¿Qué juegos son adecuados para los bebés?

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El juego es la herramienta que tienen los bebés para ir descubriendo el mundo que les rodea. A través del juego, los bebés exploran su propio cuerpo, su entorno y conocen a las demás personas. Jugando desarrollan sus habilidades motoras y cognitivas. También aprenden a relacionarse con los demás. Así pues, los bebés aprenden y se desarrollan jugando.

Para el bebé, la mayoría de las actividades son juegos. Y jugar es el modo más divertido de aprender. Aparte de compartir las actividades cotidianas más simples con sus padres, el bebé disfruta de los clásicos «juegos de falda» que las abuelas han ido repitiendo a sus nietos de generación en generación.

Estos juegos tienen innumerables variaciones en cada localidad y cada región. Incluso son distintas de una familia a otra. La mayoría son simples, repetitivos, con rima y ritmo simples. Casi siempre incluyen contacto corporal y movimientos repetitivos, ritualizados.

Aunque muchos se han ido olvidando, vale la pena rescatarlos de la memoria y disfrutarlos una generación más. Pero también es posible inventar juegos nuevos, personalizados para cada padre y cada bebé.

Cada juego enseña al bebé pequeñas habilidades. Los padres pueden ir añadiendo nuevos aspectos, a medida que el bebé madura.

Los juegos deben repetirse varias veces seguidas pues, contrariamente a lo que les pasa a los adultos, el bebé no sólo no se aburre sino que disfruta más con el juego si éste se repite. Además, recordando las sensaciones pasadas, en adelante el bebé anticipará lo que va a ocurrir y disfrutará con sólo identificar el juguete, la canción o a la persona. Si se le habla al bebé en un tono juguetón se consigue además que éste mantenga su atención en el juego.

El bebé aprende unos juegos mejor que otros. Depende en gran parte de su propia madurez, de sus capacidades. Resulta curioso que alguno «lo olvide» una temporada, y luego lo vuelva a descubrir.

Estos son algunos ejemplos:

  1. «Aserrín Aserrán»
Sostener al bebé sentado sujetándole por los antebrazos. Puede hacerse sobre las rodillas, o sobre la cama. Se le deja caer suavemente hacia atrás, luego se le atrae de nuevo hacia delante, al ritmo de la canción.Este juego contribuye a fortalecer los músculos del cuello, hombros y espalda.

  2. «Cinco lobitos tuvo la loba»
Cuando el bebé está muy atento a sus manos la aprende con rapidez . Consiste en girar la mano a derecha e izquierda sucesivamente, manteniendo los dedos extendidos.

  3. «Date, date, en la mochita»
Se guía la mano del bebé para que se dé golpecitos en la cabeza. De forma que tras unos ensayos, pueda hacerlo él solo. Este movimiento, aparentemente tan simple, significa que el bebé tiene ya una imagen en su mente de cómo es su cuerpo, puesto que cuando se golpea la cabeza, él no puede ver su mano.

  4. «El caballito que va al paso, al trote, ¡al galope!»
Se sostiene al bebé sobre las rodillas que suben y bajan a distinto ritmo, imitando el paso del caballo. Cuando el bebé es pequeño hay que sujetarle bien los brazos y su cabeza se mueve mucho. Luego, será capaz de anticipar con movimientos de su cuerpo el «galope», que le suele producir mucho regocijo.

  5. «Tengo una hormiguita en la patita que no me deja caminar»
Mientras se canta, los dedos índice y corazón «caminan» sobre distintas partes del cuerpo. Las cosquillas, como todas las formas de contacto corporal, contribuyen a que el bebé aprenda cómo es su cuerpo, le relajan a través de la risa y son excelente estímulo afectivo.