¿Por qué celebramos la Navidad al margen de nuestras creencias?

Una familia celebra la NavidadTodos los años al llegar estas fechas tengo que responder a la misma pregunta: ¿Y por qué celebráis la Navidad si no sois creyentes? ¿Por qué ponéis árbol de navidad o Belén en casa? Pues bien, sin entrar en polémicas sobre el hecho de que la exclusividad de las celebraciones navideñas pertenezca a la iglesia católica, estas fechas son mucho más que una fiesta religiosa. Se celebra el paso del tiempo, el nacimiento de un nuevo año, dado que tras el solsticio de invierno los días empiezan a crecer, se hace balance de lo pasado, de lo positivo y lo negativo y, sobre todo, se mantiene la tradición de la magia.

La magia es fundamental en el pensamiento infantil. De hecho, las primeras fases en el desarrollo intelectual se denominan “pensamiento mágico”. El pensamiento mágico de los niños consiste en creer que todo lo que sucede a su alrededor ocurre por su propia causa. Es un momento evolutivo en el que el niño se siente el centro del mundo: el centro de las miradas, los comentarios, las muestras de cariño. Y así es (o debería) en la interacción con sus padres. Este pensamiento también es la expresión de su sensación de pertenencia a la familia y la comunidad. A medida que crecen, los niños van desarrollando su individualidad, separándose de la familia y poco a poco cambian su pensamiento mágico por el lógico. La Navidad implica la vuelta a esta magia donde todo es posible y el niño se siente una vez más el centro del universo.

Conseguir que un niño o un adulto se sienta el centro de su universo particular es un ejercicio mágico y sano, que todos deberíamos practicar. Así, a través de la creencia en seres especiales que vuelan en trineo tirados por renos o en reyes que acuden desde el lejano oriente y que están informados de todo lo que le ha sucedido al niño ese año, mantenemos viva su sensación de pertenencia a la comunidad, desarrollamos su capacidad de esperar lo inesperable, de persistir en la esperanza a pesar de toda prueba de realidad y potenciamos su imaginación, fantasía y creatividad.

Todavía recuerdo cuando, ya con unos cuantos años, mi cabeza racional empezaba a dudar de la existencia de unos reyes que entraban por la noche en las casas (¿pero cómo lo hacen? ¿tienen llaves? ) para dejar regalos simplemente a cambio de unos vasitos de leche y unas galletas. Y a cada duda que me surgía, crecía mi asombro al oír que mi abuelo, de profesión maestro y persona culta y leída, daba fe de que estos reyes eran capaces de atravesar las paredes. En el fondo sentía un tremendo alivio al descubrir que podía confiar todavía en la existencia de Sus Majestades.

Y éste es un legado que se mantiene aún vivo en los adultos, ya que para muchos la Navidad es uno de los pocos momentos del año en el que despiertan su niño interior y se dejan sorprender por la magia y la fantasía. ¡Gracias a nuestros hijos podemos vivirla una vez más!

En tu caso: ¿te gusta celebrar la Navidad?, ¿tus hijos disfrutan con estas fiestas? Comparte tu opinión en Secretos de una Madre, el blog de elbebe.com

Autora: Ainhoa Uribe

Un pensamiento en “¿Por qué celebramos la Navidad al margen de nuestras creencias?

  1. flavia

    hola,en mi familia nos encanta festejar la navidad es un momento muy especial donde nos reunimos todos, a demas de celebrar el nacimiento de el niño Jesus siempre un papa se viste de papa noel es hermoso ver las caras de los niños al verlo llegar cargado de juguetes, es un momento unico que disfrutamos el estar en familia.

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