Mis trucos para prevenir y reducir las rabietas de mi hija

Las rabietas son un reto para los padres. Cuando, alrededor de los 2 años, nuestros hijos empiezan a tener rabietas, nos encontramos ante situaciones que muchas veces no sabemos manejar y que pueden llegar a ser desesperantes.

Ver a tu hijo llorar, tener un berrinche o patalear es muy desagradable para todo padre. De hecho, creo que a todos nos gustaría poder evitarlas. Sin embargo, esto no es posible. Las rabietas forman parte del desarrollo de nuestros hijos y aparecerán en todo caso, en mayor o menor medida.

Trucos para prevenir las rabietas

Muchos profesionales recomiendan no hacer caso al niño cuando tiene una rabieta, extinguir la conducta a base de no prestarle atención. En mi opinión, este consejo es poco empático, pues el niño que tiene una rabieta está experimentando mucho malestar emocional y necesita ser acompañado y sostenido por su padres.

Yo, personalmente, trato de evitar, en la medida de lo posible, los conflictos con mi hija de casi 2 años. Trato de eliminar tentaciones (como, por ejemplo, no poner al alcance de su vista una bolsa de patatas si no quiero que las coma).

También, trato de respetar sus preferencias y de permitirle tomar decisiones (por ejemplo, le dejo elegir qué quiere merendar entre varias opciones saludables o le permito decidir si quiere ir a la calle en la sillita de paseo o andando).

Por otra parte, intento ser muy flexible con los límites. De hecho, en casa se deben respetar los límites relacionados con la seguridad y salud de personal y el respeto a los demás, pero el resto de límites no son rígidos.

Además, siempre le explicamos de una manera sencilla y breve a la niña el por qué del límite y le ofrecemos una o varias alternativas de comportamiento (por ejemplo, no puedes pintar las paredes, pero puedes pintar en el cuaderno o en la hoja de papel).

Aún así, en algunas ocasiones (puedo decir que en pocas) mi hija tiene rabietas. Cuando esto sucede, la tomamos en brazos y tratamos de consolarla, de expresarle que comprendemos su sufrimiento y que estamos con ella. Cuando se ha tranquilizado un poco, tratamos de distraerla con otra actividad.

Entonces, ¿cómo abordo las rabietas?

Esta es mi manera de abordar las rabietas: primero, la prevención, tratar de evitarlas en la medida de lo posible y, después, cuando aparecen, el acompañamiento emocional y la distracción.

Puedo afirmar que esta manera de tratar las rabietas de mi hija me funciona bien, pues sus rabietas son poco frecuentes y poco intensas. Además, los límites que hemos establecido, al no ser excesivos, son respetados por ella sin acarrear conflictos ni otras dificultades.

En ningún caso creo que sea positiva la retirada de atención y de afecto que recomiendan algunos profesionales, pues nuestros hijos necesitan, para desarrollarse adecuadamente, que les transmitamos que nuestro amor por ellos es incondicional.

Y vosotras, ¿cómo abordáis las rabietas de vuestros hijos?

Autora: Mónica Serrano

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