Recomendaciones para practicar el colecho. ¿Cuándo se desaconseja?

El colecho en sí no entraña riesgos para el bebé siempre que se practique siguiendo las recomendaciones de seguridad pertinentes. Hay que cuidar la temperatura del dormitorio, la ropa de cama, la postura del bebé y de la madre a la hora de dormir, entre otras cuestiones, para que el colecho no suponga ningún riesgo para el bebé. Respetando estas pautas, el bebé y sus padres podrán dormir juntos.

El colecho es la práctica de dormir juntos, en la misma cama, los padres con su bebé. Para practicar el colecho de una forma segura, sin riesgos para el bebé, deben respetarse ciertas recomendaciones.

Cada familia debe decidir libremente de qué manera quiere descansar y cómo quiere que descanse su bebé. La pareja debe estar de acuerdo en si quieren compartir la cama con su bebé o prefieren que éste duerma en una cuna. Muchas veces es el carácter del propio bebé el que señala a los padres cuál es la opción más adecuada. A muchos bebés, estar al lado de su madre, en contacto con su cuerpo, les facilita un sueño tranquilo y confortable.

Aunque muchas personas se posicionan en contra del colecho, es la manera en la que han descansado los humanos desde el inicio de la especie. Es más, el colecho es la forma de dormir habitual de las familias de muchas culturas hoy en día. Aún así, el colecho debe practicarse de forma segura, como cualquier otra actividad en la que esté implicado un bebé.

UNICEF ha publicado un documento en el que se especifican las normas de seguridad que deben cumplirse para practicar el colecho sin riesgos.

En este artículo sobre recomendaciones para practicar el colecho:

Recomendaciones de seguridad para practicar el colecho

A continuación se exponen las recomendaciones para que el bebé pueda dormir con sus padres en la misma cama sin riesgos:

  • El colchón de la cama debe ser rígido, firme (al igual que se recomienda para las cunas).
  • Debe evitarse el calor excesivo. La temperatura de la habitación debe estar alrededor de 18ºC.
  • Usar sábanas o mantas en vez de edredones de plumas. Ajustarlas debajo del colchón para asegurar que no puedan cubrir la cabeza del bebé.
  • No debe arroparse demasiado al bebé ni ponerle excesivo abrigo para dormir, pues se puede acalorar.
  • Evitar cojines y almohadones en la cama, pues podrían tapar accidentalmente la cabeza del bebé.
  • Evitar cabeceras de cama en las que la cabeza del bebé pudiese quedar atrapada.
  • Asegurarse de que el bebé no pueda caerse de la cama ni quedar atrapado entre la cama y la pared.
  • Asegurarse de que su pareja sabe que el bebé está en la cama, si no se acuestan al mismo tiempo.
  • Si en la cama duerme otro niño mayor, que sea el adulto el que se sitúe siempre entre el bebé y el niño más mayor. Lo mejor sería que el bebé no compartiese cama con otro niño.
  • No debe permitirse a las mascotas acostarse en la cama en la que va a dormir el bebé.
  • La postura más adecuada de la madre es acostada de lado con la cara mirando hacia el bebé. El bebé siempre debe acostare boca arriba.

¿En qué situaciones se desaconseja el colecho?

No es recomendable dormir en la misma cama que el bebé si:

  • Alguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé fuma (aunque no fume en la habitación en la que se va a dormir). Esta recomendación es especialmente importante para bebés menores de 14 semanas.
  • Alguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé ha consumido alguna bebida alcohólica.
  • Alguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé ha consumido alguna droga o medicamento que provoque que tenga el sueño más profundo que habitualmente.
  • Alguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé se encuentra demasiado cansado y cree que le costaría despertarse si el bebé lo necesita.
  • Alguno de los adultos que va a compartir cama con el bebé sufre obesidad mórbida.
  • Nunca debe dormirse con el bebé en un sofá, ni dejarlo durmiendo sólo en una cama o ponerlo a dormir en un colchón que se hunda.