Seguridad infantil: ¡No quiero que mis hijos se hagan daño!

Niños jugando El motor del desarrollo de los niños pequeños es el juego libre, la experimentación y la exploración del entorno que les rodea.

Permitir y promover esta interacción de los niños con su entorno es labor de los padres para facilitar su adecuado desarrollo.

No obstante, también es tarea de los padres ofrecer a sus hijos la protección y el cuidado necesarios para que sus hijos puedan llevar a cabo su actividad de interacción con el entorno.

Esta actividad de los niños en su ambiente, muchas veces, puede generar cierta sensación de inseguridad a los padres.

El miedo a que el niño se caiga o se golpee es una emoción natural de los padres, asociada a la necesidad que antes comentaba de procurar atención, seguridad y cuidado a los hijos.

Ninguna madre ni ningún padre en su sano juicio quiere que su hijo se haga daño. Sin embargo, los niños necesitan moverse, jugar y explorar y, en ocasiones, los padres pueden percibir como potencialmente peligrosas algunas de las actividades de sus hijos.

Realmente, muchas veces es difícil encontrar el equilibrio entre la necesidad de exploración de los niños y la garantía de seguridad que los padres tenemos que proporcionarles.

Muchas madres nos cuestionamos en qué punto la protección comienza a ser sobreprotección. Asimismo, muchas veces nos planteamos si nuestros miedos son objetivos, si se corresponden con la realidad o si son exagerados.

En mi caso, trato de favorecer que mi hija juegue, descubra su mundo y a las personas que le rodean, acompañándola en su progresiva adquisición de autonomía física y emocional.

Trato de adaptarme a sus necesidades, esperando a que ella me las transmita (bien verbalmente o bien a través de indicadores no verbales), sin forzarla ni frenarla.

Aun así, a veces me es difícil percibir claramente el límite entre lo que ella necesita y lo que yo creo que es más beneficioso para ella.

En realidad, creo que las madres debemos de realizar, de una manera constante, un ejercicio de reflexión, autoanálisis y observación de nuestros hijos y de nosotras mismas para poder interactuar con ellos de manera que no frenemos su desarrollo natural y que garanticemos adecuadamente su seguridad en las distintas situaciones.

En tu caso: ¿Dejas que tus hijos experimenten durante el juego?, ¿Sueles tener miedo a que se caigan o hagan daño? ¿Los proteges o sobreproteges?

Autora: Mónica Serrano

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