En verano… ¿los niños se hacen mayores más deprisa?

Ya está todo preparado… en 2 semanas ¡¡¡empiezan las vacaciones!!!! Me refiero a las vacaciones oficiales para padres. Las de los niños empezaron hace ya casi un mes.

Es curioso cómo siendo solo 3 o 4 semanas, según cómo se organicen las vacaciones cada familia, pasan tantas cosas. Claro está que los niños ya llevan unas cuantas semanas de ventaja.

Desde que acabaron el cole han pasado ratos, días, semanas en casa de los abuelos, los tíos o en algún campamento y les ha dado tiempo incluso a aburrirse. Ya han participado en todo tipo de actividades culturales, deportivas, han ido a playas o piscinas y ahora… toca disfrutar de los papis. Y a los padres les toca disfrutar de los hijos. Bueno… disfrutar y sufrir porque, no vamos a engañarnos, no dejamos de levantarnos a las 8, de hacer un montón de cosas durante el día y acabamos igual de cansados o más al final de las vacaciones.

Pero cada verano que pasa, siempre siento un punto de nostalgia antes de empezar: siento que en este tiempo, corto, se van a hacer muy mayores. Todas estas experiencias les nutren de una manera increíble y aprenden mucho, se enfrentan a nuevos retos y su personalidad cambia.

En estos meses, no tienen que aprender a sumar ni restar pero tienen que aprender a vivir: a relacionarse con los primos o los amigos del pueblo, a saber ir al bar a por un helado, a traer las vueltas, a disfrutar sin ponerse en peligro, a nadar, a montar en bici, a coger ranas,… Son tantas cosas y todas tan intensas que influyen de una manera especial sobre ellos.

Los padres también nos relacionamos con ellos desde otra perspectiva. No estamos pendientes de si lo hacen bien o mal, de si terminan a tiempo, de si son buenos o educados. Simplemente les dejamos ser, en el sentido más amplio. Les miramos desde un respetuoso segundo plano y vemos con gracia o estupor los acontecimientos a los que se enfrentan. A mí personalmente me traen tantos recuerdos de mis propios veranos de infancia que termino viviendo en parte esa emoción de lo que les espera por delante.

Y sé que este verano en la maleta, a parte de todo lo material que vamos a meter (que aunque intentemos reducirlo al mínimo, será mucho) también llevaremos unas cuantas dosis de ilusión, de entusiasmo y también de nostalgia y pena. ¿Raro? No tanto si pensamos que durante el verano se hacen mayores un poco más deprisa.

En tu caso: en verano, ¿tus hijos se hacen mayores más deprisa?, ¿les cambia la vida?

Autora: Ainhoa Uribe

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