¿Se ha convertido la infertilidad en un problema económico y social?

Hoy voy a hablar de un tema que no he experimentado en primera persona, pero que sí he acompañado de cerca a mujeres y hombres que lo han padecido y lo padecen.

Cuando una pareja decide comenzar a buscar un embarazo, su ilusión y su deseo de concebir un hijo les llena de alegría. Sin embargo, cuando empiezan a pasar los meses y ese embarazo no llega, la pareja empieza a preocuparse. Cada vez que la mujer tiene el período, se convierte en una tremenda decepción.

Si el tiempo sigue pasando y el embarazo sigue sin llegar, la preocupación de la pareja pasa a transformarse en angustia y desesperación. Después de un período de decepciones, ansiedad y tristeza, muchas parejas deciden acudir a especialistas en fertilidad.

Tras someterse a las pruebas pertinentes, llega el momento del diagnóstico. Cuando una pareja recibe el diagnóstico de infertilidad, el impacto emocional es muy fuerte. Culpabilidad, baja autoestima, tristeza… se entremezclan durante el duelo por la fertilidad perdida. El fuerte deseo de tener un hijo se ve frustrado.

Sin embargo, actualmente disponemos de múltiples tratamientos de fertilidad y de reproducción asistida que devuelven la ilusión a las parejas diagnosticadas de infértiles.

Se abre una puerta a su esperanza, pueden conseguir el tan deseado embarazo y el tan deseado bebé si se someten a diversos tratamientos.

Muchas parejas depositan toda su confianza en estos tratamientos para ver hecho real el deseo más importante de sus vidas: ser padres.

La Sanidad Pública ofrece estos tratamientos, pero la lista de espera es muy extensa y muchas parejas no pueden esperar. Por ello, muchas parejas recurren a centros privados de reproducción asistida.

Estos tratamientos son largos y costosos. No todas las personas pueden permitirse, económicamente, realizarlos. Además, la mayor parte de las veces, el embarazo no se consigue a la primera y hay que repetir el tratamiento varias veces.

De esta manera, al peso psicológico que supone someterse a este tipo de tratamientos se le añade la presión económica que supone su elevado coste. La pareja que está sometiéndose a este tipo de tratamientos tiene que asumir un elevado coste emocional y económico.

Pero lo más duro en este sentido es cuando una pareja no puede permitirse asumir el coste económico del tratamiento o tiene que interrumpir dicho tratamiento porque no puede continuar pagándolo.

En estos casos, la infertilidad pasa a convertirse también en un problema socioeconómico, enmarcado en una sociedad de consumo en la que sólo acceden a determinados bienes quienes pueden permitírselo económicamente.

Desgraciadamente, muchas parejas con problemas de fertilidad ven frustrado su deseo de ser padres por una cuestión económica.

Y tú, ¿crees que , en ocasiones, la consecución de la maternidad o paternidad dependen del nivel económico de la pareja? ¿Conoces a alguien que haya vivido esta experiencia? Comparte tus comentarios con nosotros.

Autora: Mónica Serrano Múñoz

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3 pensamientos en “¿Se ha convertido la infertilidad en un problema económico y social?

  1. Maria

    Hola a tod@s, antes que nada mucho animo. El camino suele ser largo pero al final suele dar sus frutos. Nosotros tuvimos a nuestro pequeño hace 16 meses yo tenía 40 años. Llegó tras 3 inseminaciones, muchos pinchazos, tratamientos y desilusiones y por fin en la primera in vitro lo conseguimos, ahora nos estamos planteando utilizar los 2 embriones que nos quedaron congelados.
    En su momento nos planteamos intentarlo y no quedarnos con el «y si hubieramos….y si hubieramos hecho….» y tuvimos la gran suerte de conseguirlo.
    Mucha suerte a tod@s y no perdais la esperanza.

  2. Cristina

    Quiero dar animo a las parejas que no pueden tener bebés, porque a veces es nuestro cuerpo que no está de acuerdo con lo que queremos y en un momento de relax es cuando vienen.
    A veces nos preocupamos porque ya nos estamos haciendo mayores, también hay que pensar que a más mayormás difícil ser madre por primera vez, y que hay mayor probabilidad de tener abortos, también hay que pensar que vida hemos llevado antes de sentar la cabeza, pues muchas veces lo que recogemos ahora es lo quehemos hecho mal de jovenes y a más mayores más difícil de remediar, no es solo pensar en alcohol, drogas y tabaco, sino también pensar en si hemos tenido trastornos alimentarios o si no hemos tenido una alimentación adecuada en alguna época porque no se lo podían permitir, también mirar si hay algunas enfermedades como la diabetes.
    Si está todo controlado y se dice la verdad a los médicos desde un principio se dan menos vueltas y es más rápido quedarse.
    Os lo dice una que ha sido madre en la lista de espera de in vitro en la seguridad social.

  3. Tatiana

    Hola a tod@s,yo si he sufrido este terrible problema.Afortunadamente puedo decir q tengo dos hijos preciosos,pero despues de años de sufrimiento ydinero,mucho dinero.Algunas clinicas privadas van a sacarnos el dinero,ofreciendo tecnicas mas caras sin motivo,estad alerta y si no confiais,pedir una segunda opinion.A mi m paso,ojo.

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