El alta y la llegada a casa del bebé prematuro, un reto para toda la familia
Por Equipo editorial Elbebe.com
La familia en pleno vive la llegada de un bebé prematuro. Los padres pasan semanas y meses de angustia mientras el bebé permanece hospitalizado.
Cuando ya está en casa, el funcionamiento de la familia debe reajustarse. Durante todo este proceso las relaciones familiares se ven afectadas por multiples tensiones.
- La pareja ante el nacimiento prematuro del bebé
- Los hermanos mayores del bebé prematuro
- La vinculación de los padres con el nuevo bebé
- La tendencia a la sobreprotección del bebé prematuro
- Otros aspectos que aumentan la carga emocional
La pareja ante el nacimiento prematuro del bebé
Nadie está preparado para tener un bebé prematuro. Es normal que los padres sientan sentimientos confusos y encontrados, la mayoría de tipo negativo tales como:
- Frustración, pena, rabia por haber perdido a su “bebé ideal”, por no haber podido crear un bebé sano y bello.
- Miedo, angustia por el futuro incierto del bebé, por sus enfermedades actuales y su pronóstico a largo plazo.
- Culpabilidad (pueden sentirse responsables de que el bebé haya nacido antes de tiempo, buscan responsables en sí mismos o en otras personas o en sucesos ya pasados)
- Tristeza y depresión.
- A todo ello se suma el cansancio por las horas que pasan en el hospital, la tensión por no comprender los términos médicos, ....
En estas circunstancias, algunas parejas llegan a separarse. Esto es mas probable cuando el bebé evoluciona mal o si tiene alguna discapacidad.
Los hermanos mayores del bebé prematuro
Cuando hay otros hermanos, suelen sentirse “abandonados” por la dedicación de los padres al prematuro.
Al principio porque pasan muchas horas en el hospital y llegan a casa tristes y cansados. A menudo son cuidados por otras personas. Luego por los cuidados necesarios del bebé y su casi inevitable sobreprotección
De forma que suele ser habitual que los hermanos manifiesten una amplia gama de conductas algo anormales, destinadas a llamar la atención, tales como:
- Estar más agresivos
- Dejar de controlar esfínteres
- Manifestar quejas variadas (dolor de cabeza o de barriga, vomitar, ...)
- Dificultades en el sueño, miedos, ...
- Bajar su rendimiento en la escuela.
¿Cómo abordar este problema?
- Hablando con los niños.
De forma simple: “Tu hermano ha nacido antes de tiempo, está enfermo y le tienen que cuidar en el hospital. Tenemos que ir a verle para animarle a que se cure pronto” .
Se les debe hacer partícipes de las buenas y de las malas noticias. Los niños perciben muy bien las señales de tristeza y miedo. Si nadie les explica qué ocurre, su miedo se acrecentará y se sentirán inseguros.
Cuando no se encuentran las palabras basta con decir: “Hijo estoy triste y preocupado por tu hermanito, discúlpame si no tengo paciencia ni ganas de jugar contigo como antes”.
- Dedicándoles un ratito especial
Se puede pedir al personal del hospital que hagan una foto del bebé para que los hermanos le conozcan, vean cómo es la incubadora ....
Una vez por semana se debe intentar dedicar unas horas a los hermanos mayores: un juego de mesa o salir de paseo, a tomar un helado, a patinar, al cine ...
- Valorando sus aspectos positivos (en lugar de centrarse en los negativos)
- Permitiéndose un “respiro” como pareja
La vinculación de los padres con el nuevo bebé
Cuando nace el prematuro y debe ser separado de los padres, resulta más difícil que se produzca la vinculación normal entre padres y bebé.
A fin de cuentas, el bebé está “secuestrado” en el hospital. Los padres no pueden cogerle en brazos, tocarle, abrazarle, calmarle cuando llora, jugar con él o simplemente mirarle cuando lo desean. ...
Cuando el bebé llega finalmente a su casa, los padres tienen que aprender cómo es el bebé, como son sus reacciones y su temperamento, etc en un momento más tardío de lo que sería de haber nacido al fin de la gestación.
Los padres aún tienen miedo e inseguridad. Dudan de su propia capacidad de cuidar de un bebé tan delicado.
Algunas madres manifiestan una conducta algo paradójica con el bebé prematuro: lo cuidan con esmero casi profesional pero no le demuestran afecto, como si tuvieran miedo de apegarse a ese bebé frágil que aún temen perder. Quizá para protegerse de ese mismo temor. O como si quisieran “ahorrarse” la pena.
La vinculación positiva con el bebé es importante para que el niño desarrolle mejor sus capacidades. Para que se sienta y crezca seguro.
La tendencia a la sobreprotección del bebé prematuro
Casi se puede considerar como una reacción normal esa tendencia a proteger de forma excesiva a ese bebé que tantas dificultades atraviesa durante los 2 primeros años de vida.
Puede ser aconsejable fomentar la independencia del niño enviándolo a la guardería a partir de los 2 años. No antes, debido a que pueden padecer más infecciones.
El niño prematuro, a medida que crece, debe ser tratado como cualquier otro niño de su edad. Deberá ir aprendiendo a cuidar de sí mismo, a jugar, responsabilizarse de pequeñas tareas, etc.
Otros aspectos que aumentan la carga emocional
- Las dificultades económicas
- Quién cuida al bebé
- La baja maternal
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Comentarios
Me gustaría hacer una observación sobre el apartado de baja laboral en el tema de bebes prematuros. La baja maternal se alarga mas allá de las 16 semanas tantas semanas como el bebé haya estado hospitalizado, con un máximo de 13 semanas. Es decir es como si las 16 semanas empezasen a contar cuando el bebé sale del hospital.
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