Padres y niños: ¿es posible mirar con objetividad a los hijos?

Madre y bebé De la misma manera que cada niño es un mundo también es cierto que existen padres y padres: muchos perdemos la cabeza relatando con pormenor las monerías de nuestros chicos que, probablemente, al prójimo le traigan al pairo, pero es que el primer “mamá” o la primera noche sin mojar la cama de nuestro pequeño merecen ser aireadas a bombo y platillo.

Lo que no deja de asombrarme es la ceguera de algunos para mirar con cierta objetividad a su descendencia: recuerdo una de tantas visitas al hospital para ver a una mamá recién estrenada. Con esa emoción cansada abrazaba la piel tibia de su bebé mientras el orgulloso padre decía: “Mira qué monada nos ha salido, con esos ojazos azules”, cuando la criatura, amoratada por el esfuerzo del parto y toda ella cubierta de una oscura pelusa, nos observaba desde unas pupilas más negras que el carbón.

También he escuchado justificar a un padre inteligente: “Mi chico se come los libros. Se pasa una media de cuatro horas de estudio” sin calibrar que, a lo peor, el suspenso del chaval deriva, no de la manía del profesor, sino de que en vez de hacer los deberes ha estado pensando en las musarañas.

Otras veces, las excusas llegan para no hacer frente a los puntos flacos del hijo, y es que nunca sabes cuando se puede pasar de una sencilla timidez a un problema de mayor calado, cuando el ánimo nervioso del niño puede esconder un déficit de atención. No cabe duda de que el componente afectivo condiciona nuestras opiniones y que la distancia nos permite evaluar, desde fuera, circunstancias que no son fáciles de percibir cuando el problema está en casa. Pero a mi modo ver, la clave se encuentra sencillamente en asumir a los hijos como seres humanos, con sus virtudes y sus limitaciones (tanto en lo físico como en lo psicológico), a fin de ayudarles a solventar las dificultades que sus carencias les puedan acarrear: a los que se comen el mundo habrá que echarles el freno mientras que tendremos que dar alas al que se siente más inseguro.

En tu caso: ¿qué opinas sobre la forma de los padres de ver a sus hijos?

Autora: Cecilia Frías

2 pensamientos en “Padres y niños: ¿es posible mirar con objetividad a los hijos?

  1. maria esther

    Yo creo q nunca somos objetivos aunq l intentemos, y el compararlos entre si tampoco ayuda pq a veces si t hablan d un niño q hace muchas cosas bien si el tuyo aún no l hace o no muestra ningún interes (q es el caso del mio) t acuerdas d alguna cosa q hace el tuyo y el otro niño no…
    Asi q habrá q ghacer caso d las cosas q nos dicen en la guardería y luego en el cole, pq ellos las ven con una distancia y conocimientos pedagógicos q los padres no solemos tener
    Y es verdad q somos unas pesadas hablando d ntros niños, yo q m había prometido no convertirme en la Tipica madre q babea p su niño y h acabado igual q todas

  2. Laura

    Hay una frase que me encanta… «es que me lo dice todo el mundo…» cuando te dice alguna madre «¡qué espabilado está!» «¡qué guapo es!» o similar… o cuando vas a decir algo y sueltas el «y no lo digo yo, me lo dice todo el mundo», como madres, somos poco objetivas, todas pensamos que hemos parido a un Einstein… 😉

    Evidemente, mi hijo es el mas guapo, mas listo, el que mejor hace las cosas… pero claro, soy su madre.

    Con mayor o menor medida, todos los nilños hacen lo mismo con la misma edad… un poco antes, un poco despuués, pero todos hacen las mismas cosas… hasta las travesuras.

    No es mejor el niño que empieza antes a gatear, ni el que empieza a caminar, ni a hablar… si quiera es mas listo el que va primero a la guarde, a mi manera de ver, le enseñan cosas que a un niño que no va a guarde no sabe.

    Cuando vaya creciendo, ya veremos si somos capaces de ver sus futuros problemas.

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