Planes para niños en el frustrado puente de diciembre

Vacaciones en familiaComprendo que haya parejas que terminen en divorcio después de las vacaciones con niños ya que esa sobredosis de convivencia a veces pesa demasiado en nuestras agotadas cabecitas.

Yo creo haber experimentado algo parecido respecto a mis queridas criaturas tras superar este invernal puente de diciembre: lo abordamos llenos de ilusiones y expectativas (teníamos prevista y anunciada a todo bombo una escapadita a un pueblo cercano) pero la lluvia impuso sus restricciones y nos conminó al enclaustramiento en nuestro pisito de 80 m2. Entonces la madre positiva (aunque frustrada en su interior) hizo de tripas corazón para darle un giro al asunto y reubicar los planes con niños: “No pasa nada chicos, nos quedamos en casita y así ponemos el árbol de Navidad, y luego cocinamos un bollo…”. Uuuff, salvada por los pelos cuando mi tesoro de 3 años amenazaba puchero tras enterarse que no iba a respirar aire libre en una temporadita.

Para controlar el alto nivel de desilusión que se respiraba en la familia nos vimos obligados a ceder ante el descomunal abeto (de metro y medio, natural para más datos, de los que pinchan y van dejando un reguero de púas allá por donde los arrastras) sobre el que se abalanzaban mis chicos. “Venga vale, entraremos al salón de costadito pero no pasa nada”, me dije para no desanimarme, sin saber que la operación de colgar las bolas nos iba a dejar las manos más magulladas que si las hubiéramos metido en un zarzal. Otra prueba superada.

Los días fueron pasando y además de los deberes conseguimos pintar un cuaderno entero, nos dio tiempo a pelearnos, moldeamos plastilina, también lloramos (y utilizo conscientemente el plural porque la madre de familia tuvo su momento de saturación), construimos el barco pirata con cada una de sus micropiezas…

Solo nos faltaba montar el Nacimiento y lo mismo les dio a esas alturas que tras los efluvios de la mudanza nos faltara un rey mago o que en el establo solo reposara el solitario buey. Cualquiera que nos visite podrá descubrir que en nuestro singular belén la Virgen se codea con Buzz Lightyear, y te puedes tropezar con algún gormiti perdido camino del portal. Seguro que al Niño Jesús no le importa.

Lo cierto es que cuando mañana toque volver a la oficina, seguro que llegaré la primera y con la mejor de mis sonrisas. Adoro a mi familia, pero en sus justas dosis.

En tu caso, ¿has podido realizar los planes previstos con vuestra familia en el puente de diciembre?, ¿cómo organizas el tiempo libre de los niños cuando os quedáis en casa?

Autora: Cecilia Frías

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