¿La hora del cuento que dedicamos a los niños es negociable?

leer_cuentos_ninos_250.jpgCuando se va acercando la llamada “hora criminal”, esa que ronda las ocho de la tarde, y que parece insuflar en nuestros pequeños momentos de irritabilidad y desobediencia superlativos, todos los padres nos empezamos a alterar.

Hay que reconocer que uno llega agotado de la oficina (y que probablemente ellos también lo estén después de andar todo un día en danza entre la guardería, el colegio y el parque). En esos momentos previos a acostarse, cuando la ceremonia del lavado de dientes, manos y pis se estira hasta la eternidad todos hemos sentido la tentación de mandarles a la cama castigados sin cuento.

Entono el mea culpa y prometo enmendarme como principal propósito para el año que se nos avecina. El cuento no es negociable. Se trata del momento mágico en el que el niño tiene asegurada la presencia de un adulto a su lado. En el que se le anima a desconectar de las tecnologías audiovisuales y a hacer un ejercicio de concentración para trasladarse a otras realidades.

Parecería absurdo castigar al niño sin ir a la escuela, ¿no? Pues igualmente trascendente para su formación afectiva e intelectual es la lectura.

En definitiva, todos los padres queremos que nuestros hijos lean. Que aprendan a viajar con la imaginación. Que no asocien el tiempo de lectura a las obligaciones de la escuela. Pero se trata de leer con criterio. De llevarles de la mano y enseñarles a elegir. Y para ello, los primeros que debemos estar a su lado somos los padres.

¿Consideras una buena opción castigar a los niños sin cuento antes de acostarse?

Opina sobre este artículo y consulta los comentarios

Consulta más artículos en Elbebe.com sobre la lectura:

5 pensamientos en “¿La hora del cuento que dedicamos a los niños es negociable?

  1. mar

    El cuento es negociable a mi modo de ver cuando todo se empieza a estirar y a estirar y a estirar antes de irse a la cama, ahí es cuando se transforma y el decir la palabra mágica «no hay cuento» es milagrosa, es el único castigo que verdaderamente le hace reaccionar, así que como es el único que me sirve, es el que uso. Para mí es el momento más maravilloso del día.

  2. vm40

    El cuento si es negociable, discrepo con el articulo al compararlo con el colegio, lo primero es una diversion y lo segundo es una obligacion, por lo tanto y al hilo del comentario anterior, el castigo de haberlo, hay que hacerlo sobre algo que el quiera y disfrute, si lo castigas dejando de hacer algo que odia, no hay efecto. Yo lo he hecho y el efecto es inmediato, aquello que ha provocado el castigo no ha vuelto a suceder.

  3. Cristina

    Hemos castigado a nuestro hijo sin el cuentito un día, no era una excusa, no estábamos cansados y nos gusta ese momento. Era la forma de que entendiese que su comportamiento tenía un castigo, y no hay cosa que le guste más que sus cuentitos… ¿cruel? pero sin duda efectivo, sabe que es posible que pierda su privilegio si se porta mal, sobre todo cuando sabe portarse bien…

  4. D35

    Quitarle un cuento a un niño es como quitarle el periódico, el café o el pitillo a un adulto, una judiada de las gordas. Y no sólo el cuento sino el tiempo de ayudarle con sus deberes o tomarle la lección si hay examen. He dado clases particulares y siempre me pareció una pena que a niños de primaria les buscaran profes porque los padres no tenían tiempo o ganas para dedicarles. Ahora que soy madre, el tiempo que paso con mi niño no lo cambio por nada del mundo y los dos disfrutamos mucho de esos momentos juntos.

  5. Priscila

    Suelo llegar a casa cansada después del trabajo. En numerosas ocasiones he sentido lo que Lupe: terminar cuanto antes las rutinas diarias, y descansar. Sin embargo, el cuento es de obligado cumplimiento. No hay discusión. Yo disfruto muchísimo leyendo y sé que a mi hija le encanta.

Deja una respuesta