El deseo de ser padres. ¿Por qué deciden adoptar las parejas?

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Es común asociar el deseo de una pareja de adoptar un niño con la imposibilidad de tener hijos biológicos. Sin embargo, muchas parejas deciden adoptar un bebé o niño sin que exista tal imposibilidad. El deseo de ser padre o madre debe ser la motivación que impulse a una persona o pareja a adoptar un niño, al margen de cualquier otra consideración.

El deseo de tener hijos es algo natural entre dos personas que se quieren, aunque no siempre es fácil conseguir un embarazo.

La gran mayoría de las mujeres logra embarazarse entre los ocho meses y el año, aunque otras lo consiguen al primer intento.

Otro porcentaje pequeño no alcanza su deseo hasta años después o descubre que tiene problemas de fertilidad.

Algunas parejas deciden ser padres de otra forma menos convencional adoptando a un bebé o niño. El proceso para adoptar a un niño depende del país en el que se decide iniciar el proceso de adopción.

En España los niños están sujetos a una situación jurídica concreta, de forma que no todos los niños que carecen de una familia o de unos padres que no pueden cuidarlos se pueden adoptar.

Las adopciones internacionales a veces resultan más sencillas, pero los tiempos de espera dependen de los trámites burocráticos que requiere el país de origen del niño.

A continuación os detallamos las principales razones de las parejas que optan por ser padres mediante la adopción de un niño.

Dificultad para concebir

Las parejas, cuando son conscientes que tienen problemas para tener hijos, inician una carrera de fondo que tiene como meta llegar a ser padres.

Y ante la dificultad de concebir, acuden a un especialista para encontrar una solución a sus problemas de fertilidad. Entonces, inician tratamientos largos y costosos como fecundaciones in vitro o inseminaciones artificiales.

Cuando todas las vías se empiezan a cerrar y el bebé no llega, la pareja pasa por altibajos emocionales que oscilan entre la ilusión y momentos de frustración. Después de varios años intentando tener un hijo biológico, algunas parejas deciden abandonar la carrera por ser padres.

Para otras, sin embargo, la puerta de la maternidad y la paternidad se abre y deciden iniciar los trámites de la adopción.

El deseo de ser padres

La adopción es una medida de protección que consiste en proporcionar unos padres a los niños que carecen de ella, ya que todos los niños tienen derecho a una familia.

El deseo de ser padres debe ser la motivación principal a la hora de adoptar a un bebé o niño. Y en ningún caso debe responder a pretensiones egoístas de los padres como sentirse solos, solucionar un conflicto de pareja, haber sufrido la pérdida de un hijo o no poder tenerlos.

Las parejas que han tenido problemas de fertilidad, que no han podido tener más hijos o que lo han perdido deben pasar previamente por un periodo de duelo antes de adoptar. Este paso es fundamental para asimilar el dolor que supone no tener, o perder, un hijo biológico.

De esta forma, antes de iniciar los trámites de adopción, es fundamental decir adiós al embarazo y al parto soñado y al hijo imaginario que se había creado en nuestra mente.

Para ello es necesario tomarse un tiempo y ser consciente de que, aunque este proceso resulte difícil y doloroso, es imprescindible para recibir con los brazos abiertos a nuestro futuro hijo, y que la adopción resulte una experiencia positiva.

Tipos de familias que deciden adoptar

Las parejas que sufren algún tipo de infertilidad no son las únicas que optan por la vía de la adopción para ser padres.

Algunas personas también lo hacen a pesar de poder tener hijos biológicos.

En la mayoría de los casos encontramos familias que ya tienen uno o dos hijos, y luego deciden adoptar.

En otros, las parejas deciden ser padres adoptivos primero, y biológicos después.

También, algunas familias monoparentales, las formadas por un solo miembro, tienen claro su deseo de ejercer la paternidad o maternidad en solitario, por lo que deciden iniciar los trámites de adopción