¿Por qué los bebés se sienten más a gusto descalzos? ¿Qué beneficios tiene?

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La mayoría de los niños prefiere andar descalzo que con zapatos. En un principio, esto podría parecer un capricho, una manía o «ganas de llevar la contraria a los padres». No obstante, este hecho resulta mucho más importante de lo que parece. Caminar descalzo es muy beneficioso para los niños. Tal vez por eso, muchos muestran una preferencia por no llevar zapatos.

Actualmente, sobre todo en el mundo occidental, existe una gran tendencia a calzar a los niños precozmente, aunque no caminen.

Los niños de pocos meses van siempre calzados, a pesar de que se observa que se sienten más a gusto cuando tienen los pies libres. Cuando son un poco más mayores, los bebés siguen prefiriendo estar descalzos. De hecho, en muchas ocasiones, observamos cómo se quitan sus propios zapatos. Esta situación podría parecer un capricho, una manía del bebé o «ganas de llevar la contraria a los padres». No se trata, ni mucho de menos, de nada de esto.

Por otra parte, se fabrican zapatos de gateo y preandantes, con lo que los padres se sienten inclinados a comprar dichos zapatos, pues se les dice que son lo mejor para los pies del bebé. Además, culturalmente en algunos países no se considera adecuado llevar a los niños descalzos, como podría ser el caso de España.

Sin embargo, en algunos estudios se critica la excesiva publicidad y comercialización de calzados para niños preandantes, y las abundantes recomendaciones pediátricas sobre calzar a los bebés.

¿Por qué es positivo que los bebés estén descalzos?

Los pies tienen más sensibilidad táctil que las manos hasta los 9 meses, por lo que son muy importantes para el desarrollo neurológico del bebé.

En los primeros meses, los pies desempeñan una función fundamental. Estos proporcionan información al bebé sobre el mundo exterior, ya que con ellos toca los objetos, los manipula y se los mete en la boca, zona en la que hay más terminaciones nerviosas. Si el bebé lleva zapatos, no puede tocar los objetos con sus pies y los movimientos le resultan más difíciles.

Aproximadamente, a los 3 meses el bebé se mira las manos y a los 7-8 meses se toca los pies con curiosidad. Es decir, empieza a descubrir las partes de su cuerpo y a ponerse en contacto con el mundo exterior, al tiempo que se desarrolla la maduración del sistema nervioso. Es obvio que calzar a los bebés les impide desarrollar estas funciones de relación con el exterior y percibir su posición en el espacio mediante el movimiento continuo de los pies.

Para la maduración de las habilidades motoras debe desarrollarse la coordinación ojo-mano y esto se consigue mediante estas informaciones táctiles perceptivas. Es decir, llevar los pies descalzos facilita la maduración del sistema nervioso mediante la recepción de estímulos del exterior. Este hecho aumenta la diferenciación de las células nerviosas.

En consecuencia, no calzar a los bebés puede mejorar su desarrollo neurológico, a la vez que les permite sentirse más cómodos y libres, explorando el mundo con la ayuda de sus pies.