¿Cómo cambian nuestras vacaciones cuando tenemos niños?

Las vacaciones ya no son lo que eran, sobre todo cuando se tienen niños. Antes de volverme madre, las vacaciones, tanto si eran para descansar como para ir a algunas fiestas, solían ser sinónimo de días sin horarios, de levantarse tarde, de improvisar. Esta es una de las cosas que más cambia al llegar la paternidad: las vacaciones ya no son las de antes.

Madrugamos igual que entre semana, seguimos una rutina bastante estricta de comidas y horas de sueño, planificamos con antelación lo que queremos hacer al día siguiente para preparar todo lo que hay que llevar. Si no, corremos el riesgo de encontrarnos haciendo colas horribles, con los niños desatados y que nos pille el toro sin las comidas previstas. En definitiva, se termina igual de cansado, si no más, de las vacaciones que del día a día.

Los padres nos preparamos durante semanas o meses previos para las vacaciones. Nos hacemos la idea de que vamos a contar con ciertos días de descanso, decidimos un destino, preparamos el viaje, atendemos a las predicciones meteorológicas con más interés que nunca, nos organizamos en el trabajo y cuando ya está todo preparado para salir de viaje, el niño se pone con fiebre la noche anterior.

Y aquí se acaba nuestro sueño de vacaciones, relax y desconexión. Ya todo se centra en controlar que el niño eche los mocos, que calme la tos, que beba mucho líquido y coma bien, que no le suba demasiado la fiebre, que no sude y se quede frío, que vaya al pediatra si la fiebre persiste, que tome los antitérmicos necesarios, que tome el antibiótico a su hora y, por supuesto ¡que no salga a la calle para no empeorar!

Nuestras maravillosas vacaciones, planificadas durante semanas quedan reducidas a eso, quedarse en casa y cuidar de los pequeñajos. Esta es una de las primeras lecciones que uno aprende cuando tiene niños pequeños: amoldarse a las necesidades del más pequeño de la casa.

El consuelo que me queda es pensar que a medida que se van haciendo mayores, poco a poco iremos recobrando la normalidad, ya no habrá tanto riesgo de enfermedades y podremos recuperar esos días libres de rutinas, horarios y quehaceres varios.

En tu caso: ¿cómo has pasado las vacaciones de Semana Santa con niños?, ¿han cambiado mucho desde que tienes hijos?

Autora: Ainhoa Uribe