cuándo. La mayoría de las madres no podemos.

En España conciliar es sinónimo de renuncia. ¿Por qué tenemos que aparcar aquello que nos gusta hacer para ser y ejercer de madres? Muchas mujeres con ambiciones profesionales lo hacen. No hay alternativa. Ni corresponsabilidad. No hay solidaridad. Y es necesario recordar que la población española es una de las que más envejece de Europa. Cada vez se tienen menos niños, y más tarde.

La sociedad debe estar preparada para la crianza ya que los niños son nuestro bien más preciado, son el futuro. También debe estar preparada para la crianza compartida entre la madre y el padre. Para el intercambio de roles y romper de una vez por todas con los estereotipos. Imágenes como las de Bescansa debería haber muchas. Y hay algunas. Desde aquí, nuestro apoyo.

Kensuke Miyazaki, el primer político nipón que piensa acogerse a un permiso por paternidad

Kensuke Miyazaki

Imagen extraída del perfil de Facebook

Kensuke Miyazaki, de 34 años, va a ser padre muy pronto, el próximo mes de febrero. Y será el primer parlamentario nipón que piensa acogerse al permiso de paternidad cuando su mujer, Megumi Kaneko, también política y parlamentaria del mismo partido, de a luz. Se trata de un hecho insólito en Japón, desgraciadamente.

Japón es un país en el que los parlamentarios, sean hombres o mujeres, no disponen de una ley que regule este derecho. La representación femenina de la cámara es insignificante: de los 475 escaños, solo hay 45 diputadas. Miyazaki quiere empezar a dar ejemplo y también promover la participación de los padres en la crianza de los hijos. «Es normal que los padres se encarguen del cuidado de los hijos desde el nacimiento hasta los 3 años, cuando se está formando su personalidad«, ha declarado recientemente a la prensa en Tokio.

Sus colegas en cambio no dan crédito. Consideran descabellada la decisión de Miyazaki, que también ha sido muy criticada por sus propios compañeros de partido. Le acusan de malgastar el dinero de los contribuyentes. Asimismo, señalan que el permiso de paternidad es para los trabajadores, no para los políticos. Y le recuerdan que si tanto interés tiene por el cuidado de sus hijos, por qué no contrata a una niñera. ¡Sin palabras!

En Japón existe la arraigada creencia de que los hombres son los encargados del sustento familiar. Y acogerse al permiso de paternidad, se considera una falta de compromiso con el trabajo. De hecho, solo el 2,3% de los padres nipones se acoge a este derecho, siendo uno de los permisos más generosos del mundo: hasta 12 meses de ausencia laboral con el 50-60% del sueldo (también para madres).

Las mujeres, en cambio, son las responsables… del cuidado de los hijos. En Japón, 7 de cada 10 mujeres abandona su puesto de trabajo tras ser madre. Si a esto le sumamos que la población cada vez envejece más y que la natalidad ha descendido preocupamente en los últimos años, el problema se agrava mucho más. Los expertos creen que una solución para incrementar los bajos índices de natalidad es una distribución más equitativa de los permisos de maternidad/paternidad.

La ejemplar estrategia de Miyazaki es ausentarse durante un mes. Y demostrar que sí es posible conciliar vida laboral y familiar. Todo un gesto por su parte, que se suma a la estrategia «Womenomics», lanzada por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, para apoyar a las madres trabajadoras y favorecer la incorporación de la mujer al mundo laboral. En 2020 se espera que el 13% de los padres se acoja al permiso por paternidad.

Por lo pronto hay que esperar para ver en qué queda la cosa y si este es el primer paso para conseguir la ansiada igualdad sin renunciar al trabajo ni a la maternidad.

Datos curiosos sobre el permiso de paternidad en Japón:

Japón es uno de los países más generosos con el permiso por paternidad: 52 semanas con el 50-60% del sueldo cubierto.

Menos de un 3% de los padres disfruta de este derecho.

En Japón el permiso de paternidad está cubierto por las aseguradoras, no por los empresarios.

Japón tiene un serio problema de natalidad. Para incrementarlo, en 2010 se lanzó otra iniciativa: permitir a los padres trabajar menos horas.

La conciliación familiar y laboral

Recuerdo la adolescencia machacada por los reiterativos sermones de mi padre cuando le entregaba las notas plagadas de cates: “Pero Guadalupe, ¿tú a qué aspiras en esta vida? ¿Es que no te das cuenta de que si no estudias no vas a llegar a nada?” -me soltaba con una mirada que iba de la lástima a la indignación por lo cazurra y vaga que le había salido la niña.

Se ve que de tanto repetirlo, sus palabras me dejaron huella, y no solo me chupé mis cinco añitos de universidad, sino que salí de ella con tremendas ganas de comerme el mundo en el terreno profesional.

Toda esta introducción no es solo otro más de mis desvaríos. Viene a colación de una noticia que hace unos días se publicaba en distintos periódicos nacionales: “En Madrid, 35.000 menores de 0 a 3 años se quedarán sin plaza en los centros públicos de educación infantil”. Ergo, si las solicitudes ascendían a unas, digamos, 66.144, del dato anterior se traduce que más de la mitad (35.000) NIÑOS (que no patatas, ni naranjas… si no seres humanos) se quedarán en la calle; lo cual implica que tendremos que buscar plaza en guarderías privadas cuyo precio oscila entre los 400 y 500 euros de media al mes.

Ante semejante panorama, las mamás universitarias, profesionales, trabajadoras nos palnteamos:

a) Pagaré un centro privado, aunque en ello se me vaya una parte importante de mi sueldo y apenas vea a mis niños.

b) Si me pido la reducción de jornada podré estar más tiempo con mi familia, pero la nómina se reducirá en paralelo, y en la empresa habré marcado mi techo.

c) ¿Y si cuido yo de mis niños y me ahorro el sueldo de una cuidadora o el precio de la guardería?

Y es entonces cuando me acuerdo de mi pobre padre y me digo: ¿Pero para qué demonios nos han inculcado desde pequeñas el valor del esfuerzo, del aprendizaje, de la formación de la persona si de adulto la sociedad te ningunea?

Creo que la maternidad jamás debería estar reñida con la incorporación de la mujer al mundo laboral, pero si el sistema no nos facilita mecanismos de apoyo (guarderías públicas en todos los barrios, ampliación del periodo de baja por maternidad, jornadas concentradas…) ¡no hay “conciliación” que valga! ¿Qué le diré a Sarita cuando le dé pereza ponerse a hacer los deberes?: “Nada mi amor, pasa. Si total cuando tengas hijitos te bastará con saber cambiar pañales y hacer la comidita. Nadie va a esperar más de ti. Nadie te va a permitir que hagas mucho más”.

LO SIENTO PERO ME NIEGO, ¡ESTO TIENE QUE CAMBIAR!

En tu caso: ¿cuántas de vosotras habéis podido seguir trabajando después de la maternidad? ¿Cómo os organizáis? ¿Existen guarderías públicas en vuestros barrios?

Autora: Cecilia Frías

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