¿Cuánto debe comer el bebé al inicio de la alimentación complementaria?

Cuando comienzan a ofrecerse los alimentos complementarios al bebé (esto suele ser alrededor de los 6 meses), a las madres nos surgen muchas dudas: qué alimentos darle y en qué orden, cómo prepararlos (triturados, machacados, en trocitos…) o cómo cocinarlos (hervidos, al vapor…). Pero la duda que más agobia a madres y abuelas suele ser qué cantidad debe comer el niño diariamente y cómo conseguir que se la coma.

La cantidad de alimento se convierte muchas veces en motivo de grandes preocupaciones en las familias. Generalmente nos parece que nuestro bebé come poco. Parece que tenemos cierta tendencia a querer sobrealimentar a los niños.

Los pediatras recomiendan unas cantidades orientativas sobre las cantidades recomendadas de alimento que debe comer el niño en función de su edad. También aparecen indicaciones sobre cantidad en los envases de los cereales, por ejemplo.

Muchas veces, los padres tratamos de que nuestros hijos se coman la cantidad recomendada para su edad y, en muchos casos, acabamos frustrándonos o, incluso, desesperándonos.

Pero realmente, si lo pensamos con tranquilidad, el tema de las cantidades es absurdo. No todas las personas necesitan la misma cantidad de alimento para ver satisfechas sus necesidades. Asimismo, no todos los días tenemos el mismo apetito. Con los bebés pasa igual. Por tanto, ¿cómo vamos a pretender que todos los bebés de la misma edad coman la misma cantidad y lo hagan todos los días igual?

Visto así parece lógico dejar que sea el bebé quien regule la cantidad que va a comer sin tratar de convencerle de que coma “una cucharadita más”. Pero en el momento de ofrecerle la comida la cosa cambia. Si no es la madre, es el padre y, si no, la abuela, pero siempre alguien trata de conseguir que el bebé coma un poco más.

La cantidad que ha comido el bebé se convierte, muchas veces, en el centro de las conversaciones familiares o de los desvelos de los padres.

En vista de esto, yo me planteo por qué tenemos esa tendencia a intentar que los bebés coman más de lo que quieren. Parece que tenemos miedo de que se pongan enfermos por no comer suficiente. Pero ¿dónde está el origen de este miedo? Probablemente es una herencia cultural que han ido dejando nuestros predecesores que vivieron épocas de escasez alimentaria.

El caso es que al final estamos acostumbrando a nuestros bebés a que coman más cantidad de la que necesitan. También les estamos transmitiendo que lo positivo y deseable es comer grandes cantidades de alimento. Por esto existen muchos adultos con relaciones extrañas con la comida (comen excesivamente o muy poco, quieren comer pero no lo hacen por no engordar).

En mi opinión, en una sociedad en la que los niños tienen a su disposición alimentos en una cantidad y variedad suficientes debemos respetar que el bebé coma la cantidad que necesita (siempre que se trate de un bebé sano, con un desarrollo adecuado). Esto implica ofrecerle la comida sin tratar de convencerle de que se la coma. Dejarle que coma la cantidad que desee y retirar el plato en cuanto que dé muestras de que ya no quiere más.

Es cuestión de que los adultos nos convenzamos de que el bebé es perfectamente capaz de autorregularse, su cuerpo le dice lo que necesita para crecer saludablemente. Por tanto, intentar que coma la “cantidad recomendada” es una pretensión antinatural que puede ser el comienzo de un problema de alimentación en el futuro.

Y a ti, ¿te preocupa la cantidad de alimento que consume tu bebé?

Autora: Mónica Serrano

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