Noches en vela: ¡los despertares nocturnos de mi niño!

Mis dos hijos, tanto Sara como el pequeño Álex, no me dejan pegar ojo por sus trastornos del sueño. La primera por sus pesadillas (que ya os comenté en el post “¡mi niña tiene pesadillas!“) y el segundo por sus despertares nocturnos.

¡Dichosas aquellas mañanas en las que me despertaba tranquilamente mientras mi chico, que es un cielo, preparaba el desayuno con zumito de naranja incluido!

En la actualidad, un lunes cualquiera el día amanece de la siguiente manera: a eso de las 5:30 solemos tener visitante en la cama, pues Álex se presenta en nuestro dormitorio medio grogui, peluche en mano y, a base de estratégicas pataditas se instala cómodamente entre sus agotados papás. Si tengo suerte de poder conciliar de nuevo el sueño, cuento con una horita más antes de que suene el despertador.

Y a partir de entonces empieza la marcha: duchita express y lanzada a la cocina para preparar biberón (sí, confieso que a sus casi tres añazos mi enano sigue adicto a la tetina. ¿Será algún trauma por no haberle dado pecho?), cacao con leche, toneladas de café, tostadas…. ¡Que el ritmo no pare!: saco la ropita de los niños, preparo sus mochilas, le coso el botón al babi (que anoche no podía con mi alma y se me olvidó), les hago el bocata para el recreo… Y cuando parece que la situación está bajo control llegamos el momento de la crisis: los despertares.

Sarita abre lentamente el ojo y cuando ve que por enésima vez su hermanito ha desaparecido de la cama de al lado suelta un grito de indignación y celos: ¡Maaamii…!!! ¿Dónde está Álex?, pregunta la pobre sabiendo perfectamente que el tránsfuga ha huido al paraíso prohibido, o sea, la cama de papi y mami.

Yo me intento justificar: Cariño es que era muy tempranito, y si no se iba a poner a llorar y despertaría a todo el edificio… Aunque tuerce el gesto, le prometo un helado de merienda (¡Dios, tengo que dejar los chantajes!) y accede a vestirse e ir a desayunar.

Con el alboroto, mi pequeño salvaje se levanta y hace acto de presencia. Le echa una sonrisita de venganza a su hermana, y decide que hoy no se pone el uniforme porque quiere ir a la guardería en vaqueros. ¡Hala, nueva lucha para convencerle! No quiero seguir aburriendo al personal, pero solo comentar que para cuando llego a la oficina me encuentro como si me hubiera pasado un terremoto por encima.

En tu caso: ¿cómo son los despertares de vuestros niños? ¿Sabéis de algún tipo de disciplina militar para que obedezcan a la primera?

Autora: Cecilia Frías

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2 pensamientos en “Noches en vela: ¡los despertares nocturnos de mi niño!

  1. Angels

    jajaja, es triste, pero me encanta ver que no soy la única madre con estos problemas….buscando soluciones desesperadas en internet me he encontrado con tu post!!

    me consuela ver que no soy la única en el planeta, a parte, de esto…has encontrado alguna solución????

  2. Maritere

    Uff, leo y me siento tan identificada!! Yo no trabajo fuera de casa, con el sueldo de mi marido, gracias a Dios, vivimos bien. Yo dejé de trabajar cuando tuve a mi primer hijo que acaba de cumplir 5 años, por éso admiro a las madres que además de la casa y los niños trabajan fuera, yo no sé cómo lo hubiera hecho. Tenemos también una niña que en diciembre cumplirá dos añitos. Ambos son lindísimos, alegres, preciosos, felices, pero no duermen bien!!! Él con pesadillas, ella con sus múltiples despertares nocturnos. Cuando alguien me dice que su hijo duerme toda la noche del tirón me pongo verde de la envidia y mi marido y yo nos preguntamos qué hemos hecho para merecer ésto? JA JA JA, Siempre han sido así, es más, si duermen más de tres o cuatro horas seguidas yo me despierto a ver si están bien. De hecho ahora, porque tenemos una temporada de crisis aguda en el mayor y más de cinco despertares en ella, mi marido duerme con uno y yo duermo con el otro, nos los turnamos, con tal de, al menos no tener que levantarnos de la cama continuamente. No sé cuando lograremos ser una familia «normal» en cuanto al descanso nocturno. Aún durmiendo con ellos, dormimos en camas grandes, por lo que en principio no debería haber problemas de espacio, ni mi marido ni yo descansamos bien porque ya se sabe que quien duerme con niños «meao» se levanta, pero es que son dos revoltillos que no paran de moverse aún dormidos, por lo que los codazos, rodillazos, cabezazos son el pan nuestro de cada día, y hay veces en que nos levantamos incluso peor, o al menos de peor humor, que nos hemos acostado. Supongo que todo pasará, estoy segura que sí, pero hasta entonces no veo la hora de poder dormir de manera, como yo digo, natural, ósea dormirme cuando tengo sueño, no cuando me lo permiten, y despertarme, salvo por el despertador, también de manera natural. Tiempo al tiempo. De todas formas me encanta notar la tranquilidad de sus respiraciones cuando vuelven a quedarse dormidos después de alterarse con pesadillas o por miedo, me encanta notar sus manitas cuando cogen la mía y me dicen que qué bien que ya está conmigo.
    En cuanto al momento de despertarlos, vaya vaya, a veces no entiendo cómo pueden despertarse tantas veces por la noche, y luego no hay manera de que se levanten, se hacen los remolones que es un gusto. Los llamo, los muevo, levanto la persiana, pongo música, la tele, les canto, y siguen sin desenrroscarse!!! Pero a mi sí que me despiertan tan alegremente!!!! Así son los niños!!!

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