¿Por qué no siempre es posible adoptar a un niño español?

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El requisito legal básico para adoptar un niño en España es que ningún familiar del menor ostente su patria potestad. De los treinta mil menores que viven tutelados en instituciones públicas en nuestro país, sólo un 10% puede ser objeto de adopción. Además, a diferencia de países como China, aquí el proceso legal de adopción de un menor puede prolongarse hasta 8 años.

La mayoría de las parejas que decide adoptar opta por ser padres de un bebé. Esto no siempre es posible, al menos en España.

Primero, porque el número de bebés adoptables es escaso con respecto a la demanda. Segundo, para que la adopción nacional se lleve a cabo es indispensable que el bebé o niño tenga una situación jurídica concreta: que ningún familiar ostente su patria potestad.

Esta situación, a veces, supone un problema para los niños, ya que muchas familias biológicas rechazan, y se oponen, a entregar a sus hijos en adopción a pesar de no poder cuidarlos, educarlos o hacerse cargo de ellos. Los niños, entonces, pueden pasar años esperando a que la situación de sus padres se resuelva acogidos en un centro de menores o en una familia de acogida.

Durante ese tiempo muchos de ellos llegan a cumplir la mayoría de edad. Todos esos años, que en la vida de un adulto no son nada, en la vida de un niño son todo un mundo en los que se forja su carácter y se desarrolla su personalidad.

Las familias de acogida, por su parte, no pueden adoptarlos. Sólo es posible la adopción nacional de niños huérfanos de padres, niños que han sido abandonados o niños que sus padres han renunciado formalmente a ellos o que un juez haya retirado la patria potestad a los padres biológicos por razones graves (como los malos tratos).

En España hay cerca de treinta mil menores que viven tutelados en instituciones públicas. De estos menores sólo un 10% puede ser objeto de adopción.

Las familias que desean adoptar, por su parte, son reacias a aceptar a un niño de diez u once años. Por lo que muchas familias deciden adoptar a un bebé en el extranjero. Esto ocurre, sobre todo, porque en España el proceso legal para adoptar es largo y lento. La media de espera puede ser de hasta ocho años frente a los dos de algunos países extranjeros como China.